Ya hace algún tiempo, salió a la venta “The Azrael”, disco perteneciente al grupo portugués Blacksunrise. Aunque en su país la banda se ganó cierta popularidad gracias a su visceral directo, este no se ha visto reflejado en el disco. A pesar de haber leído algunas buenas críticas hacia este trabajo, lo cierto es que no me parece que se trate de un disco destacable en ningún aspecto.
Vivimos un extraño momento en el que el lado más extremo del hardcore y el metal parecen haber congeniado. Aunque parezca mentira, este estilo (que cada vez tiene más nombres), está dando de sí mucho. Se ha ido colando poco a poco en las discotecas de los roqueros sin necesidad de grupos de mainstream, y aunque hemos podido disfrutar de grandes obras dentro del género, de hecho, cada vez salen más y más buenos discos de metalcore, también encontramos un lado negativo. ¿Cuál es? Pues el de siempre: a la que una moda explota, todos se suben al mismo carro. Finalmente solo sobreviven los mejores o en su defecto los más persistentes, pero mucho me temo que Blacksunrise no se encuentra en ninguno de los dos grupos.
Aunque hay que alabar el que hayan conseguido traspasar las fronteras de un país en el que el rock y el metal en general tiene escasos seguidores (creo que por las tierras lusas las cosas están incluso peor que aquí), “The Arael” presenta varias virtudes que no sirven ni mucho menos para enmascarar los pocos pero graves defectos de este trabajo.
Por un lado, las ocho canciones del disco parecen cortadas por el mismo patrón. Es como si a lo largo de los casi 31 minutos que dura el disco, sonase una única canción. La estructura es muy similar entre tema y tema, por no hablar ya de los riffs de guitarra, bastante sencillitos y limitados. Mentiría si dijese que no hay buenos riffs incluso algún que otro llamativo solo, pero el líneas generales, nos encontramos ante una base melódica muy simple y un concepto que huele ya a refrito.
La monotonía del disco se agrava por una producción muy deficiente. El sonido es absolutamente garajero, con una batería que suena a lata y constantes reverberaciones que provocan tedio a la hora de escuchar el disco.
Pero no todo es malo. Blacksunrise y “The Azrael” también tienen sus puntos de luz. Por un lado, el disco es muy veloz, rabioso y visceral. Está cargado de energía y mala leche, y sin lugar a dudas, los moshers disfrutarán golpeándose al ritmo de sus canciones.
Temas como “No Freedom”, “Progression Towards Extinction” o la más heavy “Shot In Cold Blood” son de lo mejorcito del disco, posiblemente, de estar acompañadas de 4 o 5 temas más variados y mejor producidos, serían capaces de cambiar por completo el sino del disco. No obstante, parece ser que la falta de ideas se ha convertido en el gran defecto de esto portugueses que parecen idolatrar a At the Gates o The Haunted, pero que aún están a años luz de estos.
Lo Mejor: La velocidad de los temas y la energía y mala leche que desprenden cada uno de ellos.
Lo Peor: Repetitivo, carente de buenas ideas y deficientemene producido.
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| Zona-Zero |
Miembros |
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67 |
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