progressive rock / progressive metal / alternative rock / post-hardcore / emo
 Coheed And Cambria
The Afterman: Ascension
ZONA-ZERO
84
9 VOTOS
78
+
Coheed And Cambria The Afterman: Ascension
Publicación:
Octubre 2012
Sello:
Hundred Handed / Everything Evil
Productor:
Coheed and Cambria, Michael Birnbaum, Chris Bittner
Género:
punk-core, pop-rock
Estilos:
post-hardcore, progressive rock, alternative rock

MEDIA

Tracklist

  • 01. The Hollow
  • 02. Key Entity Extraction I: Domino the Destitute
  • 03. The Afterman
  • 04. Mothers of Men
  • 05. Goodnight, Fair Lady
  • 06. Key Entity Extraction II: Holly Wood the Cracked
  • 07. Key Entity Extraction III: Vic the Butcher
  • 08. Key Entity Extraction IV: Evagria the Faithful
  • 09. Subtraction

Miembros

  • Claudio Sanchez: voz, guitarra
  • Travis Stever: guitarra, coros
  • Josh Eppard: batería, teclados, coros
  • Zach Cooper: bajo, coros

Análisis

por el 30 Nov 2012
3554 lecturas
Un delicado piano alumbra la oscuridad mientras escuchamos preguntar a un hombre tembloroso...
  • All-Mother, are you awake?
  • I'm always awake. What do you require of me?
  • You'll stay with me, won't you?
  • I'll be there every step of the way.
Fundido en negro y una melodía familiar nos pone sobre aviso: Coheed and Cambria han vuelto.

The Afterman” es el nombre del nuevo trabajo del grupo (o alter-ego) de Claudio Sanchez, Coheed and CambriaAscension” y “Descension”, que profundiza aún más en la épica história fantástica que sirve de leit-motif a todos los discos del grupo. Una auténtica aventura, donde Claudio deposita y transforma sus experiencias personales en personajes y sucesos de un mundo imaginario llamado “The Keywork”, y que no se conforma solo en salir en forma de música, sinó que también lo hace en forma de cómic en la saga llamada “The Amory Wars”, sobre la cual, por lo visto, también se está preparando una película. En fin, una locura creativa.

Si la saga hubiese salido antes en cómics, libros o películas, “The Afterman”, al igual que “Year of the Black Rainbow”, sería considerado un saca-cuartos. La historia que narra Coheed and Cambria finalizó hace unos cuantos años con “Good Apollo, I'm a Burning Star IV, Volume II: No World For Tomorrow”, disco del que en adelante me voy a referir por sus últimas cuatro palabras, por eso de que la página no tenga que cargar tanta información. Este terminaba con una suite final de cinco canciones llamada “The End Complete”, que argumentalmente debía ir muy en serio, porque desde entonces el grupo se ha dedicado a hacer precuelas. “The Afterman” tiene tanto de precuela como de spin-off, y se centra en la figura de Sirius Amory, con el que se irán revelando más datos del universo fantástico de Coheed and Cambria. Es una precuela de la precuela, puesto que en su momento, “Year of the Black Rainbow” debía situarse en la primera posición en la cronología de la historia. Lo dicho, un saca-cuartos. Sin embargo, si alguien quiere empezar a adentrarse en el mundo de este grupo como Dios (que nuestro ministro de interior dice que nos sacará de la crisis) manda, sería mejor que empezase por “The Second Stage Turbine Blade”, porque el sonido de la banda ha ido evolucionando desde entonces y ha mejorado mucho su sonido.

Todo el rollo este de los cómics sirve para entender un poco el sonido Coheed and Cambria, porque al igual que la ciencia ficción, se forma a partir de otros géneros. Hay cierto regusto al rock clásico, incluso heavy, en su música, más en la forma que en el sonido propio. Hay melodías tremendamente pop, ñoñas unas veces, bellas otras, y a la vez hay desarrollos instrumentales, introducciones, outros, canciones largas... en fin, de todo, y todo a la vez. Pero este amplio espectro musical queda cohesionado por la voz de Claudio Sánchez. Se trata de uno de estos líderes que tiene una voz especial, que o la amas, o la odias, o la respetas, pero no puedes esquivarla. Su voz es importante porque permite que su música suene a cómic de aventuras. Su tono agudo le da un carácter algo naïf al sonido, cosa que se refuerza por el contraste que produce que Claudio, en sí, sea una mole peluda. Que a nadie se extrañe si después de una sesión de Coheed and Cambria le apetece visitar una tienda de cómics, pasar la mano por las hojas, ducharse de sus colorines y embriagarse con el olor a papel, tinta y pegamento.

