CRÓNICA

Leyendas del Rock 2016
At the Gates, Mayhem, Anthrax, Children Of Bodom, Dark Tranquillity
10 de Agosto de 2016 por Vicente M. Villena (Alicante) 1224 lecturas

Un nuevo año el Leyendas del Rock estaba aquí para dejarnos los oídos tiritando y el cuerpo para el arrastre. Una undécima edición marcada por la continuidad en cuanto a la organización (mismo recinto, mismo cartel variado y sin enormísimos cabezas) y también en todo lo demás (buen rollo, cero problemas, etcétera). Y es que la cita de Villena es cada vez más fija para muchos: unos 15.000 asistentes al día lo dieron todo en el festival y los pronósticos para el año que viene son más de lo mismo, o mejor.


MIÉRCOLES El primer día era gratuito para todo el mundo, con la idea de que las personas que no quieren pagar puedan visitar el recinto. El caso es que esta práctica ya es bien sabida por todos por aquí, y el público era incluso mayor al del resto de días.

Después del arranque con el metalcore intenso de [In_Mute], el plato fortísimo del día llegaba pronto: Fear Factory, es decir, Burton C. Bell y Dino Cazares (con Tony Campos de Static-X al bajo, por cierto) ofrecieron, sobre todo, un gran y variado set lleno de éxitos, y no serían los únicos en el festival. Sonido muy medido, sin florituras y sin idas de pinza y con temazos soberbios llevando el timón. Y claro, así es difícil decepcionar, aunque no hagas el concierto de tu vida. Empezaron con “Demanufacture”, “Self-bias Resistor” y “What Will Become?”, y a partir de ahí poco más hacía falta. Más tarde el peso lo llevaría “Obsolete”, del que tocaron ese maravilloso inicio con “Shock” y “Edgecrusher”, y acabaron el concierto con “Replica”. Se me ocurre que una gira tocando alguno de esos dos discos sería algo para celebrar. Y si puede ser con la reunión de la formación de siempre, pues mucho mejor.



Tras la curiosa actuación de una orquesta sinfónica acompañando a Warcry, llegaba el turno de dos bastante fijos al festi y a este día gratuito: los Mojinos Escozíos y El Reno Renardo, que junto a Gigatron parecen turnarse cada año en poner un poco de cachondeo. La diferencia entre ellos es que El Reno tiene un concepto mucho más sobrio y centrado en sus letras de Mordor y demás, mientras que los de Charly Glamour son anarquía y sus letras son casi lo más normal que tienen.


JUEVES
Llegado el primer día (el de verdad) tocaba ponerse el mono de trabajo, es decir, la camiseta negra, porque iba a haber que dar lo mejor de uno para aguantar un día tan apretado de conciertos interesantes como este. La cosa empezó bien fuerte, con Dragonforce y sobre todo su guitarrista Herman Li alucinando a todo el mundo. Para quien no lo conozca, ese hombre puede tirarse más tiempo tocando con la lengua que con los dedos, y poco más que decir. Un virtuoso de las cuerdas y la velocidad. La gente dice que las canciones son todas iguales, pero empezar con “Holding On” y “My Spirit Will Go On” y acabar con la famosa “Through Fire And Flames” no es precisamente de un grupo sin temas…

La gran presencia de grupos de folk-metal en el Leyendas hace que puedas comparar, para bien o para mal. Hay quienes vienen con el metal por bandera, y hay otros que se centran en esa parte folk más característica. Y ese es el caso de los finlandeses Korpiklaani, donde las guitarras son más bien testimoniales y el tempo relajado, como en su conocida “Lempo”. Al menos llegó el final y con él un par de sus canciones borrachas: “Beer Beer” y “Vodka”.

La presencia de Stratovarius con su heavy épico y sus teclados aún más épicos nos hizo tomar posiciones en el escenario Mark Reale - Riot, donde nos esperaban los alemanes Holy Moses, que repartieron thrash y que demostraron su experiencia y sus tablas sobre el escenario. Acabaron en un grandísimo final con la versión de Dead Kennedys “Too Drunk To Fuck” (o “Muy Ciego Para Follar” que diría Narco).

