Cuando “I” fue lanzado al mercado, los miembros de Meshuggah afirmaron que dicho EP y este “Catch 33” iban a ser, musicalmente hablando, diametralmente opuestos. Y desde luego, no les faltaba razón. “I” era, prácticamente, una mirada atrás en la trayectoria de Meshuggah, se trataba de un retorno al estilo practicado por la banda en sus discos de los noventa, estilisticamente muy próximo a “Destroy Erase Improve”. Sin embargo, este “Catch 33” constituye un nuevo paso en la línea evolutiva que la banda dejó marcada por su anterior disco, “Nothing”. Se trata de un álbum oscuro, grave y compacto, estructurado como una sola canción dividida en trece cortes (una vez más, opuesto a “I”, que practicamente podía considerarse varias canciones en un único corte, por su extensión y sus cambios), más lento que los anteriores, pero igual de potente, gracias a la voz de Kidman, los grandes riffs e increíbles solos de Thordendal y Hagström, y la complejidad rítmica de Tomas Haake a la batería.
He de hacer notar que en la lista que acabo de hacer he mencionado exclusivamente a cantante, los dos guitarristas y al batería, sin hacer mención alguna al bajo. Eso se debe, precisamente, a que en “Catch 33”, las labores de grabación del bajo han sido llevadas a cabo por los dos guitarristas. Tras la marcha de Peter Nordin tras "Destroy Erase Improve", parece que la banda no se haya vuelto a encontrar a gusto con otro bajista, habiendo cambiado al encargado de este instrumento practicamente con cada nuevo trabajo, a pesar de tener una fuerte importancia en su sonido. Así pues, en esta ocasión, el grupo se ha quitado ese problema de encima y ellos mismos se han encargado de solventarlo. Una vez más, Meshuggah se reinventan a si mismos.
Pero no nos vayamos a equivocar, el disco no es perfecto. Aparte de la dificultad para cogerle el gusto a este trabajo para muchos no-iniciados en el estilo, cualidad que practicamente todos los discos de Meshuggah poseen, en esta ocasión se añade el hecho de que, en alguna ocasión, el disco resulta monótono. Así, el riff inicial se mantiene durante los tres primeros cortes del disco, hasta que “The Paradoxial Spiral” introduce, finalmente, un cambio, que igualmente se prolonga durante otros tres cortes. También algunos momentos como la segunda mitad de “In Death – Is Death” pueden provocar algo de tedio en el oyente. Personalmente, hubiese preferido que la banda hubiese seguido por el camino de “I” en vez de aventurarse a continuar la vía de “Nothing”, pero sin duda este trabajo ofrece algunos momentos impresionantes. Así, los tres primeros cortes, a pesar de ser algo repetitivos, tienen una fuerza increíble, o el parón que supone “Mind's Mirrors”, con esa voz electrónica, es simplemente genial, al igual que el grandísimo final que suponen “Shed”, “Personae Non Gratae”, “Dehumanization” y “Sum”.
De nuevo, los suecos han hecho un trabajo exquisito, solo empañado por resultar en momentos repetitivo, y siguen abriendo camino, encabezando por derecho propio un movimiento que cada vez tiene más adeptos. Poco más se puede decir que larga vida a los reyes.
Lo Mejor: Un trabajo cargado de fuerza, oscuro, grave y potente. Un nuevo trabajo de Meshuggah.
Lo Peor: En algunos momentos se hace repetitivo.
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| Zona-Zero |
Miembros |
| 90 |
86 |
| Estadísticas |
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