alternative rock / alternative metal
 Catorce

ENTREVISTA

El arte como salvavidas por César Aguilar
10 de Diciembre de 2016 664 lecturas
Tras una espera que a algunos se nos ha hecho eterna, desde el pasado octubre ya podemos disfrutar del segundo largo de los sevillanos Catorce. Igualmente emotivo pero sin renunciar a una pegada más directa, renovado sin traicionar las señas de identidad del trío y más conciso y pulido que “Atlas” (un excitante debut que les puso en boca de la plana mayor de la prensa nacional), “Agua. Naufragio. Equilibrio.” es un grower en toda regla, un álbum excelente que certifica que el talento de la formación no fue flor de un día. Así que no podíamos dejar pasar la oportunidad de hablar con Jaime Ladrón de Guevara (voz/guitarra) y José Miguel Ocón (bajo) para satisfacer nuestra no poca curiosidad al respecto de este álbum y de los proyectos que les ocuparán lo que resta de 2016 y 2017.

El título del álbum lo sacasteis de un trabajo de Vicente Aleixandre, poeta sevillano de la Generación del 27 y académico de la RAE. ¿Hay en él una intención de reivindicar vuestros orígenes sureños y la calidad de las propuestas artísticas de la tierra?

Jaime: Sí, el título lo sacamos de un escrito de Aleixandre titulado “La Muerte o Antesala de Consulta”, que si bien no tiene mucho que ver con la temática del disco, aquellas tres palabras nos dieron fuerte porque definían a la perfección lo que buscábamos, además de ser muy gráficas. En cuanto a tu pregunta, es correcto. En todos los años que llevamos en esto, ves la cantidad de gente que hay que siempre se centra en “lo de fuera”, y no se para a pensar en lo que tenemos aquí. En lo que ha aportado Andalucía al mundo, más allá del flamenco. Y hemos querido dejar claro, en cierta forma, que nuestra principal influencia es nuestro entorno. Tanto en lo bueno como en lo malo. Quizá no en lo musical, pero es ese entorno el que define nuestra música.

¿Os duele que, por norma, lo foráneo suela tener mejor cartel entre el público que lo nacional? ¿Por qué creéis que se produce ese fenómeno tan extraño?

José Miguel: Pasa en muchos ámbitos y en ocasiones la fama que aportan algunas grandes bandas de la escena internacional, no corresponde con la realidad de otras “menores” que se valoran por encima de lo nacional.

Es un tema delicado, porque por un lado pienso que si una banda (aún no famosa) de otro país llega al nuestro, requiere al menos un mínimo de atención y respeto por mi parte en cuanto al esfuerzo y apuesta por su trabajo; pero por otro lado, con la crisis a tantos niveles que estamos atravesando, a veces ni esas bandas son tenidas en cuenta. Grupos como Merge (Francia) o Joliette (México) han pasado por Andalucía recientemente con más pena que gloria, por unos pocos euros. Esto es el eterno debate sobre macro-conciertos y escena local que, en cierto modo, se muerde la cola. Así vamos siempre de tarde en casi todo como país.

J: En mi caso no es algo a lo que le dedique mucho tiempo, no pienso mucho en ello. España es un país que se llena la boca con “lo nuestro” pero al final, casi nos han enseñado a sentirnos inferiores y que la única manera de llegar a algo es imitar lo que viene de fuera, algo que siempre hacemos tarde y mal. Creo que se antepone lo internacional a lo nacional por pura lógica, si un grupo americano o inglés tiene más posibilidades de hacer una gira o incluso de vivir de esto porque en su país existe infraestructura para ello, mientras que aquí incluso un músico reconocido a veces tiene que trabajar de otra cosa para mantenerse, pues es normal. En conclusión, creo que la explicación más lógica es esa sensación de inferioridad, tanto por parte del músico como del público.

Líricamente, “Agua. Naufragio. Equilibrio.” está trufado de imágenes acuáticas y de títulos que igual hacen referencia al medio como “Océana” o “Nuevacosta”. ¿Aportó algo el título a las letras o simplemente se ceñía como un guante a un enfoque previo?