The Afterman: Ascension”, como disco, hereda parte del sonido de “Year of the Black Rainbow”, con esas distorsiones más violentas, mecánicas, casi robóticas, ayudadas en ocasiones por arreglos electrónicos. Sin embargo, no tiene estructuras ni estribillos tan pop como ese disco, y recupera, a medias, ese aire progresivo de discos como “In Keeping Secrets of Silent Earth: 3” o “Good Apollo, I'm a Buring Star IV, Volume I: From Fear Through the Eyes of Madness”, con el que las canciones pueden llegar a cualquier sitio. Un ejemplo de ello viene con el primer single “Key Entity Extraction I: Domino the Destitute”, para mí, una de las mejores canciones que han parido. Casi ocho minutos de épica, fuerza, imaginación, varios clímax y un par de melodías tatareables. La canción empieza con una guitarra heavy de melena al viento que después de la melancólica introducción de “The Hollow” nos empieza a poner en situación. Su inmediato punteo simple y agudo de guitarra ejerce como martillo neumático contra la tapa de los sesos, debilitando nuestra masa craneal para que después el tema entre directamente a nuestro cerebro no sin antes dar paso a una vanguardia de voces a lo Gollum. A partir de ahí, una montaña rusa en la que todos los elementos cuadran. La voz de Claudio marca el camino, y las guitarras la siguen trazando caminos sinuosos, yendo y viniendo como perros con correa larga. La canción, y su videoclip, tienen referencias del boxeo, y aunque no sea un mundo que me apasione ni tampoco sea amigo de intercalar en las canciones efectos descarados (esa campana, ese publico jaleando, ese locutor...), en esta ocasión todos los elementos refuerzan las subidas de la canción de forma ejemplar.

“The Afterman” es un auténtico pastelito de canción, rebajando el nivel de intensidad exhibido en el corte anterior. Es curioso que meter una canción lenta como tercer corte, más habiendo tenido una intro, suele ser algo que puede romper el ritmo a un disco. No es el caso. “The Afterman” fluye perfectamente ahí donde está. Su suave melodía y ese punteo apagado de guitarra te hacen planear durante los poco más de tres minutos que dura la canción, transmitiendo una paz y un sosiego ciertamente agradables, que se mantienen incluso cuando pasados los dos tercios de canción, el paisaje se pone feo y ásperos con unas guitarras potentes que irrumpen como una tormenta en el horizonte. “Mothers of Men” en cambio, no tiene la misma magia que los cortes anteriores. Eso no quiere decir que sea una mala canción en absoluto. Se construye sobre un riff hardrockero que es una pequeña joya, el estribillo tiene cierto gancho, unos coros femeninos le dan un extra de sabor y al final la canción gana un par de puntos de intensidad. Aún así le falta algo para terminar de petarlo. Se trata de una de estas canciones que no te sabe mal que toquen en un concierto, aunque es probable que cuando suene pienses que es buen momento para acercarte a la barra a por una cerveza. Una sensación similar produce “Goodnight, Fair Lady” en las primeras escuchas, hasta que finalmente se desvela como una canción abiertamente pop, simpática, y con un optimismo intrínseco que hechiza. Sigue la senda luminosa de singles previos como “The Running Free” de “No World For Tomorrow” o “A Favor House Atlantic”. Esto es otro punto a favor de Coheed and Cambria, porque demuestran seguir siendo buenos entregando canciones de palos diferentes, ahora más agresivos, ahora más suaves, ahora más potentes, ahora más simpáticos... enseñan que se pueden hacer canciones suaves y buenrollistas sin bajarse los pantalones, y al revés, que no renuncian a hacer canciones más salvajes y complicadas que pueden tirar hacia atrás a buena parte de un hipotético público potencial. Los guiños 'crooner' del tema, con ese “ladies and gentlemen” y sobretodo esas apariciones de piano limpio, le dan un toque de color extra a la canción y no cuesta imaginar a la banda tocando en el parque ese de atracciones espacial con casinos y furcias que Bender amenaza en montar algún dia.

A partir de ese momento el disco recupera la serie “Key Entity Extraction”, (habiendo un “I” y conociendo sus “The Camper Velorium”, sus “The Willing Well” y sus “The End Complete”, ¿alguien dudaba de que la fiesta seguiría?) y son los momentos más álgidos. “II Holy Wood the Cracked” arranca con unas guitarras guarrísimas y un registro de Claudio que transpira chulería, suciedad y anestesia en gran parte de la lengua. La canción tiene dos estribillos, uno punki y otro melódico, donde brillan los agudos, y además resulta pegadizo. Es una canción de contrastes que sirve para animar un poco el cotarro, meterle la contundencia, garra y el sentimiento que se habían perdido en las dos canciones anteriores. El final, con esos “nanananananana” le da un plus de interpretación a la canción, un toque repelente propio de niño cabrón del patio del colegio o de Andrea Fabra en el congreso. “III Vic the Butcher” llega después de una serie de sonidos mecánicos y lo hace para convertirse en la canción épica del disco por excelencia, con unas guitarras chirriantes que desembocan en un estribillo digno de corear con el puño al aire con baterías machaconas y guitarras que te elevan. Coros infantiloides, un puente que cambia la melodía por completo, una guitarra solista rabiosa y un final machacón (antes del outro, se entiende) hacen de “III Vic the Butcher” una canción de directo brutal, más vale haberse terminado la cerveza que te podías permitir pedir en “Mothers of Men”.