Pero el plato fuerte del día en este escenario era Cattle Decapitation. Los amantes del metal extremo los esperaban con curiosidad, y la curiosidad acabó convertida en agradecimiento por el pedazo de bolo que se marcaron. Su grindcore suena brutal y genial, el doble bombo de David McGraw va tan rápido que parece flotar sobre los guitarrazos y la voz rasgada de Travis Ryan. Y esos estribillos tan originales fueron una sorpresa para quien no tenía muy claro cómo se las gastan estos cinco. Destacar también ese pequeño gran detalle de los breakdowns: en las canciones no parecen tener tanto peso, pero en los conciertos toman importancia capital y enfurecen todavía más a los moshers de abajo. Su setlist estuvo formado en su mayoría por los dos últimos discos, desde el arranque con los dos primeros himnos de “The Anthropocene Extinction”, ayudados también por el anterior y gran “Monolith Of Inhumanity”.


Después de que Steel Panther hicieran un circo bochornoso y claramente machista donde su música pasó, gracias a esto, del todo desapercibida, era el turno de sus majestades Anthrax. Y la verdad es que el trono les sienta de maravilla. Los tenemos como gente que se ha codeado con los grandes, que ha sido parte viva del metal, y sin embargo lo que nos gusta de ellos es la increíble humildad que destilan. Tocaron de cine y rodadísimos, con un sonido un poco a lo Iron Maiden, un poco a lo crossover, otro poco de thrash clasicote y otro poco del moderno, y ya tienes la fórmula. El batería Charlie Benante es una máquina, y los soberbios gorgoritos de Scott Ian dejaban el repertorio de Glenn Benton del miércoles a la altura de un jilguero pocho…

Por destacar algo, me quedaría con un arranque bien apañado con “Caught In A Mosh”, “Madhouse” y la versionaca de “Got The Time” con la que es imposible no menearse o darse de tortas con el de al lado; finalmente acabaron con “Indians”, como casi siempre hacen. Aparte de esto, que un grupo con tantísima calidad y fama pise el escenario del Leyendas y además lo haga tan bien, da un prestigio impagable. Y por último, gran detallazo el de llevar dos carteles sobre el escenario con las imágenes de Dio y Dimebag Darrell.

At The Gates son una especie de espejismo. Su death melódico y su atmósfera oscura y modesta los ponen en un segundo plano, pero cuando los fríos hermanos Björler empiezan a sonar aquello ya no hay quien lo pare. O bueno, sí: lo paraban las canciones de “At War With Reality”, que salvo alguna excepción, servían más que nada para darse un respiro hasta el siguiente temazo sacado de “Slaughter Of The Soul”, pues con solo estos dos discos se ventilaron el concierto. Sirve como ejemplo el final, con una fantástica “Blinded By Fear” seguida de “The Night Eternal” que dejó bastante fría a la gente para acabar. Además, seguro que Tomas Lindberg ha tenido mejores noches, aunque el hombre lo bordó e hizo lo que pudo con el público menos enganchado.

De vuelta en el escenario pequeño, ver a Crisix diseccionar su “From Blue To Black” impresiona por lo bueno y lo animado del disco, pero ver a las hordas de chavales que les siguen darse unos buenos mamporros y pegársela a lo grande es incluso mejor. Esta gente de Igualada se ha comido el metal nacional y por ahora se les ve sin frenos y cuesta abajo, lo cual es una buenísima noticia. Su actitud es todo adrenalina. Juli y compañía se entregan, lo dan todo y la gente casi hace del circle pit algo más grande que la misma pista donde tocaban. Simplemente precioso ese final con “Ultra Fucking Thrash”.

Para acabar el día nos faltaba por volver al grande a ver a Hamlet, aunque ya los vimos hace un par de semanas en el Marearock, como ya comenté. El concierto fue muy parecido al de Alicante, aunque como curiosidad, el guitarra Luis Tárraga se mostró mucho más metido en el concierto que en aquella ocasión, dando todo un recital de riffs, saltos y de acá para allá sin parar. Molly estaba en las mismas, pero más comedido o más cansado, o ambos. Sea como fuere, el público (que a las 4 de la mañana aún quedaba y no poco) se lo pasó muy bien con los clásicos de los madrileños y solo sufrieron un poquito con ciertos parones demasiado largos para esas horas de la madrugada.


