heavy metal / power metal / speed metal
 Powerwolf
Return In Bloodred
ZONA-ZERO
55
3 VOTOS
64
+
Powerwolf Return In Bloodred
Publicación:
Abril 2005
Sello:
Metal Blade
Productor:
Fredrik Nordström
Género:
metal
Estilos:
heavy metal, power metal

MEDIA

Tracklist

  • 01. Mr. Sinister
  • 02. We Came To Take Your Souls
  • 03. Kiss Of The Cobra King
  • 04. Black Mass Hysteria
  • 05. Demons & Diamonds
  • 06. Montecore
  • 07. The Evil Made Me Do It
  • 08. Lucifer In Starlight
  • 09. Son Of The Morning Star

Miembros

  • Attila Dorn: voz
  • Matthew Greywolf: guitarra
  • Charles Greywolf: guitarra
  • Stéfane Funèbre: batería, percusión
  • Falk Maria Schlegel: teclados

Análisis

por el 01 May 2005
1257 lecturas
Todos sabemos la importancia de una buena campaña de marketing a la hora de lanzar al mercado un disco. Se busca potenciar los aspectos positivos del grupo, darle una etiqueta novedosa, llenar internet con entrevistas y reseñas, hacer unas cuantas fotos resultonas para prensa y posters… pero esta vez Metalblade Records se ha pasado. Llamar a Powerwolf “los salvadores del heavy metal” me parece exageradísimo. O el heavy metal está mucho peor de lo que yo creo, o esa etiqueta no se la cree ni el más pesimistas de los heavies que cabellera al viento y tejanos “marcapaquete” que pueblan los callejones del mundo. Pero antes de seguir con la argumentación pertinente para explicar la anterior afirmación, hablemos un poco de Powerwolf.

El quinteto fue formado por los hermanos Matthew y Charles Greywolf (guitarrista y bajista respectivamente), quienes desde su Alemania natal pretendía emular a sus ídolos del metal épico como Blind Guardian o Hammerfall. Temas largos, historias repletas de héroes, malvados y batallas, guitarras afiladas y veloces… no obstante, su fórmula no acababa de cuajar, así que decidieron visitar Rumania, Meca para los amantes de las historias de hombres lobo, vampiros y cualquier ser de ultratumba que se precie. Allí fue donde su sino cambió: encontraron a Attila Dorn, un rumano licenciado como cantante de ópera en la prestigiosa Academia de Música de Bucarest, fanático del folclore rumano, las historias de vampiros y el que curiosamente, poco o ningún contacto había tenído con el mundo del metal. Por suerte para los hermanos Greywolf, Dorn rápidamente se interesó por su propuesta y ese nexo de unión entre los músicos alemanes y el cantante rumano que era las historias de terror, hicieron que sin pensárselo dos veces, el bueno de Attila hiciese las maletas y partiesa hacia Alemania en compañía de Matthew y Charles.

Una vez en Alemania, reclutaron a Falk Maria Schlegel (órgano) y al batería de origen francés Stéfane Funèbre. Powerwolf ya tenía cuerpo, y a partir de ese momento, como comenta el propio Dorn, se pusieron a escribir temas con las tradicionales historias de misterio rumanas como hilo conductor. Rápidamente la banda pudo estar en disposición de lanzar al mercado su primer disco, titulado “Return In Bloodred”, y por si fuese poco, a través de MetalBlade, uno de los mejores sellos metálicos de Europa.

Los 9 temas que forman “Return In Bloodred” suenan épicos, oscuros, misteriosos (en buena parte, gracias a los omnipresentes acordes de órgano) y ¡pegadizos! Eso es, la banda parece haber puesto gran énfasis en que cada una de las canciones, posea la capacidad de cual garrapata, asirse de un rincón de tu cerebro para no soltarse de ahí en mucho tiempo. Ahora bien, si bien es cierto que en lo referente a estribillos el grupo ha sabido currárselo, musicalmente la banda no aporta nada excesivamente interesante, y lo que es peor, todos los temas (a excepción de “Lucifer In Starlight y “Son Of The Morning Star””) tienen idéntica estructura. Suelen iniciarse con veloces guitarras, que dan paso a una melodía central que irremediablemente cede su protagonismo a los melódicos y pegadizos estribillos, los cuales repiten una y otra vez el título de la canción además de añadir unos coros de “ooooooo’s” y “aaaaaaa’s” tan adictivos como prescindibles y más propios del hardcore melódico que del metal. Es decir, escuchados temas como el inicial “Mr. Sinister”, “Kiss Of The Cobra King” o “Black Mass Hysteria”, que se podría decir que son los más redondos dentro de la propuesta usual del grupo, ya está todo hecho.

De todos modos hay un par de temas, los dos finales, que van ligados y que cambian la velocidad guitarrera y los registros más agudos por el epic doom metal, siendo también los dos temas con mayor inclusión de arreglos orquestales y en los que Attila Dorn utiliza por primera vez sus registros más operísticos. De hecho, el señor Dorn resulta ser lo mejor del disco, pues se nota que tiene una garganta educada en una de las mejores escuelas de cante de Europa. Su pronunciación en inglés es excelente y el modo en el que cambia de registro agudo y chillón a otro más melódico y pausado o incluso algún que otro momento de susurro.

La banda dice que sus historias de misterio no están basadas en las películas y libros de terror, sino en la experiencia y en los conocimientos de Dorn, ahora bien, deben saber que desde que Meat Loaf inventara eso del rock oscuro de tintes épicos, demasiado se ha abusado del terror. No obstante, el disco es muy entretenido, fácil de escuchar y divertido. Un mero entretenimiento que desperdicia a un gran cantante y a un eufórico jefe de marketing.


Lo Mejor: La voz de Attila Dorn. Los estribillos son muy pegadizos. Los dos últimos temas del disco.

Lo Peor: Repetitivo. Temática de discutible calidad.
 


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DISCOGRAFÍA

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