Los Angeles, 15 de enero de 1947. Posiblemente fuese un vecino cualquiera de Leimert Park quien, en un paseo matutino, creyó ver una forma remotamente humana en un solar de su vecindario. Un vistazo más cercano le descubriría que, en efecto, se trataba de un cuerpo humano. Bueno, en realidad, de dos mitades que días antes habían formado un cuerpo: el de Elizabeth Short, actriz apodada “La Dalía Negra” (The Black Dahlia). A fecha de hoy, su asesinato no ha sido resuelto. Es de esta historia de la cual toma nombre el quinteto de Detroit cuyo nuevo trabajo hoy nos ocupa. Y es que The Black Dahlia Murder han dado forma a un trabajo demoledor, bautizado con el sencillo pero descriptivo nombre de “Miasma”.
Hay quien en una primera escucha podría decir que se trata ésta de una banda que se limita a copiar lo que ya hiciesen en su momento At the Gates. Hay que admitir que parte de razón no le falta: la influencia estilística está presente a lo largo de todo el trabajo. Sin embargo, una escucha más detenida muestra que el sonido de The Black Dahlia Murder va más allá que de un simple plagio a la banda sueca. Los de Detroit, en la poco más de media hora de duración de este trabajo, dan toda una lección de buen hacer. Riffs contundentes, una batería rápida y precisa, que descarga blast beats y dobles bombos sin cesar (sin duda, la incorporación de Zach Gibson a la batería ha beneficiado al grupo), mientras la voz de Trevor Strnad cambia constante y agilmente entre gritos desgarrados y voces guturales. Si lo comparamos con su predecesor, “Unhallowed”, el sonido de la banda se ha vuelto ligeramente menos disparado para ganar en musicalidad, teniendo que ceder muy poco terreno para obtener grandes beneficios.
“Miasma” se inicia con “Built For Sin”, una corta introducción instrumental que da paso a “I'm Charming”, donde se constata todo lo que ya hemos dicho anteriormente. Se aprecia el crecimiento de la banda, y la mejora a la hora de escribir los riffs que componen los cortes. Asimismo, en esta misma pista podemos disfrutar de un buen solo que tiene ese toque melancólico que acompaña a la mayor parte de los que encontramos a lo largo del trabajo. “Flies”, el single “A Vulgar Picture”, "Miscarriage” o “Spite Suicide” son pruebas inequívocas de que The Black Dahlia Murder es una banda que, lejos de dejarse arrastrar por la corriente de metalcore (que parecía esperarles con los brazos abiertos cuando lanzaron “Unhallowed”) o la NWOAHM, han dado forma, en Estados Unidos, a un disco de metal sueco que es capaz de rivalizar de tú a tú con la mayoría de las actuales formaciones del estilo nacidas en el corazón del frío país nórdico.
En el mundo de los sellos discográficos, como en el fútbol, no se puede sobrevivir solo de fichar grandes estrellas. También es necesario que ojeadores de talento recorran las diversas canteras buscando futuros talentos, que solo necesitan algo de apoyo para destacar. En esta ocasión, Metal Blade ha demostrado tener una visión excelente, apostando por aquella pequeña banda prácticamente desconocida hace cuatro años, que está ahora creciendo con paso firme y decidido, ganando cada vez más adeptos a base de trabajos sólidos como una bola de demolición y directos que hacen lo propio con dicha herramienta.
Lo Mejor: Un disco sólido y potente, que mejora su debut de 2003.
Lo Peor: Solo treinta minutos de disco dejan con ganas de mucho más.
|
| Zona-Zero |
Miembros |
| 84 |
85 |
| Estadísticas |
|
| 1 |   | | 2 |   | | 3 |   | | 4 |   | | 5 |   | | 6 |   | | 7 |    | | 8 |    | | 9 |    | | 10 |    | | Total Votos: 21 | |
|