VIERNES Si estábamos vivos después de tal intenso primer día era solo porque el segundo venía igual o mejor, así que había que hacer el ánimo y levantarse de la sombra. Y nunca mejor dicho porque Dark Tranquillity nos esperaban al buen sol de las 5 de la tarde. Y por si no fuera poco, el cuello de botella que se formaba a primera hora en la entrada impidió a mucha gente ver el concierto entero, y nos conformamos con escuchar “White Noise/Black Silence” desde fuera. Por fortuna, se pudo llegar y disfrutar de la bonita “ThereIn”, “Final Resistence” y “Misery’s Crown”. Personalmente creo que los suecos dan para mucho más, pero el horario y el rollo versátil de la banda no hacen que se pongan mucho más cañeros. De todas maneras fue un arranque muy idóneo y entretenido.

Los británicos Skindred eran con toda probabilidad el grupo más fuera de onda en el festival, y eso se convirtió en una buena noticia, aunque suene paradójico. Los metaleros, sobre todo los más jóvenes, agradecieron algo así a primera hora, pese a que a alguno se le pusiera cara de chupar limones cuando el DJ de la banda pinchaba alguna canción pachanguera. Por fortuna el peso lo llevaba el grupo, y el metal de “Warning”, “Kill The Power” o “Doom Riff” se impuso junto al cantante Benji Webbe, que es todo un showman.

Aprovechando el “descanso” que daban los dos escenarios grandes gemelos, donde Udo Dirkschneider cantaba canciones de Accept como “Balls To The Wall” y donde más tarde Eluveitie tocaban otra tanda de buen folk metal, tocaba investigar de nuevo en el escenario pequeño. Allí nos encontramos con Tygers Of Pan-Tang, grupo mítico de la escena NWOBHM que con seguridad compartió fama con Iron Maiden en su momento, y que se marcaron un bolo bien rápido y marchoso, pese a que la media de edad del público fuera altísima.

Además, los thrashers Flotsam & Jetsam, de los que formó parte Jason Newsted en su día, le dieron una marcha más a la música, al escenario y a todo, demostrando que su nombre se oye poco pero de manera bastante injustificada, porque siguen publicando y porque su música no tiene nada que envidiarle a los míticos del género.

De vuelta en el escenario grande, Children Of Bodom se presentaban con una propuesta más de grandes éxitos reproducidos de la manera más fiel posible que de tocar a mil por hora como casi siempre les suele pasar en sus conciertos en sala. El repertorio de los de Alexi Laiho fue impecable: empezaron con “Silent Night, Bodom Night” y “Follow The Reaper” para meterse más tarde con ese discazo que es “Hate Crew Deathroll” y acabar de encender a la gente. “I Worship Chaos”, de su último álbum y de mismo título, suena igual de bien que en estudio y confirma que han hecho un gran trabajo.



El gran espectáculo ofrecido por Avantasia, con una puesta en escena casi teatral y con varios cantantes ilustres a disposición (el carismático y ex-Helloween Michael Kiske entre ellos) se coronó en uno de los triunfos del festival, al menos para la gran mayoría de crítica y público, confirmando que el punto álgido del festival es sin duda el heavy metal. Pero ya sabemos que en Zona-Zero el metal extremo siempre tira mucho, y Anaal Nathrakh nos esperaban en el semi-renovado escenario pequeño (cambiado de orientación y ahora con mejor accesibilidad) para poner la nota de locura y black metal mezclado con grindcore. Los temas eran casi indescrifables entre el ruido infernal y los gemidos de ultratumba que acompañan a este grupo inglés, aunque al menos sí pudimos reconocer los fantásticos riffs de “In The Constellation Of The Black Widow” y “The Joystream”.

Y el apocalipsis llegó. Una bandera oscura con una imponente iglesia en las sombras nos recibía para contemplar y escuchar a Mayhem tocando “Dem Mysteriis Dom Sathanas” entero y en riguroso orden. Las expectativas eran muy bajas pues todo el que los había visto echaba pestes pero, tratándose de ese disco, el recital tenía que estar a la altura a la fuerza. Y así fue. “Funeral Fog” y “Freezing Moon” fueron un inicio de gala perfecto, el sonido era inmejorable y allá que apareció Attila Csihar para rematar la faena, con velas, calavera en mano y túnica (y por supuesto corpsepaint) para poner la parte rara y malrollera al concierto. La guinda, vamos. Quien no conociera este disco y presenciara su ejecución sentirá ahora la obligada necesidad de ponérselo on repeat durante una buena temporada.

