Resulta curioso la gran cantidad de bandas que están surgiendo en los últimos años en el panorama nacional con las miras puestas en el rock de tradición anglosajona con claro sabor añejo. The Soulbreaker Company es un sexteto alavés fuertemente influenciado por los sonidos propios del hard-rock facturado en la década de los setenta por bandas como Led Zeppelin, Black Sabbath, Lynyrd Skynyrd etc., pero tal afirmación no implica una copia descarada, sino que aprovechan tales influencias y les añaden sus propios ingredientes, dando lugar a un hard-rock personal con gotas de psicodelia, blues, soul o progresivo.
Bajo la etiqueta de Alone Records, hogar de bandas como Rikp Kc o Viaje a 800, nos llega “The Pink Alchemist”, segundo disco del combo de Vitoria-Gasteiz tras “Hot Smoke & Heavy Blues” (2005). Producido por ellos mismos junto al técnico gaditano José López, sorprende la evolución experimentada por la banda en tan sólo tres años porque, si bien los asideros musicales son los mismos, en esta nueva obra es palpable la evolución del grupo, habiendo creado un disco más maduro y ambicioso y que se aleja de la inmediatez y de la clara influencia sureña de su anterior obra para ofrecernos un disco mucho más progresivo, oscuro y psicodélico, aunque con el omnipresente poso hardrockero.
Analizando el contenido del álbum, nos encontramos con una obra muy trabajada, llena de sutiles arreglos (donde destacan los vientos y las voces coristas) y una atmósfera que envuelve al oyente en un sonido rico en matices a la par que crudo. La inicial “Eliptic turns” destaca por su compleja instrumentación, con un gran trabajo de la sección de metales, flautas, timbales, hammond etc., dándole al tema un cierto aire progresivo. Bajo los mismos parámetros se podrían encuadrar cortes como “Kiss In Your Face” (con una evidente base blues), o “The Man That You Betray”. Por otro lado, el disco también está lleno de trallazos hard-rock como “You Shouldn´t Cry”, “Blood That You Wish”, “Stop The Slaughter Machine” o “Winter Pintures Pain”. En cortes como “Hey, The Time Is Ending“ los alaveses enseñan su vena más purpleliana mientras que “Old Man's Boggie” muestra la parte más bluesy de la banda. En unas tesituras mucho más reposadas se sitúan temas como la bonita balada de inspiración soul “No More Years About Wish”, que puede incluso recordar al añorado Jeff Buckley, o la final y más oscura “The Wheel Is Turning”.
En definitiva, no cabe duda que “The Pink Alchemist” bebe de las fuentes clásicas y está claramente influenciado por los ambientes, atmósferas y las sonoridades propias de, sobre todo, la década de los setenta, pero el trabajo de la banda vasca dista mucho de ser una simple revisión de los esquemas compositivos en cuyas bases se apoya. El nuevo disco de The Soulbreaker Company tiene unos cimientos de incuestionable inspiración hard-rock y psicodélica setentera, pero no se limita a copiar lo que grandes bandas como Led Zeppelin o Black Sabbath hicieron hace más de treinta años, sino que estamos ante una actualización de ese sonido, lo que hace que sean capaces de sonar clásicos a la par que personales. Y, sobre todo, estamos ante un álbum plagado de grandes canciones e ideas, que es lo que importa al fin y al cabo.
Lo Mejor: El tratamiento de las canciones, los arreglos y el ambiente conseguido en la grabación.
Lo Peor: No es un disco fácil ni inmediato, puede tardar en ser asimilado.
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| Zona-Zero |
Miembros |
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86 |
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