J: Bueno, a mí siempre me ha gustado mucho que una letra inspire imágenes. Ese punto lorquiano, intentar dotar de cierta mística a las palabras sin ser extremadamente petulante. En mi caso, el océano siempre me ha inspirado una sensación extraña, los paisajes, la quietud incluso en días de tormenta… no sé, tampoco fue algo premeditado en este caso. El título vino cuando ya todas esas letras estaban escritas y esos títulos puestos. Así que te compro lo del guante (risas).

Este álbum es más conciso que “Atlas”, también más directo, radiable e incluso pop, tanto que veo hasta cinco posibles singles. Ninguna canción llega a los cinco minutos mientras que en vuestro debut esa era la norma. ¿Salió en parte este nuevo material como contraposición al de “Atlas”? ¿Cómo surgió este enfoque distinto? ¿Os cansasteis de tocar en directo unas canciones tan extensas?

JM: Desde primera hora teníamos claro que no queríamos ir a lo sencillo, que hubiera sido hacer algo similar a una segunda parte de “Atlas”, sabiendo el relativo buen resultado que tuvo. Partiendo de esa base y de que tras la experiencia con el vinilo, en tono algo jocoso dijimos que no editaríamos algo de más de cuarenta minutos, comenzamos a trabajar.

J: Con lo del directo no vas mal encaminado, la verdad. Al final, como músico tienes una perspectiva distinta a la del oyente, las sensaciones son otras. Tocar canciones de seis minutos o más puede terminar resultando algo tedioso, sobre todo si todos los temas que tienes tienen esa media de duración. Casi desde el momento en que terminamos de grabar “Atlas” en 2013, supimos que el siguiente disco sería más corto. No porque no nos gustara lo que habíamos hecho, pero como ya dijimos en algunas entrevistas durante la gira de “Atlas”, nuestro disco “complicado” ya estaba hecho, y lo siguiente queríamos que fuese otra cosa. Por eso tocar en directo es tan importante para nosotros, los directos son los que te dan enfoque, ahí es donde aprendes de verdad qué debes o no debes hacer.

¿Cómo fue la gestación de “Agua. Naufragio. Equilibrio.”? ¿Es cierto en vuestro caso lo del difícil segundo álbum? ¿Pesó la buena acogida de “Atlas” o la presión fue positiva?

J: Pues empezamos a componer en enero de 2015. En este caso hicimos algo que habíamos dejado de hacer cuando compusimos “Atlas”, que fue bocetear las voces a la vez que hacíamos la música. Volvimos a eso porque queríamos que fuese un disco más directo, menos pretencioso. A veces bromeábamos sobre esa “presión” del segundo disco, aunque creo que nunca hemos tenido esa perspectiva de buena acogida o de peso del primer álbum, simplemente hicimos un disco y salimos por ahí a tocar, fue una buena carta de presentación y nos sentimos muy agradecidos por las buenas palabras de la gente. Pero un primer disco no dictamina tu identidad, no fija tu camino. Así que la única presión que tuvimos fue la que nosotros mismos nos impusimos para ser mejores compositores.

JM: Lo cierto es que, independientemente de los temas personas y laborales en los que nos vimos inmersos aquellos meses de composición, Mariano Torres hizo que muchos  de nuestros esquemas dieran giros tan inesperados como gratos. Todo eso, unido a nuestras diversas influencias por aquellos días, poco a poco, fue dando forma a una serie de canciones; que mientras quizás por un lado mantenían nuestra esencia y nos parecían bastante técnicas, por otro sentíamos muy directas y conmovedoras, emocionalmente hablando. Estábamos muy satisfechos con lo que estábamos creando y más que pesarnos “Atlas”, sentíamos que la evolución que estaba produciéndose era muy satisfactoria en cuanto a los nuevos temas.