El fin de la jornada lo clavó Avulsed bien hondo con su death metal burraco y que no hace más que embrutecerse contra más caché tiene la cita, ya sea festival o concierto. Lamentablemente las fuerzas ya flaqueaban y había que pedir clemencia y descansar un poco.


SÁBADO El estrés de las dos jornadas anteriores se calmó un poco el último día, con un cartel mucho más sosegado y rockero y con poco o nada extremo. Ensiferumsaben ya bastante de calentar motores, no en vano ya estuvieron en Leyendas hace unos años y a la misma hora. Ya apenas tocan nada de sus primeros discos, cuando le daban más al doble bombo, pero al menos sí se guardaron “Token Of Time” y “Iron” para el final.

La tarde estaba repleta de esos grupos que a priori no llaman la atención en el cartel pero que merecen una visita. Es el caso de Symphony X, que se presentaban sin imagen y sin bandera al contrario que todos los demás, porque en estos americanos lo que impera es la técnica y los solazos de su guitarra Michael Romeo, aunque tanto bajo como batería rayaban una altura impresionante. No decepcionaron y no me habría importado verlos tocar una horita más.

La otra gran sorpresa fue Legion Of The Damned. Estos holandeses sacaron hace poco un split con Kreator y eso lo dice todo: thrash metal en vena con un poco de death, similares a Dew-Scented, y con tralla desde el primer hasta el último minuto, sin parar. De esos que siempre estan ahí pero nunca se les escucha, y esta fue la ocasión perfecta. Aquí ya tienen a un seguidor más desde ahora.

Lo de Helloweenno es que sorprendiera a nadie, porque más o menos se podía intuir que esto también sería cosa de grandes éxitos, de disfrutar y de abrir bien los ojos para no perderse nada. Eran unos de los más solicitados y el público respondió petando las dos partes de campo de los dos grandes escenarios. Lleno hasta la bandera y bises de lujo: “Future World” y “I Want Out”. Antes de ello se marcaron una mezcla extraña de varios temas, que gustó a unos y confundió mucho a otros. Recordamos que son dos los componentes originales activos todavía, pero no están ni Kiske, ni Kai Hansen, ni Roland Grapow… en definitiva, algo descafeinado pero suficiente.


Los folkers pero serios Equilibriumdieron buen ejemplo de lo que puede ser música extrema incluyendo elementos tan alternos como el folklore y la tradición. Incluyeron muchas canciones de su nuevo “Armageddon”, recién salido y que tiene muy buena pinta, y salvo que yo llegara tarde (que puede ser) no hubo momento locura con la conocida “Met”, quizá buscando no deslucir esas novedades.

El último cabeza de cartel en tocar sería Venom, también presentes hace unos años aunque ahora con nuevo álbum, “From The Very Dephts”, aunque la esencia viene a ser la misma: rock con muy mala leche y distorsión blacker tan primitiva como lo son ellos mismos. A partir de ahí pues temas más y más conocidos conforme se acerca el final, aunque dando bastante cancha a sus últimos lanzamientos. Pero “Witching Hour”, “Warhead”, “Countess Bathory” o “Black Metal” se acaban llevando la palma, como no podía ser de otra manera.

Para acabar, el thrash de Angelus Apatrida sonando en el escenario grande parecía una buena idea. Mucho más sobrios que Crisixpero dando mucha caña y alegrando al mucho personal, que se resistía a abandonar todavía. Nos presentaron su “Hidden Evolution” del año pasado y así pudimos irnos a casa con la conciencia tranquila de haber mosheado hasta el final sin perdernos nada.

Y hasta aquí el festival por este año. A las mejoras de pago en la acampada se les puede reprochar la segregación o la búsqueda de beneficios de estos servicios, pero si al mismo tiempo lo compensan con mejoras para todos (los baños se limpiaban bastante, al menos) y con un buen cartel, seguro que los aficionados al metal volverán a venir, como han hecho este año, con una asistencia media ligeramente más alta que en las ediciones anteriores.

En lo personal, si buscas un festival con metal, gente de todas las clases y edades y unidos solo por su afición a esta música, el Leyendas del Rock ofrece todo eso y en un entorno bastante acomodado (el recinto no es un secarral, por fortuna cada vez menos festis lo son, y la ciudad está a unos minutos). Pero si buscas cabezones de cartel y masificaciones más grandes tendrás que ir buscando en otra parte.


Fotos: Vicente Madrigal y Salvador Villa (https://www.facebook.com/salvadorvillaphoto)

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