Kauta: Nuevo disco a la venta
 
¿No tienes
una cuenta?
Regístrate
Registro de Nuevo UsuarioEntrar en mi cuenta
  









Descubre el contenido de este mes

Descubre el contenido de este mes

Cada lunes un nuevo episodio en
YouTube









Zona-Zero.net: Forums

www.zona-zero.net :: Ver tema - Los días y las noches
: F.A.Q. : Buscador : Miembros : Grupos : Perfil : Mensajes Privados :

Los días y las noches

 
Publicar nuevo tema   Responder al tema    Foros de discusión :: *Expresión*
Ver tema anterior :: Ver tema siguiente  
Autor Mensaje
Javier_AG
Dios del Rock
Dios del Rock


Registr.: Nov 01, 2003
Mensajes: 3922
Ubicación: Tenerife vs Madrid

MensajePublicado: Mie Ene 02, 2008 2:57 pm    Asunto: Los días y las noches Responder citando

Otro relato que iré poniendo por partes, según vaya escribiendo, así me obligo a tener algo más de constancia.

Esta vez me propongo pasar la barrera de los 20 folios, para ya dar el salto a novela.
_________________
Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado Enviar email Visitar sitio web del autor MSN Messenger
Javier_AG
Dios del Rock
Dios del Rock


Registr.: Nov 01, 2003
Mensajes: 3922
Ubicación: Tenerife vs Madrid

MensajePublicado: Mie Ene 02, 2008 2:58 pm    Asunto: Responder citando

Lunes

Tengo una cicatriz en la barbilla, una especie de “s” que la recorre desde detrás hacia delante, con marcas de puntos desperdigadas por ella. Tengo el pelo rubio, unos ojos oscuros que nunca prestan demasiada atención y una sonrisa que es (a mi parecer, y al de mis padres tras gastarse tanto dinero en un corrector dental) perfecta. Soy diestro a rabiar, mi mano izquierda es absolutamente inútil, y es gracias a ella (y a mi propia estupidez, tal vez) que tengo la dichosa cicatriz. Durante mucho tiempo ha sido un rasgo personal inmutable. El pelo se me ha oscurecido con el paso de los años. Mi forma, esbelta, ha ido degradándose por culpa del sedentarismo. Al final, es esa cicatriz lo que ha quedado, el elemento que perdura, un bastión frente al cambio.

Pongo todo esto por escrito, porque empiezo a no estar seguro. A ver, es evidente que sigo siendo quien soy, pero las cosas han ido avanzando de forma siniestra desde hace unos días, y ya no sé qué pensar. Es este diario (algo que no hacía desde hace al menos quince años, cuando tenía una edad en la que hacerlo es respetable) un esfuerzo para comprender por lo que estoy pasando.

A mí mismo me resulta extraño, pasado un rato sin escribir, dudando qué poner, estar leyendo lo que leo. Parece que esté loco, o en medio de una crisis, pero nada de eso es cierto. Soy una persona feliz. Me siento realizado. Tengo un trabajo que me llena y he alcanzado cierto éxito en él. Se acabaron, tras tantos años, las horas de ir a la oficina a sentir que estoy perdiendo el tiempo, ver la lluvia caer a través de la ventana y al ocasional peatón pasear cabizbajo y desear su suerte para mí. Aunque esté solo, tampoco me siento así. La paz que tengo, aquí, en casa, despertándome a la hora que me place, yendo de un lado a otro sin darle explicaciones a nadie y decidiendo cómo y cuándo se rompe el silencio; no se paga con dinero. Así que no soy infeliz, o al menos, no debería serlo.

Y si estuviera loco, menuda locura tan poco acertada, presentándose a quien menos la necesita. Yo no quiero evadirme de la realidad. Me gusta. Adoro el frío, cuando hace frío. Amo al calor, cuando hace calor. Dar paseos y verme rodeado de edificios, dar paseos y verme rodeado de árboles. Todas esas cosas están hechas para mí. No necesito un síndrome extraño con nombre de alemán o sueco con el que columpiarme fuera de este mundo, a mi particular Jardín del Edén. Es más, si me dieran la posibilidad de recrear el mundo, de convertirme en una especie de dios, lo dejaría tal y como está. Vale que igual eliminaba a unos cuantos indeseables. Y desde luego, la pobreza, las guerras y todas esas que quieren las misses de concursos de belleza que se acaben, serían mi prioridad. Pero la idea, el concepto, la dejaría intacta. Porque considero que es una buena idea.

