Tracklist
- 01. Oblivion
- 02. Divinations
- 03. Quintessence
- 04. The Czar:
- (I) Usurper
- (II) Escape
- (III) Martyr
- (IV) Spiral
- 05. Ghost of Karelia
- 06. Crack the Skye
- 07. The Last Baron
Miembros
- Troy Sanders: voz, bajo
- Brent Hinds: voz, guitarra
- Brann Dailor: batería, percusión
- Bill Kelliher: guitarra
90
Muy Bueno
Muy Bueno
41
85Muy Bueno
Muy Bueno: 22 (53%)
Bueno: 6 (14%)
Mediocre: 3 (7%)
Malo: 0 (0%)
Horrible: 1 (2%)
por Gabriel Amengual el 24 Oct 2011
857 lecturas
Escribo esta crítica a pocos días después de la salida de “The Hunter” de Mastodon y pese a ser un excelente disco no puedo quitarme la sensación de que le falta un algo que le impide acercarse a la mágia de “Crack The Skye”, una de las cúspides del metal en lo que llevamos de siglo. Y llamarlo metal es quedarse corto, porque con ese trabajo los de Atlanta empezaron a rebasar estilos sin complejos, creando un universo paralelo en la cabeza del oyente del que solo se puede salir con silencio y acto seguido reggetón. Puede que el sector más duro añore los tiempos de “Remissions” o “Leviathan”, o que los amantes del progresivo más sofisticado puedan encontrar este álbum algo bruto y previsible, pero sin duda supone una bocanada de aire fresco impregnada de fantasía en el mundo del rock.Cuando los talentos colisionan, su efecto se multiplica. O al menos eso es lo que parece, pues “Crack the Skye” suena como suena porque Shavo Odadjian (System of a Down) le sacudió tal paliza a Brent Hinds que el pobre estuvo una temporada sin poder soportar los estridentes crujidos de una buena distorsión. Con estas aparentes limitaciones Mastodon amplió su espectro de recursos y lo llevó hacia el espacio exterior. Porque “Crack the Skye” es ambiental. Pero también es rockero. Y frenético. E hipnótico. Durante sus siete canciones todo se funde en un gran mosaico de color que invita a surfear por el universo. Porque el protagonista realizará un viaje astral burlando las barreras del tiempo y el espacio pero nosotros vamos con él en todo momento, ya sea flotando entre las estrellas, siendo absorbidos por un agujero negro que acelera la velocidad.
“Oblivion” es una apertura majestuosa con guitarras sonando a campanas redoblandose, que abre el portal de la cubierta del disco. Melódica, pausada pero robusta, percute elegantemente el cerebro hasta que el solo de guitarra la eleva hasta niveles de pura fantasía. “Divinations” es el corte más sencillo y corto del disco, pero es frenético, vigorizante y bello, como surfear encima de una nebulosa. “Quintessence” en cambio tiene más astillas, sus cambios son más bruscos, pero se reinventa constantemente antes de que se te pase por la cabeza salir de ella. Al final de su laberinto, el monstruo, unos rugidos que surcan encima de una instrumentación épica.
“The Czar” bien merece que la empiece a comentar en un párrafo aparte. Es una canción para perderse. Su primera parte es hipnótica hasta decir basta, bellísima, vale la pena pararse en los detalles y los arreglos que acompañan esa melodia en espiral. Por supuesto, después viene la explosión, rockera hasta decir basta, donde Mastodon te agarran de la nuca y te obligan a hacer headbanging quieras o no. Al final, otro emotivo solo sobre una lluvia de arpegios que vuelve a preceder la melodia inicial logrando la cuadratura del círculo. “Ghosts of Kharelia” es posiblemente la canción más terrenal, aunque hay mucha mágia en esta tierra. Gruesa y rocosa, las voces y melodías son, como indica el título fantasmagóricas y sus cambios están tan bién metidos que incluso da la sensación de ser una canción convencional. Algo que no pasa en “Crack the Skye”, machacona como ella sola, pero cuya tensión va creciendo, ahogando el solo de guitarra entre voces robóticas y con los bajos alzándose hasta el colapso.
“The Last Baron” es un cierre digno y en cierta manera resume lo que es el disco. Con una estructura parecida a la de “The Czar”, en ella encontramos calma tántrica, coros brutos, voces robóticas, ritmos trepidantes o fragmentos rocambolescos. Pero sobretodo, imaginación. Porque desde Black Sabbath, pasando por Iron Maiden o Metallica, la imaginación y el metal siempre han tendido a ir de la mano. En el cuarto álbum de Mastodon, cuesta comprender la complejidad del mundo que proponen, pero el tiempo le dará la perspectiva para que pueda ser visto como creo que se merece. Sujetivamente: el “Master of Puppets” de la primera década del siglo XXI.
Lo Mejor : La expansión de su sonido, la fuerza que tienen las partes cañeras y la belleza de las más tranquilas
Lo Peor : Que dentro del mundo del metal, Mastodon sigan siendo un poco rara avis en lugar de ser una clara referencia
Lo Peor : Que dentro del mundo del metal, Mastodon sigan siendo un poco rara avis en lugar de ser una clara referencia
41 Comentarios
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El mejor de Mastodon, diferente, si, pero el mejor





