La veterana banda navarra sembraban la incertidumbre y angustia entre sus seguidores allá por el año 2003, tras una actuación en el Viña Rock, pues declaraban un alto al fuego, un hiato que muchos temían que sería el final de la banda. Pero, el viento soplaba a su favor, llevaban diez años erigiéndose como una de las bandas más sólidas encima del escenario, con directos apabullantes, con esa mezcla de música metal entre el heavy y el trash, y una nada desdeñable actitud protesta que cosechaba éxito tras éxito dentro del underground. Tras un año de tranquilidad merecida, volvían con “Sinónimo de Ofender”, un disco que reinventaba el sonido de la banda, sin olvidarse de su esencia. De todas formas, no eran ni mucho menos la mitad de arriesgado que con su nueva obra “Sakeo”. Mejorando la mayor flaqueza de su anterior trabajo: la producción, presentan un disco lleno de cambios, desde una bajada de intensidad en sus riffs en algunas de sus canciones, una propensión hacia la melodía más habitual, la introducción de experiencias novedosas, como ritmos latinos o una canción acústica, pero no temáis siguen manteniendo signos de identidad tan propios de Koma como el humor ácido en las letras.
Comienza el disco con “Los Niños De Lapos Guerra”, con una temática social y con un sonido que entronca claramente con lo antes publicado en “Sinónimo de Ofender”. A continuación “La Pelea” muestra un ritmo de batería frenético, con un estribillo pegadizo, característica habitual en la banda navarra. “Sakeo”, el single, viene a continuación, un tema que rebaja las revoluciones, acercándose bastante a un rock urbano algo metalizado, su tema más accesible para un público mayoritario hasta la fecha sin duda. Contrasta con este “Jipis”, donde toda la esencia más radical de la banda, tanto en sonido como en mensaje se muestra en su plenitud. “Buitres” no está fuera de lugar, a pesar de ser una canción acústica con mensaje y emotiva. La sorpresa, que a más de uno descolocará, será “El Sonajero”, corte mezcla de ritmos latinos y hard rock. La última curiosidad es la temática de la contundente canción “Las Setas”, donde nos dan una lección gastronómica norteña.
En fin, Koma han conseguido una vez más facturar un disco que engancha en muchas de sus composiciones, aunque algunos experimentos pequen cuanto menos de temerarios. Aunque visto desde otro punto de vista, no es que nos tengan acostumbrados a muchos cambios, pues su sonido no ha cambiado substancialmente desde hace años. Hasta ahora les había salido bien, pero más sabe el diablo por viejo que por diablo, por ello los iruñatarras han decidido probar algunas ideas novedosas. Sean bienvenidas muchas más. De todas formas, a estas alturas Koma solo sonarán a Koma y a nadie más.
Lo Mejor: La producción está cuidada. El humor ácido en las letras. Que hayan intentado introducir el factor riesgo en sus composiciones
Lo Peor: Se echa de menos más caña, a la que nos tenían acostumbrados. La canción “El Sonajero” puede descolocar bastante.
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| Zona-Zero |
Miembros |
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74 |
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