Tras el delicado interludio donde se recuperan voces robóticas de la intro, llega la cuarta parte de “Key Entity Extraction”. Se llama “Evagria the Faithful” y es una maravilla de canción. No me viene a la cabeza una canción tan compleja como esta en la carrera de Coheed and Cambria, y no es que sea un tema enrevesado de mil desarrollos. Su estructura no es especialmente marciana, pero si que hay que destacar su sonido. Es una canción suave, melódica, con gancho... preciosa, de las que se te quedan en la cabeza. Sin embargo, no es empalagosa, sino que brilla por su elegancia. Instrumentalmente es fascinante. Se construye sobre un cojín sonoro donde las guitarras parecen llevar el ritmo y la batería parece llevar una melodía, donde detallitos electrónicos se mezclan a la perfección con la base y acentúan en la canción ese toque a ciencia ficción y aventuras con más fuerza que nunca. Los delays de las guitarras y los teclados elevan el estribillo hacia otro nivel, y durante el puente revolotea un no-se-qué a Pink floyd que mantiene la canción un par de pies sobre el cielo. La canción se cocina a fuego lento y termina también a fuego lento con la suma de esos coros y ese último minuto puramente instrumental donde se le termina de sacar el jugo a esa gran base. La canción deja paso a la bonita “Subtraction”, un tema meloso a modo de nana que reposa sobre una base electrónica y unas guitarras acústicas y limpias. La canción cumple perfectamente su cometido de darle un final digno a la primera parte del disco, buen semicierre después de la última Key Entity Extraction, y que si bien te deja con ganas de más, musicalmente no es un cliffhanger que te desespere.

En resumen, me da la sensación que “The Afterman” (como disco completo) podría convertirse en el disco definitivo de Coheed and Cambria, siempre que “Descension” esté a la altura, profundice y haga su aportación en lo tanto y tan bueno que ha dejado este “Ascension”. Personalmente, la banda se encuentra en su cenit creativo, siendo capaz de ofrecer momentos memorables dentro de una discografía ya de por sí notable. Puede que su fórmula no haya cambiado en exceso, más bien ha ido incorporando novedades, y lo ha hecho de una forma tan fina, sutil, y respetando tan bien el resto de su trayectoria y el espíritu del grupo, que apenas se les puede achacar nada. Una primera parte a la altura de las expectativas.

Continuará.


Lo Mejor: El grupo continua inspirado en todas sus facetas

Lo Peor: Baja un poco la intensidad entre el memorable principio y la suite final
 


COMENTARIOS

8 Comentarios

  • 84 Muy Bueno

    sopnas
    ...siguen siendo buenísimos, quizás hay alguna canción más floja...pero en general demuestran gran clase
  • 79 Bueno
    USER_AVATAR
    rearviewmirror
    Manteniendo el nivel, que ya es bastante... pero yo también me quedo con la sensación de que si hubiesen sacado los dos discos de golpe, la sensaciones seguramente serían mejores.
  • 80 Bueno
    USER_AVATAR
    rucius
    Buen disco.. Mothers of Men me tiene enganchadísimo desde que escuché el disco por primera vez..
  • 73 Bueno


    Repiten la misma formula disco tras disco y ya se agota... Donde esté el IV...
  • 88 Muy Bueno
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    PUXI
    No se si es su mejor álbum pero desde luego es el que más me ha enganchado. Están en su cumbre creativa aunque ahora no den tanto que hablar. Es un álbum más marciano de lo normal, muy variado, no le sobra casi nada, no se hace largo... si es que elimina casi todas las pegas que tenía siempre el grupo. ¡No se que canción destacar! Dificil será que la segunda parte este a la altura...
  • 70 Bueno

    meneillos
    está bien y crece bastante a medida que lo vas conociendo más a fondo, pero no me puedo quitar la molesta sensación de que este no es el disco completo, de que esto es medio disco de Coheed and Cambria
  • 95 Muy Bueno
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    jose_pasillas
    Discazo del primer al último tema
  • 52 Mediocre
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    the_berzerker
    Podría haber sido peor? No lo creo. Pero tiene 3 temas que me parecen interesante, el resto es excentricidad polimétrica pura i dura como para parar un tren i no tener ni puta idea de qué hacer después, un rollasso d'aquests que fan història.
 

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