post-hardcore / noise rock
 At The Drive-In
in·ter a·li·a
ZONA-ZERO
70
10 VOTOS
70
+
At The Drive-In in·ter a·li·a
Publicación:
Mayo 2017
Sello:
Rise Records
Productor:
Rich Costey, Omar Rodríguez-López
Género:
punk-core
Estilos:
post-hardcore

MEDIA

Tracklist

  • 01. No Wolf Like the Present
  • 02. Continuum
  • 03. Tilting at the Univendor
  • 04. Governed by Contagions
  • 05. Pendulum in a Peasant Dress
  • 06. Incurably Innocent
  • 07. Call Broken Arrow
  • 08. Holtzclaw
  • 09. Torrentially Cutshaw
  • 10. Ghost-Tape No. 9
  • 11. Hostage Stamps

Miembros

  • Cedric Bixler-Zavala: voz
  • Omar Rodríguez-López: guitarra
  • Paul Hinojos: bajo
  • Tony Hajjar: batería
  • Keeley Davis: guitarra

Análisis

por el 08 May 2017
920 lecturas
A pesar del lógico escepticismo que despiertan este tipo de lanzamientos, existía cierta confianza en que el talento de dos fuerzas creativas como Cedric Bixler-Zavala y Omar Rodriguez-Lopez sería suficiente para solventar satisfactoriamente la papeleta de editar la continuación del celebrado "Relationship of Command" 17 años después. Y ciertamente "in·ter a·li·a" es uno de los pocos discos de reunión que pueden presumir de ser consistentes tanto con el sonido del grupo como con su propio legado. Pero aunque At the Drive-In se han esforzado en sonar como en el 2000, 17 años no pasan en balde y sería absurdo pasar por alto todo lo que ha pasado en ese tiempo.

Hace poco leí sobre Damon Albarn de Blur y Gorillaz que pocos músicos consiguen el éxito con dos proyectos tan distintos, y es verdad. Está claro que Omar y Cedric son otros dos buenos ejemplos después de haber vuelto a dar en el clavo varias veces durante la pasada década con The Mars Volta, grupo más abierto de miras musicalmente y de hecho una de las bandas más estimulantes de su época. De todo lo que sabemos sobre la separación de At the Drive-In y las posteriores carreras de The Mars Volta y Sparta, el proyecto de los tres miembros restantes, se extrae una conclusión evidente: la dirección artística que Omar y Cedric tenían en mente para la banda no era del gusto del resto de sus compañeros, y se puede entender por qué sencillamente leyendo la entrevista que Cedric concede a RockZone este mes: 

"Con alguien como Omar y yo tienes que ser capaz de seguir nuestro ritmo y dejarte llevar. Tienes que confiar en nuestro instinto y nuestra intuición personal y, aunque no lo entiendas del todo en el momento en el que está ocurriendo, tienes que confiar en que lo entenderás cuando esté terminado". Quizá por este motivo el antecedente más determinante de "in·ter a·li·a" sea la ausencia de Jim Ward, guitarrista y fundador. Se podría entender que Ward temiera no tener ningún control sobre las composiciones, y lo más probable es que la reunión haya reabierto en él viejas heridas pese a que el disco de Antemasque parece indicar que sus compañeros tampoco tenían en principio intención de sacar nueva música bajo el nombre de At the Drive-In sin él. Lo que se suele resumir con la expresión "diferencias creativas".

Lo curioso es que la ausencia de Jim Ward no se nota en gran medida en este "in·ter a·li·a". Y no se nota porque, contra todo pronóstico, no ha servido como coartada para que los dos amigos tengan mayor libertad creativa. Al contrario, tenemos a unos At the Drive-In más conservadores y previsibles de lo que solían ser, y esa es la mayor decepción que esconde este nuevo disco: no supone una evolución en el sonido del grupo, sino que ha servido más bien para acotarlo y limitarlo a unas coordenadas concretas.

