First You Live
ZONA-ZERO
95
2 VOTOS
95
+
Dusty Rhodes And The River Band First You Live
Publicación:
Enero 2008
Sello:
One Side Dummy
Productor:
Isaiah Ikey Owens
Género:
otras tendencias

Tracklist

  • 01. Intro
  • 02. First You Live
  • 03. Leaving Tennessee
  • 04. Ghost Trails
  • 05. Dear Honey
  • 06. Oh, Icicle
  • 07. Strike
  • 08. Keys To The Truck
  • 09. Then You Pass
  • 10. Street Fighter
  • 11. Grampa Mac
  • 12. Goodnight, Moonshine
  • 13. The Ballad Of Graff

Miembros

  • Dustin Apodaca: teclados, acordeón, voz
  • Kyle Divine: guitarra, voz, harmónica
  • Allen Van Orman: bajo
  • Andrea Babinski: violín, mandolina, voz
  • Edson Choi: guitarra, banjo, voz
  • Eric Chirco: batería

Análisis

por el 26 Ene 2008
1342 lecturas
Los agujeros de gusano son unos hipotéticos túneles que supuestamente existen en el universo y conectan un punto de este con otro dentro de ese mismo universo o con un punto en un universo paralelo. Esto es posible gracias a la teoría de la relatividad, que puede explicar una curvatura del universo, y en ese caso sería posible que hubiera un túnel entre dos puntos que, estando lejos en el plano del universo, estuvieran cerca gracias a su curvatura. Es como si doblamos un folio y le clavamos un bolígrafo atravesándolo por dos partes. El bolígrafo sería el agujero de gusano. Esta teoría haría posibles los viajes a lugares remotos de nuestro universo. Y no sólo eso, también, gracias a la relatividad del tiempo, es posible que al salir por la salida del agujero nos encontráramos en una época distinta. Los científicos siguen buscando hoy los agujeros de gusano para estudiarlos e intentar imitar su funcionamiento para hacer posibles los viajes en el tiempo dentro de nuestro planeta.

Estaréis preguntándoos a qué viene esto en una crítica de música. Pues viene a que cuando me pongo este “First You Live”, álbum debut de Dusty Rhodes and The River Band, me siento como si hubiera viajado a través de uno de estos agujeros de gusano y hubiera aterrizado en algún lugar de la América profunda a mediados de los años sesenta. Y no por casualidad. Estos seis chicos de Anaheim, California se equivocaron de época al nacer y viven el nuevo milenio contra su voluntad cuando su destino era claramente vivir la era dorada del country folk americano. Lo llevan en la sangre. Desde la primera a la última nota de este álbum nos sentimos en un viaje más o menos ácido al corazón de todo aquel movimiento que Bob Dylan y Neil Young hicieran popular hace décadas.

El disco, en el que el sello de su productor Isaiah “Ikey” Owens de The Mars Volta deja su sello implícito sobre todo en el tratamiento de los teclados, trae a la mente dos ideas principales: la primera que no inventan absolutamente nada nuevo. Tampoco lo pretenden. La segunda es que este trabajo es un verdadero manual del género, en él podemos escuchar todos los elementos constitutivos del folk, el rock, el progresivo y el country de los años sesenta ejecutado con una maestría a la altura de los grandes. Se nota que estos chicos han mamado todo lo que han podido de sus ídolos y se han concentrado en plasmar en un solo CD todo lo que de ellos han aprendido. Así, no podemos dejar de acordarnos a cada momento de los dos genios ya mencionados o de Creedence Clearwater Revival.

El viaje al pasado comienza con unas melodías exquisitas, depresivas y emotivas en el tema que da nombre al disco, con un resultado que roza la matrícula de honor. Y la cosa no decae: en los siguientes cortes asistimos a un festival de acordeones, violines, harmónicas, banjo y demás instrumentos tradicionales del sur de Estados Unidos, todos ellos mezclados con una sensibilidad y un acierto inusitados que hacen difícil de creer que estos chicos no lleguen a la treintena. Grandes canciones, una detrás de otra, cada una con su propia personalidad: desde el country festivo de “Leaving Tennesse” o “Keys To The Truck” hasta los arrebatos psicodélicos de “Dear Honey” pasando por las melodías pop de “Oh, Icicle” en la que la voz de Dustin Apodaca nos recuerda a un jovencísimo Mick Jagger y los medios tiempos como el que da punto final al disco, “Goodnight Moonshine”. Mención aparte merece “Street Fighter”, sin duda el tema central del disco en el que ese teclado resucita el espíritu de los grandes grupos de rock de la historia, que se apodera del grupo para firmar un verdadero himno que de haber sido compuesto hace cuarenta años hoy sería considerado una obra maestra de la historia de la música a secas.

Poco más se puede decir de un disco de tal calidad, un halo de esperanza para un estilo que se creía decadente y falto de ideas, un trabajo genial que no se puede explicar con palabras, sólo escuchar. Un homenaje sentido y que no se deja nada en el tintero, una verdadera enciclopedia de esta música popular norteamericana que nadie debería dejar pasar elaborada con mimo y talento.


Lo Mejor: Todo, es un disco redondo que tiene un poco de todo, que no decae en ningún momento y que desborda calidad compositiva por los cuatro costados.

Lo Peor: Pese a entregar unos temas de altísima calidad, no consiguen aportar ni un sólo elemento nuevo a este estilo tan clásico.
 


COMENTARIOS

2 Comentarios

  • 95 Muy Bueno
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    Wirrak
    jaja gracias manu, a ver si lo encuentro despues de examenes y le echo un ojo y escuchad este disco que de verdad mola
  • 95 Muy Bueno
    USER_AVATAR
    MaNuKN
    Isra leete la Ecuación Dante que la teoría de la introducción está introducida en un relato en este libro. Cantidad de entretenido. Buen análisis. Sois unos monstruos.
 

DISCOGRAFÍA

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