Seguro que la gran mayoría de vosotros habréis escuchado la canción “Lifestyle Ot The Rich And The Famous”, el primer single de “The Young And The Hopeless”, último disco hasta la fecha de Good Charlotte. Es una de esas canciones pegadizas, que te gusten o no se meten en tu cabeza y no te las puedes quitar en mucho tiempo. Es más, seguro que muchos habrán visto el videoclip de dicho tema, un video en el que el grupo se mezcla con pesos pesados como Mike Watt o el director de cine Bill Fishman (director de culto, culpable de algunas películas de culto como “Tapeheads”). ¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que Good Charlotte tiene consigo todos los elementos para ser un grupo de masa, de hecho, en Estados Unidos ya luchan de tú a tú con Blink 182 por el trono del grupo punk-pop más popular y vendedor, y eso que tan solo cuentan con dos discos a nivel internacional.
El grupo de los gemelos Madden empezó juntándose con lo más granado del punk americano: Rancid, The Offspring, No Use For A Name, Goldfinger... realizando excelentes conciertos por América así como numerosas colaboraciones. Precisamente fue gracias a Goldfinger que la banda tuvo la oportunidad de grabar su homónimo primer trabajo, un disco de punk-pop que dejaba a la altura del betún a la mayor parte de sus compañeros de estilo. Por ello se esperaba que “The Young And The Hopeless” fuese el paso definitivo para convertir al grupo en un referente. Así que tenemos contactos + expectativas + canciones pegadizas. Pero, ¿no se echa en falta un elemento en la suma? Sí, y se trata del elemento más importante: la música.
Si cogemos “The Young And The Hopeless” tendremos 14 canciones (13 sin contar la intro) hechas para sonar en la radio, para atrapar a niños y adolescentes y para convertirse en éxitos. Ya ha pasado bastante tiempo desde la salida al mercado del disco y podemos decir que su fórmula comercial funciona, pero ¿qué decir de la fórmula musical? No negaré que se trata de un grupo con tablas, y hay varios fragmentos en el disco que así lo demuestran, pero en líneas generales no hay más que melodías sencillas en exceso y estribillos machacones y pastelosos que tratan sobre dramas de instituto, amores infantiles y alguna que otra pincelada crítica (en el fondo también son punk).
Evidentemente la estructura de las canciones, es totalmente lineal. Están formadas a base de un ritmillo melódico pegadizo al que le sigue un estribillo más movidito y pegadizo y vuelta a empezar. Esto tiene un lado negativo innegablemente y es que no tarda en aburrir y si eres mínimamente exigente, no necesitarás ni una escucha para querer apagar la minicadena, pero si no somos puristas ni exigentes, la simplicidad y la frescura adolescente del sonido de “The Young And The Hopeless” nos puede hacer pasar ratos divertidos y como mínimo, tenernos entretenidos algo más de 46 minutos. Por lo tanto, se nos plantea el eterno debate: ¿cuándo es un disco bueno? ¿Cuándo rebosa calidad musical o cuándo es capaz de divertirte y entretenerte? Un término medio sería lo ideal, pero como no es el caso, cada oyente debe decidir su posicionamiento ante este disco.
Uno de los detalles más destacables de este trabajo es sin lugar a dudas la producción que realiza Eric Valentine (Third Blind Eye, Queens Of Stone Age). El sonido es extremadamente depurado, no hay fallos en las mezclas y las orquestaciones encajan a la perfección con las melodías de guitarra. Otro elemento reseñable es la batería, que en todos los temas se muestra como el instrumento más potente, técnico y consistente, como muestra de ello los temas “Moving On” (muy en la onda Zebrahead), “The Anthem” o la más veloz y frenética “Story Of My Old Man” (el título lo dice todo). Si ahora os digo que las partes de batería fueron grabadas por un tal Josh Freese... ¿os parece tan extraño?
Dentro del disco destacaría en primer lugar y muy por encima del resto de temas “Lifestyle Of The Rich And The Famous”, una canción que desde mi punto de vista contiene todo el espíritu del punk-pop. Vale, su composición no es una maravilla, pero sus melodías inolvidables y su estribillo pegajoso representan a la perfección el lado pop mientras que la letra crítica a la par que divertida le da ese toque punk que redondea la pieza. Tampoco están mal “Hold On”, más emotiva, “The Day I Die”, con un entretenido sonido acústico y “The Young And The Hopeless”, tema que da nombre al disco y que recupera la esencia de “Lifestyle Of The Rich And The Famous”.
¿Quieres algo divertido, fiestero y despreocupado? Pues este puede ser tu disco perfecto, pero si requieres de un mínimo de calidad musical para disfrutar de un disco, mejor escoge otro grupo, ya que incluso dentro del punk-pop hay trabajos mucho más elaborados.
Lo Mejor: Divertido y sobretodo muy pegadizo.
Lo Peor: La calidad musical y la originalidad están por debajo de lo mínimo.
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| Zona-Zero |
Miembros |
| 50 |
44 |
| Estadísticas |
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