En un estilo tan castigado por la prensa, y por el público en general para que vamos a engañarnos, como el hardcore melódico fue toda una sorpresa que hace ya cinco años apareciera un disco de un cuarteto de Suecia que vino avalado por nada más y nada menos que por Bret Gurewitz de Bad Religión, que se encargó de las labores de producción, y que consiguió unificar criterios tanto por los seguidores más acérrimos al género como por los menos familiarizados, al mismo tiempo que también obtuvo grandes alabanzas por parte de la prensa más especializada.
El grupo en cuestión era Millencolin y su disco “Pennybridge Pioneers”, un disco que logró encontrar la fórmula mágica para poder crear catorce canciones redondas que, sin ser muy novedosas, eran capaces de alegrarte el día de una forma asombrosa. Le seguiría en el 2002 “Home From Home”, un disco más maduro y roquero si cabe que su predecesor, y que, aun siendo también un buen álbum, no llegó a cuajar de la misma manera. Y ahora, tres años más tarde y en los que ha dado tiempo a ver como salía a la venta el pasado año el proyecto en solitario de su cantante Nikola con más pena que gloria, le toca el turno a “Kingwood”, disco con el que vuelven por los derroteros de hace cinco años y que les está poniendo nuevamente en el punto de mira de toda la escena.
“Kingwood” se puede definir como un disco bastante completo y que puede dar buena muestra de lo que hoy en día son Millencolin. Su primer tema “Farewell My Hell” se caracteriza por un inicio guitarrero y roquero que da paso a la fácilmente reconocible voz de Nikola que cada vez se muestra más madura, siendo este tema uno de los que más parecido guardan con respecto a la etapa del “Pennybridge Pioneers”. Compositivamente siguen sin ser nada de otro mundo, la base rítmica sin ir más lejos es bastante simple (algo que de todas formas pasa en la mayoría de las bandas de hardcore melódico), pero esto lo subsanan con unos grandes coros y unos pegadizos estribillos. Y aquí es donde el grupo gana por goleada. Temas como “Ray”, su primer single, o el ya mencionado “Farewell My Hell” podrían ser verdaderos hits si en los pasaportes de este cuarteto apareciera la nacionalidad estadounidense.
Por mi parte me quedaría con el corte “Stalemate”, ¿Quién no es capaz de quedar prendado con ese tempo ralentizado que va creciendo poco a poco a medida que trascurre el tema por la mitad de su minutaje? Uno de sus mejores temas de su carrera sin duda. Por otro lado cabría hacer destacar “Simple Twist Of Hate”, un tema mucho más rápido y sucio a los que nos tiene acostumbrada la banda y que dura tan solo un minuto y medio, muy punk. La producción como en anteriores discos sigue siendo bastante correcta, pudiéndose distinguir perfectamente todos los instrumentos y arreglos. En conclusión, un pasito más para convertirse en uno de los grupos más atractivos del género junto con bandas como Bad Religión, Green Day o Nofx.
Lo Mejor: Millencolin en estado puro.
Lo Peor: Casi nada nuevo
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| Zona-Zero |
Miembros |
| 79 |
82 |
| Estadísticas |
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| 1 |   | | 2 |   | | 3 |   | | 4 |   | | 5 |    | | 6 |    | | 7 |    | | 8 |    | | 9 |    | | 10 |    | | Total Votos: 26 | |
| Tracklist |
01. Farewell My Hell
02. Birdie
03. Cash Or Clash
04. Shut Me Out
05. Biftek Supernova
06. My Name Golden
07. Ray
08. Novo
09. Simple Twist Of Hate
10. Stalemate
11. Mooseman's Jukebox
12. Hard Times |
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| Enlace |
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