Respecto a la grabación, da la impresión de que habéis ganado confianza. Prescindís de colaboradores externos (como fueron David Bernabé y Fernando Moreira de Trono de Sangre en “Atlas”) y repetís en La Mina con Raúl Pérez. ¿Es esta confianza fruto de la experiencia? ¿A día de hoy tenéis absolutamente claro lo que es Catorce y cómo debe sonar?

J: Es que la diferencia entre “Atlas” y “Agua. Naufragio. Equilibrio.” también es esa, que nosotros mismos hicimos de productores. No es que no pensáramos en volver a contar con alguien, incluso surgieron nombres y se hicieron un par de llamadas, pero al final pensamos que el disco estaba tomando un cariz tan personal, tan nuestro, que exponerlo a una opinión externa podía suponer matar la visceralidad. Es imposible tener claro lo que es Catorce porque Catorce cambia con nosotros, es un reflejo de nuestras vidas. Es una banda que va a cumplir una década, si una persona puede cambiar en un par de años, imagínate en diez. Es imposible tener eso absolutamente claro, aunque sí tenemos claro lo que no queremos volver a hacer.

JM: Fue algo natural, quizás la apuesta de grabar en directo es lo que más evidencia esa confianza que teníamos en el nuevo material. Lo de Raúl fue simplemente la continuación de una colaboración que nos hace sentir muy cómodos a la hora de trabajar. Y en cuanto a cómo debe sonar, pienso que sí lo tenemos muy claro; más allá de lo que nos gusta cacharrear a todos, pero dentro de unos márgenes que a día de hoy nos definen bastante bien.

Incluso el diseño (a cargo de The Braves Church) y la edición del álbum (The Braves Records, sello que dirigen Kantz y Semi junto a Maribel Godoy) han quedado en casa. ¿Vais buscando la completa autosuficiencia?

J: Yo te puedo responder de manera externa al sello, pero más que buscarla, terminas viéndote inducido a ello. Te pasas tantos años llamando a puertas, intentando entrar en “ciertos círculos”, y al final te ves fuera de algunos entornos a los que, quizás, podrías colaborar de una u otra manera. Así que al final tienes dos opciones, o quedarte en tu casa llorando, o dar un manotazo sobre la mesa y tirar para adelante. Y al final, la mejor manera que tienes de hacer las cosas es como las hagas tú mismo. De cualquier manera, la autosuficiencia termina donde empieza la empatía de algunas personas, gente como Ramiroquai de “Bandera Negra” o vosotros mismos, que nos cedéis un sitio y nos hacéis sentir que lo que hacemos tiene significancia. Así que aprovecho para daros las gracias a todos por eso.

JM: Cuando empezamos con The Braves Records, tenía muy claro uno de los objetivos: fabricarnos las oportunidades que otros no nos brindan y pensamos que merecemos, en este caso para nosotros, pero igualmente para nuestras bandas. Con este disco, al contrario que con “Atlas”, sí que hemos decidido ser completamente autosuficientes; principalmente por no depender en ningún sentido más que de nosotros mismos y, siendo sinceros, porque tampoco nos apetecía ir detrás de nadie para que nos diera una pequeña “limosna”… A veces da un poco de miedo cómo funciona alguna gente de este mundillo.

Confieso que me ha costado introducirme en el nuevo disco, superar esa huella que “Atlas” me dejó casi al instante. Tras unas treinta escuchas, calculo por lo bajo, he llegado a la conclusión de que es un disco engañosamente sencillo, en el que mantenéis la sensibilidad y habéis potenciado los riffs. ¿Qué pensáis? ¿Cómo veis vosotros desde dentro vuestra última obra?

JM: En cierto modo, entiendo que pueda verse como algo “engañosamente sencillo”. Comprendo lo que dices, porque mientras melódicamente es más accesible, tiene un trasfondo en ocasiones más técnico que “Atlas” e incluso que los temas de De La Cuna A La Tumba. Creo que es un arma de doble filo, porque mientras puede haber gente a la que cautive desde primera hora, puede haber otra gente que no llegue a entenderlo del todo.