Cosa que tampoco es mala de por sí. Si algo demuestra "in·ter a·li·a" es que la creatividad de Omar Rodriguez no conoce límites, y deja decenas de detalles en cada una de las canciones para quien los quiera descubrir. Se agradece además su esfuerzo por adaptarse al estilo de la banda cuyo nombre aparece en la portada, sabiendo los incontables proyectos en los se ha ido embarcando desde su disolución. El disco se sostiene en gran medida en su buen hacer a la guitarra y en su sentido de la composición, un trabajo impecable y sin exceso de florituras. Y aún así se echa en falta algo. 

Porque el disco tiene ritmo, grandes ideas y buenas melodías, y además desprende una energía que se siente honesta y vital. Por contra, es difícil destacar unas canciones sobre otras ya que todas se mueven en coordenadas similares, aunque descansen sobre un imaginativo trabajo de las guitarras siempre jugando a dos voces sumado a una sección rítmica que contribuye a dar una sensación de urgencia que le viene como anillo al dedo. At the Drive-In estaban explorando y experimentando con nuevos sonidos en su etapa final, y si bien es cierto que la locura descontrolada de unos The Mars Volta no tendría sentido aquí, se echa de menos algo nuevo que no hubiéramos escuchado ya en los anteriores trabajos del grupo. O, al menos, algo más de variedad. Seguramente si este disco hubiera salido en 2003, por ejemplo, muchos habríamos hablado de estancamiento. Y de domesticación, de paso, si diéramos importancia al hecho de que Cedric no suelta un solo grito en todo el minutaje (una de las grandes diferencias entre los dos proyectos). 

Además, esta banda tenía otra vertiente más oscura y melancólica, introspectiva, de la que no queda ya apenas nada. La emotividad de canciones como "Invalid Litter Dept.", "Non-Zero Possibility" u otras muchas de su período anterior brilla por su ausencia y ni siquiera "Ghost-Tape No. 9", el corte más largo del álbum con sus cuatro minutos y 16 segundos, emociona como aquellas. A este disco le falta un poco de la sensibilidad que les sobraba a Sparta y de la que The Mars Volta carecían, y ahí es donde quizá se eche más de menos la mano de Jim Ward.

Es en cierto modo triste pensar en At the Drive-In como en otro de los proyectos de Omar y Cedric, pero parece que tendremos que acostumbrarnos a que hayan recogido el legado de su banda original y lo hayan hecho suyo. La buena noticia es que son buenos músicos, y que hasta ahora poco de lo que han sacado juntos es desechable. Y que respetan ese legado para revitalizar un género como el post-hardcore, de capa caída en los últimos años y más si hablamos de bandas que recogen influencias de los 90.

Su disco de regreso seguramente no será la continuación de "Relationship of Command" que todos habríamos querido escuchar en su día, pero vistos los acontecimientos es el mejor disco que podrían sacar en 2017: un álbum directo, enérgico y coherente en el que el sonido de la banda es 100% reconocible. Y "Hostage Stamps" y "Governed by Contagions" no serán unas "Arcarsenal" o "One Armed Scissor", pero sirven como ejemplos de cómo volver después de varios lustros con nuevo material que hace honor a tu nombre (¡hola Refused!).


Lo Mejor: Cualquier grupo firmaría una vuelta como esta: un disco coherente, entretenido y que suena a At the Drive-In por los cuatro costados.

Lo Peor: No muestra nada que no hayamos escuchado previamente en sus anteriores trabajos, y por el contrario se echan en falta algunos de sus registros.
 


COMENTARIOS

4 Comentarios

  • 83 Muy Bueno

    sopnas
    buen regreso...quizás no muy innovador pero un buen disco
  • 65 Bueno
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    Wakibu
    Bien, es refrito, pero disfrutable.
  • 67 Bueno
    USER_AVATAR
    krater
    Por los adelantos me esperaba algo peor. El disco es consistente, pero yo sí echo en falta a Jim Ward , y mira que yo nunca lo valoré mucho en su momento.
  • 60 Mediocre
    USER_AVATAR
    KOL
    Gran crítica!
 

DISCOGRAFÍA

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