¿Es Gus G. el Rey Midas del metal? ¿Todo lo que toca se convierte en oro? ¿O acaso ya es del aúreo metal antes de que él aparezca por allí para dejar su inconfundible sello? En el fondo, tampoco tiene una importancia vital, ya que, como bien se nos enseña en las clases de matemáticas del colegio, el orden de los factores no altera el resultado: Todos los proyectos en los que Gus G. está involucrado rebosan calidad y creatividad. El polifacético guitarrista está implicado en ni más ni menos que cuatro grupos que, lejos de parecerse entre sí, tocan diversos generos metaleros, desde el death metal melódico al speed/thrash, pasado por el heavy más clásico y el power metal.
Pero resultaría totalmente injunsto depositar todos los méritos de Nightrage en Gus G., ya que se trata de una formación en la que todos sus miembros poseen probada calidad. A la voz encontramos al gran Tomas Lindberg (At the Gates, The Crown), si bien después de grabar este trabajo, abandonó la formación dejando en su lugar a Jimmie Strimell. A las guitarras, acompañando a Gus, se encuentra Marios Iliopoulos, de Exhumation. Las líneas de bajo son obra de Henric Karlsson (Cipher System), y Fotis Giannakopoulos, de Septic Flesh, se sienta a la batería. Evidentemente, la calidad técnica que posee “Descent Into Chaos” está fuera de toda duda. Precisamente, uno de los puntos fuertes de este trabajo reside en dicha maestría, que llena los casi tres cuartos de hora de duración de este LP de detalles, guiños, ritmos arrolladores y brillantes melodías, tanto vocales como instrumentales, que hacen de este disco una experiencia de lo más refrescante.
Los cambios de formación desde “Sweet Vengeance” han sido profundos. Como ya hemos dicho anteriormente, Lindberg abandonó la banda tras la grabación de este nuevo trabajo que nos ocupa, pero antes de él, también se dieron cambios en la batería y el bajo. A raiz de todas estas variaciones, para “Descent Into Chaos”, ha sido Gus G. quien ha tomado buena parte de las riendas compositivas del disco, por lo que en los doce temas que lo componen podemos observar toques más heavyes que en el debut del grupo, como por ejemplo en “Drug” o “Silent Solitude”. Que no se asusten los fans de la banda, “Descent Into Chaos” sigue siendo una demoledora descarga de death metal melódico. Para ello, no hay más que escuchar temas como “Being Nothing”, que abre el trabajo, con un rapidísimo ritmo de batería y un desgarrador grito de Lindberg, “Omen”, o “Descent Into Chaos”, dos correctísimos ejercicios de fuerza y melodía. Pero también encontramos temas algo más tranquilos, como el, para mi gusto, uno de los mejores cortes del disco, “Frozen”, con un estribillo limpio que engancha desde la primera escucha, cortesía de Mikael Stanne (Dark Tranquillity). También Fredrik Nordström (Dream Evil) hace una colaboración en el disco, incluyendo algún que otro pasaje de teclados.
En este álbum encontramos también “Solus”, una preciosa pieza instrumental de tres minutos, que perfectamente prepara para el final arrollador que suponen “Jubilant Cry” y “Reality vs. Truth”, dos canciones que no por estar al final del disco son de menor calidad que cualquiera de las anteriores.
Es innegable que 2005 está siendo un año excelente para el death metal melódico. No dejan de aparecer nuevos discos en el mercado de un nivel soberbio, así como alguna que otra sorpresa. Por supuesto, Nightrage no se han quedado atrás, y ofrecen un exquisito trabajo que logrará sasisfacer a propios y extraños.
Lo Mejor: Un excelente repertorio de temas de mucha calidad tanto técnica como musical.
Lo Peor: Decidirse por el mejor disco de death metal melódico de 2005 cada día es más difícil.
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| Zona-Zero |
Miembros |
| 89 |
86 |
| Estadísticas |
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