MISCELÁNEA

Películas:
A propósito de Llewyn Davis
10 de Febrero de 2014 por Vicente M. 10375 lecturas
Nadie puede decir que cualquier persona que disfrute de la cultura como expresión artística no pueda disfrutar de una peli de los hermanos Coen. Si Tarantino es el súmum de la cultura pop llevada al cine y llevada a su vez a todas partes, los Coen podrían ser perfectamente proclamados como unos de los grandes valedores de la cultura del folk, el country y la americana.

Año: 2013

País: Estados Unidos
Género: Drama, tragicomedia, road movie
Director: Joel y Ethan Coen

Guión: Joel y Ethan Coen
Protagonistas: Oscar Isaac, Carey Mulligan, John Goodman, Justin Timberlake

Nota: 75

A decir verdad, esto siempre se ha producido más por sus propias filias y sus influencias a la hora de rodar que por verse plasmado en la pantalla. A excepción, por supuesto, de esa Odisea folk “made in America” que supuso O’ Brother, y que cualquier aficionado a las barbas y las camisas de cuadros debería tener como mínimo en estima. Precisamente Inside Llewyn Davis supone una especie de reedición del amor de Joel y Ethan Coen por el folk estadounidense, por la guitarra y la voz como únicas compañeras de viaje.

Y precisamente esta película nos embarca en un viaje bastante desolador por la vida de un cantante de folk americano, que no precisa de llanuras desérticas de Arizona, sino de las calles heladas del Nueva York de 1961, para dejarnos también a nosotros acompañándole en busca de una simple cama donde pasar la próxima noche.

Pero, por supuesto, no solo de desolación y de fracaso viven las pelis de los Coen. El humor ¿negro?, el de reír por no llorar, esa sarna tan omnipotente desde los tiempos de Fargo (imposible hablar de Coen, de una América FRÍA con mayúsculas, y no nombrarla). Sin duda lo frío de la propuesta sólo se salva con ese humor tan ídem, y con esa taza de folk caliente que sólo una inseparable guitarra le aporta al actor principal, interpretado por Oscar Isaac (Ágora, Drive), y el cual borda cada actuación musical, grabadas todas ellas por cierto en directo.

 


Y es que ni Carey Mulligan (cuya pareja Chris Mumford, de Mumford & Sons, es el encargado de la producción musical en la película) ni Justin Timberlake, consiguen hacer sombra, ni actoral ni musicalmente, a la búsqueda espiritual y musical que acontece en la vida de Llewyn, quizá por lo corto de sus apariciones, o incluso por lo pelín pretencioso de sus actuaciones.

En definitiva, sigo esperando el momento en que los hermanos Coen hagan una película que, como mínimo, no alcance mis expectativas, algo admirable después de tantos años en el cine. Gracias a ellos, podemos asegurar que la cultura folk está en buenas manos.

  


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