electronic / drum and bass / dubstep / nu metal
 Hollow Earth
From the Beginning
ZONA-ZERO
70
1 VOTO
70
+
Hollow Earth From the Beginning
Publicación:
Marzo 2014
Sello:
Autoeditado
Productor:
Género:
metal, pop-rock, otras tendencias, nacional
Estilos:
electronic, drum and bass, dubstep, nu metal

Tracklist

  • 01. Kids
  • 02. Hell
  • 03. Revolution 4 Puppets
  • 04. Shinigami
  • 05. Ethereus, etherei

Miembros

  • dBase: samples, programaciones
  • Redshadowv: guitarra
  • Michael Munroe: batería
  • Pol Dy: voz

Análisis

por el 03 Oct 2014
3968 lecturas
Aunque a priori podrían parecer antagónicos, dos estilos tan populares (y a menudo populistas) como el rock y la dance music estaban hechos el uno para el otro desde el principio. Porque, díganme, ¿qué diferencia hay entre una multitudinaria rave y el rock de estadio? ¿No es equiparable el someterse a los ritmos del DJ de moda a mover el esqueleto al son de los adorados rock stars de turno?

La idea flotaba en el ambiente para todo aquel que quisiera –y fuera capaz– de realizarla. Y tras el advenimiento de la EBM (cuyos efectos quedaron más bien en el underground), después de avisar con “Music for the Jilted Generation” (1994, XL Recordings), fue finalmente Liam Howlett, cerebro de los británicos The Prodigy, quien se llevó el gato al agua con “The Fat of the Land” (1996, XL Recordings), un álbum ya clásico que incluye singles referenciales como “Firestarter”, “Breathe” o “Smack My Bitch Up”, auténticos pináculos del rock sin guitarras. En medio de una tremenda expectación popular y mediática, The Prodigy fueron portada de toda revista que presumiera de moderna y consiguieron la credibilidad rockera necesaria para que una legión de escépticos dejara que sus pies se movieran a su libre albedrío. Después del rock de estadios vino la electrónica de estadios, y estilos como el breakbeat, el big beat o el drum ‘n’ bass llegaron al gran público. El resto es historia.

Mucho ha llovido desde entonces, y el uso de electrónica en el rock y el metal –incluso en el más extremo– es el pan nuestro de cada día. Aunque, a decir verdad, la escena musical de este país jamás fue un caldo de cultivo idóneo para que surgieran productos de este tipo. ¿Prejuicios? ¿Falta de conocimientos o iniciativa para manejar el software necesario? ¿Ausencia de público? Corríjanme si me equivoco, pero en España ni hay ni ha habido una respuesta a los Prodigy, Atari Teenage Riot o Linkin Park de turno. Por eso, pensándolo bien, y aunque sea veinte años después, sorprende toparse con el primer trabajo de los madrileños Hollow Earth, un ambicioso “From the Beginning to the End” dividido en dos EPs independientes (en total, cincuenta y un minutos de música) con un diseño muy cuidado en el que, lástima, se echan en falta las letras de los diez temas que lo componen.

Formados en 2011 pero con experiencia en bandas como Evangelion, Dramaticide o Six Coins, en “From the Beginning” el cuarteto entrega una obra levemente conceptual de ambiente apocalíptico, repleta de programaciones y de riffs fácilmente identificables con el nu metal. El fragmento se abre a lo grande con un hit tan pegadizo y heavy como “Kids”, al que sigue la nihilista dark rave de “Hell” (primer single extraído del álbum, del que se ha rodado un videoclip), que a ratos me trae a la cabeza el conocido “Du Hast” de Rammstein. “Revolution 4 Puppets” se presenta como una confrontación entre la dance de combate de Prodigy, un cierto ambiente de intriga y esas líneas vocales rapeadas de Pol a lo Linkin Park, que aportan un plus de dinamismo al corte más metálico del EP. A pesar de su larga duración, los temas enganchan, no aburren en ningún momento y se suceden con naturalidad. Lástima que se cuelen algunos samples de trazo grueso que apelan al subidón químico (sí, quiero decir pastilleros) y afean un conjunto facturado con habilidad y conocimiento de causa.

Tras el potente triplete inicial, aunque se mantengan esos riffs metálicos tan característicos, en “Shingami” las atmósferas y la melodía empiezan a ganar terreno a la agresión y la oscuridad, hasta desembocar en un “Ethereus, Etherei” casi sedado que hace honor a su título. Al concluir esta primera parte del viaje queda un buen sabor de boca, pero, eso sí, también la sensación de que este EP pide a gritos más minutaje, un desarrollo más exhaustivo que remate el hilo narrativo que se aprecia en lo musical. Es decir, que “From the Beginning” podía –y debía– haber sido perfectamente un largo. Y tres cuartos de lo mismo podría aplicarse a “To the End”.


Lo Mejor: Saben lo que hacen y tienen buenos temas

Lo Peor: Se hace corto. Le vendría bien un barniz más moderno
 


COMENTARIOS

0 Comentarios

 

DISCOGRAFÍA

RockZone - Ya disponible el número de Septiembre