death metal / brutal death metal
 Cannibal Corpse
A Skeletal Domain
ZONA-ZERO
68
5 VOTOS
65
+
Cannibal Corpse A Skeletal Domain
Publicación:
Septiembre 2014
Sello:
Metal Blade
Productor:
Mark Lewis
Género:
metal
Estilos:
brutal death metal, death metal

MEDIA

Tracklist

  • 01. High Velocity Impact Spatter
  • 02. Sadistic Embodiment
  • 03. Kill Or Become
  • 04. A Skeletal Domain
  • 05. Headlong Into Carnage
  • 06. The Murderer’s Pact
  • 07. Funeral Cremation
  • 08. Icepick Lobotomy
  • 09. Vector Of Cruelty
  • 10. Bloodstained Cement
  • 11. Asphyxiate To Resuscitate
  • 12. Hollowed Bodies

Miembros

  • George "Corpsegrinder" Fisher: voz
  • Pat O'Brien: guitarra
  • Rob Barrett: guitarra
  • Alex Webster: bajo
  • Paul Mazurkiewicz: batería

Análisis

por el 08 Oct 2014
5013 lecturas
Aunque sea un poco carca decirlo, es un honor poder escribir el análisis de un disco de Cannibal Corpse. Y aparte de poder poner tus palabras al servicio de sus majestades los reyes de la carne en mal estado, también es un alivio que después de tantísimos años sigan sacando disco, y por cierto casi 10 años después de ese último gran cambio a las guitarras (Jack Owen se fue a Deicide y volvió Rob Barrett, presente antes en “The Bleeding”, “Vile” y a partir de su salida, presente de nuevo en todos los discos desde “Kill”) que dio un gran golpe de efecto en el sonido Cannibal, y aun así lo mantuvo inconfundible.

Porque si te han contado que Corpsegrinder y los suyos han cambiado o no son lo que eran te han engañado. De hecho si hay algo que no se puede dudar es que son los mismos de siempre. Eso sí, parece que últimamente sigan un patrón en los discos marcadísimo en sangre, como si de su propio ADN se tratara. Si “Kill” y “Torture” se basaban en ser fáciles de escuchar, en disponer de mucho gancho tras toda la brutalidad de siempre, “Evisceration plague” supuso retorcer un poco más el cuello y sacar así un disco que fue menos reconocido, pero al mismo tiempo más revienta-cráneos. Y es así como “A Skeletal Domain” se nos presenta, como siguiendo ese turno que dice que ahora vuelve a tocar dureza a partir de la carnicería.

Tras un comienzo no tan apasionante como en anteriores ocasiones pero muy correcto, donde “High Velocity Impact Spatter” gana el título a mejor nombre de canción de este álbum, “Sadistic Embodiment” nos conquista y nos coloca en la pista de despegue, ahora sí, hacia el país de las cirugías innecesarias y sin anestesia que valga.

Y es que uno no escucha un disco de Cannibal Corspe, se introduce de pleno en él. Nadie puede decirles que no sigan construyendo discos con su sello de identidad por encima de todo. Su intención es crear una experiencia de lo más inmersiva posible cuando se les escucha, y el sonido siempre lo consigue, sin florituras pero sin un mínimo desenfoque, sin una diminuta fisura o error. Nos conocemos los grandes riffs, la apisonadora-batería incansable y llena de matices, el bajo machacante y la voz correosa (por decir algo bonito), y allá que vuelven, y por eso son genuinos, y bien que les va. Para qué cambiar mientras haya inventiva… y ahí es precisamente donde se tuerce un poco la cosa.

El tramo medio del disco es sin duda el más farragoso. Si algo positivo tuvo su ligero cambio de dirección del que hablábamos antes es que la producción y todo en general en la banda se puso un poco al día en todos los sentidos. Los discos ganaban en ligereza y soltura sin perder en calidad. Todos sabemos que una portada con cadáveres comiendo y desmembrando a otros cadáveres hace molar mucho un disco (MUCHO) pero no como para salvar lo que la música nos diga, como es lógico. Donde en “Kill” se vislumbraba un disco entero por delante para disfrutar, en “A Skeletal Domain” se vaticina más carnaza pero no más entretenimiento. Salvo “The Murderers Pact”, más larga, diferente y más adaptada a lo que requiere la parte intermedia de un disco así, el resto de canciones carecen a veces de vida propia y es posible que quizá necesitemos medio año por delante para encajarlas dentro del resto de su amplia colección, o es que quizá la inspiración no es tanta esta vez. Desde luego es inevitable echar de menos ese efecto rompedor, el del machetazo en la sien, que tan de lujo nos ha entrado siempre a todos los fans de los de Tampa.

Por lo demás, los solos cumplen y a nivel compositivo, si bien se han visto tiempos mucho mejores en cuanto a inspiración, la tónica general podría ser que Cannibal Corpse siguen cumpliendo, lo cual ya es mucho visto el panorama ahí fuera, sea cual sea el género y los años de carrera de un grupo. Ya nada vale si no es hoy y ahora, y siendo así ya muchos quisieran mantenerse como lo hacen ellos. Quién sabe, puede que una producción menos limpia, como en “Evisceration Plague”, haría cambiar mucho el resultado final, aunque no se pueda hablar en ningún momento de mal sonido tampoco.

Con paso firme y en un claro signo descendente en cuanto a impresión e impacto, pese a que “Icepick Lobotomy” y “Vector of Cruelty” intenten remontar el vuelo, llegamos al final de este nuevo capítulo en la historia de los anfitriones del festín de tripas más interesante que ha parido el death metal. Esperemos que este no tenga que ser el principio del fin para una banda que siempre nos sacia, y que de no hacerlo en algún momento algo se estaría resquebrajando en este mundo, y quizá ese sería un buen momento para empezar con los saqueos y los hachazos en la cara. Al menos yo lo haría.


Lo Mejor: Buscar Cannibal Corpse en el reproductor, relajarse, darle al play y dejarse llevar... placeres de la vida.

Lo Peor: No son lo que eran y eso hace que den menos miedo, pero ya bastante que luchan por mantener el nivel después de tanto tiempo.
 


COMENTARIOS

3 Comentarios

  • 70 Bueno

    kam1kaze
    Esto es Cannibal Corpse no hay que darle más vueltas, como bien dice Pee-Wee, en su línea
  • 70 Bueno

    Pee-Wee
    Disco en la linea de los últimos de Cannibal ... sabemos a lo que venimos. Y nos gusta.
  • 50 Mediocre
    USER_AVATAR
    Oswaldo Martinez Medina
    Buen disco en lineas generales, aunque falto de inspiración en muchos momentos.
 

DISCOGRAFÍA

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