Por eso no me explico lo que me está pasando. Porque ayer no fui rubio. Al despertarme, sin ese brillo borroso que tienen las pesadillas (porque sólo puede tratarse de una pesadilla, al fin y al cabo), sentí dolor. Un dolor que no se siente en sueños. Mi cabeza dio contra el techo, y no debería haberlo hecho. Porque ese techo no existe en mi casa, ni tampoco la cama en la que había despertado. No. Ayer fui moreno, más esbelto, más joven, más acompañado. No necesito inventarme eso, ¿para qué? La única prueba, el único signo que me da algo de confianza, es que ayer era lunes. Y que hoy sigue siendo lunes. Debió haber sido una especie de sueño especialmente vívido, pero nada más. Una pesadilla, una confusión en mi cabeza, y quizá en duermevela pude haberme dado un golpe. Pero en eso queda.

Escribo este diario porque tiene que ayudarme a estar más tranquilo. Necesito demostrarme a mí mismo que no estoy volviéndome loco, que no estoy fantaseando con cosas que realmente no son. Porque lo repetiré: yo no necesito evadirme. No necesito una nueva personalidad más enérgica con la que defenderme del mundo real.

Así que ahora me iré a trabajar, y cuando vuelva, prepararé la cena con calma. Haré la compra en el camino de vuelta, y me haré algo elaborado. Quizá mi cuerpo esté pidiéndome algún mimo, una especie de capricho que él mismo considera que se merece por aguantarme todos los días. Se lo daré. Haré unos espaguetis con espinacas, piñones y nata, comeré algo de queso curado, y dejaré de necesitar nada más. Una buena ducha, caliente, con hidromasaje, una tila, y dormiré como un bendito. Y cuando me levante, a la mañana siguiente, iré corriendo hasta el diario, leeré esta página, me reiré como un poseso y la tacharé. Fin del problema.

Sin embargo, una parte de mí no puede evitar pensar que todo esto es el comienzo, y será de lo más placentero demostrarle a ese ser catastrófico lo equivocado que está.


Ultima edición por Javier_AG el Dom Ene 06, 2008 5:28 pm, editado 1 vez
Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado Enviar email Visitar sitio web del autor MSN Messenger
Egrans_Sisk
Novato
Novato


Registr.: Jan 02, 2008
Mensajes: 11

MensajePublicado: Mie Ene 02, 2008 10:01 pm    Asunto: Responder citando

No está mal, pero como escritora que soy, solo te puedo decir que evites usar mucho los adjetivos y pongas más paradojas, suele llamar más la atención y evita cargar mucho un párrafo en concreto. Es solo un consejo, no te lo tomes a malas icon_wink.gif
_________________
Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Javier_AG
Dios del Rock
Dios del Rock


Registr.: Nov 01, 2003
Mensajes: 3922
Ubicación: Tenerife vs Madrid

MensajePublicado: Dom Ene 06, 2008 5:27 pm    Asunto: Responder citando

Martes

Ahora escribo de nuevo, cuando ha pasado todo un día para mí, y ya no es sorpresa que siga siendo martes. El mismo martes que viví hace unas horas, que ha vuelto a por mí. La misma mañana nubosa, con esos rayos de sol que quieren escaparse de la presa pero no pueden hacer nada. Palpo, y la cicatriz sigue estando en su sitio. Y escribo porque empiezo a sentir que me vuelvo loco.

Al final desperté, tras toda esa paz que había conseguido, pero no era ya la misma persona. Estaba en forma. Pude mirarme en un espejo de cuerpo entero, y muchos de esos músculos cuyo nombre no sé (pero siempre lucen bien marcados en los modelos) estaban ahí. Y esta vez no me di el golpe en la cabeza, pero porque desperté tan sobresaltado que no tuve tiempo. Rodeaba con el brazo otro cuerpo, que para mi sorpresa resultó ser el cuerpo de otro hombre. Si hubiera pasado la noche anterior de borrachera, siempre podía haber pasado algo así, pero este yo no era yo. No miraba ni con mi cara ni con mis ojos.

- Raúl, cariño, ¿qué te pasa?

Las primeras palabras que escuché, y que terminaron por aclararme que estaba muy lejos de mi cama real, en una cama doble con un extraño. Ahora lo pienso, y nada me resulta menos atractivo, pero recuerdo que en ese momento estuve admirando su cuerpo, notando (no sin cierta excitación) la presión que ejercía su brazo sobre el mío. Nunca me han gustado los hombres. Ni siquiera cuando los adolescentes se permiten ciertas concesiones al descubrir su sexualidad, poco a poco. Ni en tan solo un momento había sentido algo más que camaradería por un miembro de mi mismo sexo. Pero juro que en ese momento lo sentí. Como una luz que me iluminaba, un calor que me recorría y todas esas metáforas cursis que se usan para hablar de sentimientos. Sabía que debía ser una ilusión, un sueño o algo así, pero estaba esa certeza instalada en mí, y sentía que era algo genuino. Que debía tener motivos para albergar un sentimiento así.

