Para empezar a hablar de “Decoder”, el disco debut de Ebony Ark, haré algo que no acostumbro a hacer en las críticas: empezar hablando del principal defecto. Mientras en los últimos días no dejo de escuchar este pedazo de trabajo, un aspecto negativo no deja de sobrevolar mi cabeza: que el grupo no sea de Finlandia y que sus miembros no lleven un largo y difícilmente pronunciable apellido, y es que Ebony Ark son de aquí, de España, tierra absolutamente adversa para el metal. Si Ebony Ark fuesen del norte de Europa, toda la prensa metalera se estaría haciendo eco de su debut discográfico y poco tardarían en salir en las principales cadenas musicales y en llenar las mayores salas del viejo continente. No obstante, a pesar de ser un grupo de aquí, ya han conseguido que muchos quedemos impresionados y prendados con su ambiciosa propuesta que mezcla el metal gótico, el rock progresivo, el metal sinfónico, el death metal melódico y por qué no, un poquito de pop, y sin miedo a equivocarme, estoy seguro de que estas sensaciones rápidamente llevarán al grupo a donde se merece, a luchar cara a cara con los mejores del género.
Puede que tras una primera escucha, el CD no resulte tan atractivo ni vistoso como cualquier trabajo de Nightwish, After Forever, The Gathering o Within Temptation (grupos con los que comparten mucho), pero en cuanto uno se pone a prestarme mayor atención, y conforme más escuchas se le dan, más atractivo, técnico, original y elegante resulta “Decoder”. En resumidas cuentas, es un disco que va a más cuanto más se escucha.
Cantadas en un perfecto inglés, cada una de las 11 canciones de “Decoder” transmite madurez en todos los aspectos musicales, ¡parece mentira que sea un debut y que Ebony Ark sea una banda joven! Además de la madurez de su propuesta y las buenas sensaciones que transmite cada uno de sus miembros, “Decoder” cuenta con algo raramente visto en un disco debut de metal con producción nacional: un sonido envidiable. Aunque no se hayan podido permitir las grandes orquestaciones que acompañan a las bandas góticas y sinfónicas de mayor renombre como Nightwish, Within Temptation o Therion, la maestría del grupo, auténticos “Juan Palomo, yo me lo guiso yo me lo como”, hace que este disco suene a gloria. La producción es realmente buena, no falla el sonido en ningún momento, no quedan “huecos” ni canciones más flojas que otras: “Decoder” son 53 minutos de puro placer sónico. Aquí los apoteósicos y épicos momentos orquestados vienen en forma de pequeños y modestos (pero MUY efectivos) arreglos clásicos acompañados por excelentes composiciones de sintetizador y un sonido cohesionado de guitarras, bajo y batería que transmiten toda la fuerza del mundo y la grandeza del sonido sinfónico al oyente.
Si hay un elemento realmente destacable de Ebony Ark, es la voz de Beatriz Albert, una cantante realmente polivalente, que no repite interpretación en todo el disco. Su voz potente se adapta tan bien a pasajes operísticos como a pasajes más roqueros y por descontado, aquellos más melódicos, siempre aprobando con matrícula de honor. Tienen una voz de lo más educada y trabajada, que nada tiene que envidiar a la de Tarja Turunen que además se vuelve dura y agresiva en los momentos precisos, combinando tonos más heavy (al estilo Doro Peech, y aunque algunos me quieran cortar el pescuezo, me atreveré a decir que en esta comparación Beatriz sale ganando) con otros más melódicos y suaves.
La diversidad vocal por sí sola no es de mucha utilidad si no va acompañada por una instrumentación igualmente variada y de calidad. Por suerte, en esta ocasión, suceden ambas cosas. Tanto Rubén Villanueva, Javier Jiménez (guitarras), Daniel Melián (bajo), Javi Díez (teclados y sintetizadores) y Jorge Sanz (batería) demuestran a lo largo del disco tener un nivel muy alto. Encontramos composiciones más sencillas y directas, aquellas que podrían meterse perfectamente en cualquier lista de ventas europeas como “All Men’s Lives”, “Farewell”, la cual cuenta con una seguidilla realmente adictiva y emotiva, en la cual participa sobresalientemente Nacho Ruíz de Arwen, o “Searching For An Answer”, tema con ciertos toques de metal moderno (podríamos decir que con cierto aire a Evanescence o a lo último de Within Temptation) en el cual participa otro colaborador de lujo: Raúl Conejo de Cripta, que desempeña el papel de Paul McCoy en “Bring Me To Life” (aunque musicalmente “Searching For An Answer” le da una paliza al tema de los de Amy Lee). Riffs muy jugosos, mini-solos dispersados inteligentemente a lo largo de la canción y un estribillo imposible de olvidar convierten a este tema en un single nº1 en potencia.
Pero no todo se reduce a temas con mayor pegada, pues como bien dije al principio, este es un disco que requiere de varias escuchas hasta poder ser captado al 100%, y buena culpa de ello la tienen las composiciones progresivas de muchas de sus canciones. “Thorn Of Ice” es buena muestra de ello (ojo a la combinación de voces melódicas y más potentes). Con un planteamiento muy cercano al de los últimos trabajos de After Forever, esta canción de constantes cambios de ritmo resulta ser un auténtico lujazo metálico. A este tema le sigue “Night’s Cold Symphony”, una interesante mezcla entre instrumentación progresiva y dramatismo operístico. Los riffs sincopados, el virtuosismo compositivo, la grandeza interpretativa de Beatriz Albert y la variedad de sonidos, convierten al tema en una alternativa de lo más interesante ante grupos como Dream Theater.
Otra de las facetas del grupo es la más agresiva y black. Sin jamás llevar a extremos, el grupo se acerca al lado más melódico del metal extremo en temas como “Damned By The Past” (aquí aparece Curtonates de TerroriStars prestando su brutal voz), la cual combina en esta ocasión con unos coros operísticos (grabados por la misma Beatriz Albert) para dotar a la composición de una interesante estructura a base de contrastes, estructura en la que encontramos un solo de guitarra espléndidamente maestral y un bateo tenaz y contundente.
Finalmente podemos encontrar piezas como la introducción sinfónica, breve pero repleta de calidad, “In Our Memories”, canciones más dramáticas como “Dreaming Silence” (en la cual encontramos un poquito de Tristania y Trail Of Tears) o espléndidas baladas como “Ball And Chain”. No cabe olvidar la gran producción y mezcla realizada por personajes de la talla de Jose A. Garrido y el carismático Big Simon (¿cómo se las apaña para estar en tantos sitios y trabajar junto a tantos grupos?). “Decoder” es sin lugar a dudas un disco imprescindible para los metaleros y una inmejorable manera de cerrar un 2004 repleto de grandes discos de rock / metal hechos en casa.
PD: ¡Qué no se me olvide! Decir que el diseño es de lo más interesante y sofisticado, uno de esos discos que realmente merece la pena tener original.
Lo Mejor: Excelente producción. Temas virtuosos y repletos de matices. La voz de Beatriz Albert es impagable. Gran madurez a pesar de ser un disco debut.
Lo Peor: Que no sean del norte de Europa. Requiere varias escuchas para poder desgranar todas sus vritudes.
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| Zona-Zero |
Miembros |
| 90 |
88 |
| Estadísticas |
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