Lo que en un principio era un proyecto paralelo para Erik Rutan, ex guitarrista de los míticos Morbid Angel, acaba de presentar su nuevo disco bajo el título de “Fury & Flames“. Y es precisamente este disco el que en mi opinión convierte definitivamente a Hate Eternal en un grupo solvente por sí mismo y que ya no depende del exitoso currículo de sus miembros.
Si su anterior experiencia discográfica, “I, Monarch”, fue aclamado con práctica unanimidad por parte de la prensa y el público, “Fury & Flames“, que mejora notablemente lo anteriormente hecho, puede convertirse en un álbum de esos que se recuerda durante mucho tiempo y que sirven para lanzar a un grupo a una primera línea mediática (dentro del género, se sobreentiende).
Desde los inicios grindcore de Hate Eternal hasta este “Fury & Flames“ han pasado casi 10 años. 10 años de evolución y perfeccionamiento tanto instrumental como escénico. Y aunque tipos como Erik Rutan o Jared Anderson no requieran presentaciones dentro de la escena metálica escandinava, no han hecho como muchos otros dedicándose a vivir de rentas y a crear discos mediocres que no hagan más que repetir fórmulas pasadas, sino que se han arriesgado y han afrontado el reto de Hate Eternal como si se tratase de su debut musical. Por ello, la evolución del grupo es fresca, pausada y muy acorde con los nuevos tiempos.
En “Fury & Flames“ encontramos un grupo más centrado en el death metal en su vertiente más moderna, con inclusión de acertadas melodías que acercan a Hate Eternal a grupos como In Flames o Dark Tranquillity. No obstante, la batuta musical de Erik Rutan se nota, y el grupo no hace concesiones comerciales más allá de las necesarias para que el grupo no se le atragante a nadie.
El disco es consistente y homogéneo de principio a fin, con una intensidad musical propia de los mejores discos del género. La irregularidad no tiene cabida en esta pequeña obra de arte que cuenta que porciones magistrales como “Whom Gods May Destroy” o “The Funerary March”, cuya tonalidad gótica confiere una identidad muy peculiar dentro del disco.
Los defectos posibles de “Fury & Flames“ no me resultan influyentes en la nota final, a fin de cuentas, lo único realmente negativo es que el sonido de Hate Eternal no resulta novedoso. Pero para innovar ya están otros grupos. Ellos han sabido componer un disco de death metal moderno que hará las delicias de todos los que se atrevan a escucharlo.
Lo Mejor: La velocidad de las guitarras y la personalidad de las canciones. Técnicamente superior a sus homólogos de género.
Lo Peor: No presenta innovación.
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| Zona-Zero |
Miembros |
| 85 |
81 |
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