Tapestry of Webs
ZONA-ZERO
59
2 VOTOS
58
+
Past Lives Tapestry of Webs
Publicación:
Marzo 2010
Sello:
Suicide Squeeze
Productor:
Steve Fisk
Género:
punk-core

Tracklist

  • 01. Paralyzer
  • 02. Falling Spikes
  • 03. Past Lives
  • 04. Don't Let the Ashes Fill Your Eyes
  • 05. Deep in the Valley
  • 06. K Hole
  • 07. Hex Takes Hold
  • 08. Vanishing Twin
  • 09. Hospital White
  • 10. At Rest
  • 11. Aerosol Bouquet
  • 12. There is a Light So Bright it Blinds

Miembros

  • Jordan Blilie – voz
  • Mark Gajadhar – batería
  • Morgan Henderson – bajo
  • Devin Welch – guitarra

Análisis

por el 22 Mar 2010
665 lecturas
Cuando en 2004 The Blood Brothers dieron por finalizada su trayectoria musical, sus componentes estaban muy lejos de dar por finalizadas las suyas respectivas. No hace falta decir que se trata de unos tipos muy inquietos (y si hace falta pues se nombran algunos grupos paralelos que tuvieron durante sus años de militancia en los hermanos de sangre como Head Wound City o Neon Blonde) y por ello era de esperar que sus miembros nos sorprendieran pronto con nuevos proyectos. Curiosamente, la previsible diáspora se concretó en dos nuevas bandas que prometían seguir el legado del irreverente grupo de post hardcore ruidoso pues apenas podemos encontrar personas ajenas a ese círculo en esta nueva andadura. El histriónico Johnny Withney fundó junto al guitarrista Cody Votolato su combo de indie rock Jaguar Love; por su parte Jordan Blilie, Mark Gajadhar y Morgan Henderson reclutaban a Devin Welch, primer guitarrista de Blood Brothers posteriormente reemplazado por Votolato, para formar el grupo que nos ocupa: Past Lives.

Una vez hechas las presentaciones vamos a mancharnos un poco las manos con este "Tapestry of Webs", el debut en el largo de la banda tras su EP de presentación "Strange Symmetry". Para el que se lo pregunte, el sonido de Past Lives no tiene nada que ver con la experimentación histérica con el hardcore que caracterizaba a su antigua banda. Cansados al parecer del caos y el descontrol, estos cuatro chicos de Seattle se han relajado y su nuevo proyecto se adentra en los derroteros más plácidos del rock alternativo y el post punk. En el disco no hacen más que seguir la línea marcada por su primera referencia y en ese sentido sí que no hay cambios.

Sin embargo hay algo que no me acaba de encajar en este nuevo proyecto. No sé si echo de menos los alaridos de Withney o es que simplemente "Tapestry of Webs" se presenta como un trabajo algo plano, carente de emoción y, lo peor de todo, previsible. La cadencia del álbum deja poco lugar a sorpresas ya que aquí los cambios de ritmos y los contrastes brillan por su ausencia. Y no es por las comparaciones con su pasado, simplemente el disco se hace aburridote: todas las canciones tienen un plan muy marcado y, pese a ligeras variaciones, en ningún momento llegan a explotar. Y tampoco es que por separado conformen un trabajo muy variado.

A Jordan Blilie se le nota ahora algo que ya se sospechaba en su etapa en Blood Brothers: como frontman tiene más bien poco carisma. A la sombra de la locaza de Johnny Withney durante tantos años, ahora que ha llegado su momento no parece poder o querer aprovecharlo. No es que lo haga mal ni mucho menos, pero si entonces su voz monótona y sin personalidad era una contraparte perfecta al irritante chorro de gritos de su compañero, ahora al estar solo queda totalmente desarmado y expuesto. Ha optado por seguir el camino de las melodías simples e hipnóticas y no termina de cuajar.

El resto del grupo cumple bien con su función en unas canciones tan sencillas, cómo no, acostumbrados al rompecabezas instrumental que era el sonido de su antiguo grupo. A la ejecución en sí no se le puede reprochar nada, pero quizá sí a la falta de ideas. Porque el disco es bien corto, nueve canciones en poco más de media hora, y el único tema que ofrece algo distinto (por no decir superior) a los demás es esa “Deep in the Valley”, que sí consigue esa sensación de hipnosis y de estar flotando en alguna sustancia de baja densidad. Hay otras canciones que funcionan por separado, como “Don’t Let the Ashes Fill Your Eyes”, “Hex Takes Hold” o la sesentera “Vanishing Twin”, pero como conjunto termina haciéndose demasiado homogéneo.

Pero que no se me malinterprete. Las canciones, una por una, no están mal y con la cosa de que no tienen muchas pretensiones y sí un ritmillo adictivo, terminan convenciendo. Así que de momento les daremos un voto de confianza, pero que no se acostumbren.


Lo Mejor: El sonido amable y el ritmo ameno, además de su duración, le hace un disco idóneo para disfrutar en cualquier momento.

Lo Peor: Se llega a hacer monótono.
 


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DISCOGRAFÍA

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