Por suerte, el año pasado, Pablo Iglesias, antiguo propietario de estudios Mix-Plus en Vigo, productor de muchas de las bandas del desaparecido sello Zero, decidió junto a otras personas crear Inferno Recordings, un sello más independiente, con menos capacidad, pero que de alguna manera intentaba recoger el testigo de Zero, en cuanto a plantilla de bandas. Y sus primeros fichajes fueron Kannon, una banda que se ha despedido recientemente de los escenarios, Virgen, una promesa en ciernes, y Liquid Sun, la cuál nos ocupa y que parecían haber desaparecido. Más tarde, también entrarían a formar parte de esta familia Tenpel, Hora Zulú y Elecktra. Como se puede comprobar, bandas que representan una variedad y calidad elevada del panorama actual estatal. La historia de Liquid Sun, aún así, es peculiar, pues allá por el 2002 consiguieron centrar muchas miradas con su debut “Feel The Liquid Sun”, no obstante, parte de sus miembros se fueron, no sabiéndose del grupo prácticamente nada durante años. Pero, su símbolo de identidad más característico, la vocalista Diana Torres no se dio por vencida, reflexionó, buscó y encontró a las piezas mejores para que el puzzle encajara nuevamente, para seguir adelante. Y lo consiguió, en octubre del ya pasado 2006 publican este “Aérea” con Inferno, fruto del esfuerzo de nada menos que cuatro años. Se podría decir que es casi un nuevo debut, pues unos cuantos los volverán a descubrir, y muchos los descubrirán por primera vez. La novedad más característica es que Diana ha introducido el castellano en su lírica, habiendo hasta siete temas cantados en la lengua de Cervantes, y otros seis en inglés. Una apuesta por acercarse a los fans y también encontrar una identidad más personal e intransferible.
Que haya sido elegido uno de los veinte mejores discos nacionales del 2006 por los analistas de esta web no es una casualidad, ni que tengan enchufe, para nada. Liquid Sun nos presentan este nuevo trabajo “Aérea” repleto de frescura, fusión de estilos, estribillos pegadizos, una voz femenina auténtica y mucha energía. Esto es destacable, pues tras tantos años de obstáculos, el desánimo no ha hecho mella. Sólo hay que escuchar el primer corte “Espejismo” o “Mekánika”, irreverentes y descarados, con semejanzas a Placebo. Aunque puestos a ponerse agresivos y oscuros puedes escuchar “One Desire”, sin olvidarse de “Boiling Point”. Sin embargo, uno de los problemas que observo en este trabajo es que Diana Torres se encuentra todavía mucho más cómoda con el inglés que con el castellano. Tiempo al tiempo. Lo digo, porque al escuchar “Please” o “Litte Jade”, Diana parece más inspirada en su papel, dominando mucho mejor las flexiones en la voz, y que por otra parte muestra unos Liquid Sun cercanos a propuestas mainstream, como Evanescence. Y para finalizar, una versión de los ochenteros suecos Black, “Wonderful Life”, un guiño a una generación musical importante. En mi opinión, el hecho de que convivan dos idiomas en un mismo disco hace que las canciones pierdan toda conexión entre ellas, es un signo de desconcierto. Parece que coexisten dos discos a la vez. Queda esperar que esta situación sea transitoria.
En síntesis, Liquid Sun han facturado un disco maduro, hasta cierto punto arriesgado, heterogéneo, pues muestra diferentes caras de su propuestas, todas bastante accesibles, pues no se lanzan a estructuras complejas, pero esto ayuda a su escucha, por otra parte. Hay que aplaudir que se hayan decidido por el castellano, pues el rock en este idioma también es factible, además de mucho más sincero y cercano al público de este país. Sólo queda esperar que maduren este aspecto, pues el inglés queda demostrado que lo dominan. Su propuesta no es totalmente original y queda expuesta, como a todos los grupos con mujer al frente, a las fatales comparaciones, aunque son pocos los grupos con esta característica que toquen tantos palos y respeten en sus grabaciones el sonido de directo, más fresco, como lo hacen ellos, a excepción de los extintos Guano Apes, una gran referencia, a mi manera de ver. Liquid Sun, esta vez, han vuelto para quedarse. Cabe preguntarse si habrán tocado techo.
Lo Mejor: Temas accesibles, variados. Diana Torres tiene su voz dominada, y es el signo de identidad del grupo. Han vuelto. Han apostado por el castellano.
Lo Peor: La mezcla de idiomas crea cierta incoherencia entre los temas. Diana parece encontrarse todavía más cómoda con el inglés que con el castellano. ¿Será definitivo y total el cambio de idioma? Hay comparaciones odiosas, sobre todo si tienen una mujer como líder.
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| Zona-Zero |
Miembros |
| 78 |
62 |
| Estadísticas |
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| 1 |   | | 2 |    | | 3 |   | | 4 |   | | 5 |   | | 6 |    | | 7 |    | | 8 |    | | 9 |   | | 10 |   | | Total Votos: 8 | |
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