Lo pienso ahora, y lo peor es que nunca he sentido nada así por nadie. Eso es lo realmente triste. Haber despertado de un sueño en el que amas con todo tu corazón a la opción sexual que menos te has planteado, sólo para darte cuenta de que nunca habías notado esas mariposas en el estómago, ni con el primer amor, ni con el segundo, el tercero, cuarto, quinto o sexto.

La cuestión es que no me dejé llevar. Le dije al extraño que me sentía un poco extraño. Que, por favor, me dejara solo un rato. Que ya le contaría lo que me pasaba, pero que no se preocupase. Él esbozó una sonrisa (que en ese momento hubiera descrito como “preciosa”) y se marchó, sin esperar una sola explicación.

Tenía que haber algún tipo de error, ¿verdad? Ahora no estoy tan seguro de eso. Pero en el momento necesitaba cerciorarme. Revolví por toda la casa, miré todo lo que pude encontrar. Un armario lleno de ropa más cara que la mía. Una mesa en el comedor que se parecía a la de mi casa (“como todas las de Ikea”, pensé luego) y, lo más importante, tras revolver por las estanterías, una caja que encontré detrás de un manual enorme de medicina. Llena de fotos, de la persona que era ahora, primero con gente mayor hacia la cual sentía afecto aún sin conocerlos (imagino que sus padres), luego todo tipo de personas y situaciones, aunque repitiéndose mucho el extraño que se acababa de ir. Esquiando en los Pirineos. En una casa rural perdida en la montaña. Una playa de arena negra. Una fiesta de cumpleaños, en la que salgo soplando las velas. En mi pecho iba incubando ese sentimiento de nostalgia hermosa, esa sensación que he tenido alguna vez, que incluye tanto a la tristeza que se tiene cuando algo se acaba, como al sentimiento de maravilla que queda por haber disfrutado.

Yo no había vivido ninguna de esas escenas, y, a pesar de todo, estaba conmovido por ellas. Hubo un chispazo en mi cabeza, y por un momento pude ver escrito un nombre que ya no recuerdo, el de la persona que más valor había añadido a esa vida que veía en imágenes.

Qué asustado estaba en ese momento, y qué tranquilo lo escribo ahora, como narrando algo que le hubiera pasado a otra persona, una anécdota, un cuento de terror con el que no tengo nada que ver. Quizá es que lo he asumido mejor, y simplemente le resto importancia para poder dormir con algo de paz por las noches.

La hipótesis del sueño está descartada. Era demasiado real. Y tampoco puedo contárselo a nadie más. ¿De qué me serviría? Me tomarían por loco. Todo el mundo me diría que me limitaba a soñar. A lo más que llegarían, sería a decirme que soy un homosexual encubierto y que mi cabeza me está mandando mensajes para que reaccione. Pero es que un sueño no es tan elaborado. Es muy fácil opinar sobre lo que le pasa a los demás cuando no es uno el que lo vive. No, no puedo encontrar comprensión en ningún sitio, y el lugar en el que puedo encontrar algo de calma, en el que puedo poner las cosas en orden, es este diario.

El resto del día lo pasé encerrado. Buscando más piezas para completar el puzzle. Encontré varias cartas, una identificación, llaves de un coche…Pude ponerle nombre al extraño (Eduardo), y supe que me encontraba en la misma ciudad en la que vivo, o al menos ésa es la dirección que aparecía en mi DNI. Incluso, temerario de mí, probé a llamarme a mí mismo al teléfono de casa. Lo más gracioso es que la maquinita sonó y sonó, pero nadie respondió. De haberlo hecho alguien, el susto habría sido para morirse, ¿verdad?

Esta noche supongo que escribiré algo más. Ahora se me hace tarde, en el departamento están un poco mosqueados con mi bajo rendimiento y tengo que demostrarles que sigo siendo útil. Hasta entonces, descansa, diario, que no te toque nadie más que yo.
Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado Enviar email Visitar sitio web del autor MSN Messenger
Mostrar mensajes de anteriores:   
Publicar nuevo tema   Responder al tema    Foros de discusión :: *Expresión* Todas las horas son GMT + 1 Hora
Página 1 de 1

 
Cambiar a:  
Puede publicar nuevos temas en este foro
No puede responder a temas en este foro
No puede editar sus mensajes en este foro
No puede borrar sus mensajes en este foro
No puede votar en encuestas en este foro

EDITORIAL 5150 S.L. - c/ Zamora, 46-48, 4º 1º B - 08005 - Barcelona - España - Tel. +34 93 300 66 33
Contacto Revista: rockzone@rockzone.com.es
Contacto WebZ-Z: webmaster@zona-zero.net
Página Generada en: 0.418 Segundos