Parece que, de nuevo, no nos ha salido un disco que entre a la primera. No es algo buscado, ni mucho menos, pensábamos que ese carácter accesible pudiera hacerlo parecer un trabajo simple; pero me quedo con lo positivo, hay mucha esencia tras la apariencia delicada de estas canciones.

J: Bueno, yo si te soy sincero, me ha sorprendido bastante esa reacción por parte de algunos “viejos seguidores”. En nuestra opinión es un disco bastante más accesible, aunque las opiniones son como los culos, hasta la de los creadores. Sí es cierto que sabíamos que probablemente hubiese gente que se esperaría otra cosa, pero creo que “Atlas” ya daba un poco esa impresión, de que somos un grupo en constante movimiento. En mi opinión, preconcebir el camino de una banda por un primer disco no me parece acertado. En “Atlas” hicimos cosas bien pero también hicimos cosas que no creo que volvamos a repetir. Por eso es tan importante un segundo disco, porque es el que te revela de qué va en realidad una banda. Creo que, por lo menos, hemos dejado claro que no nos vamos a dejar llevar por otra opinión que no sea la nuestra. “Agua. Naufragio. Equilibrio.” es lo mejor que hemos podido hacer, lo hemos puesto todo en este disco. Es una extensión de nosotros.

Ya habéis aludido a Mariano Torres, batería en “Agua. Naufragio. Equilibrio.” que ya no está con vosotros. ¿Qué aportó al proyecto? ¿Cuáles fueron los motivos de su salida?

J: Este disco no habría sido posible sin Mariano, y desde aquí quiero reivindicar su parte de autoría en “Agua. Naufragio. Equilibrio.”, ya que en muchas críticas de medios no se le menciona y no nos parece nada bien, porque nosotros hemos intentado desde el primer momento hacer honor al trabajo y al servicio que nos prestó. Nos aportó nuevas perspectivas, nuevas formas de componer, es un tío con un talento que verás en poca gente, además de ser amigo mío desde hace quince años. Los motivos de su salida fueron sencillos, la vida y las perspectivas de cómo han de funcionar las cosas, sin más. Es nuestro amigo y le estaremos eternamente agradecidos por este disco que nos ayudó a crear.

JM: No podría haberlo explicado mejor.

Ha vuelto Luis Manuel Terán (que por aquel entonces creo que ya ocupaba el puesto en De La Cuna A La Tumba), un batería de una pegada durísima como he tenido la ocasión de comprobar en directo. ¿Cómo fue su reentrada en la banda? ¿Se lo ofrecisteis vosotros o se ofreció él?

J: Bueno, la historia con Luisma casi es una historia de “predestinación”, si crees en esas cosas. Él ya fue batería de Catorce entre 2008 y 2010, lo dejó en su día porque estaba ocupado con otro proyecto, pero recuerdo que cuando tuvimos la conversación dijimos algo en plan “sabemos que esto no se termina aquí”. Efectivamente, aquí estamos siete años después. Su reentrada en la banda fue sencilla, al compartir proyecto y vida en cierta forma, porque somos amigos desde hace muchos años, Luisma vivió también la gestación de este disco. Cuando lo escuchó, básicamente nos dijo que quería estar ahí, que no podía dejar que esta banda se parara más o perdiese más el tiempo, y nosotros no queríamos seguir tirando piedras al vacío. Así que fue un ofrecimiento por las dos partes, en realidad.

He mencionado a De La Cuna A La Tumba, vuestra otra banda activa (de momento habéis dejado Astronomist en barbecho), que está cosechando bastantes adeptos últimamente. Hace poco colgasteis el cartel de “no hay billetes” en Siroco con un público entregadísimo. ¿Cómo vivisteis esa noche?

JM: Yo siempre comento lo mismo, en los videos de aquella noche se refleja en nuestras caras… Fue sencillamente increíble, una noche inolvidable. No nos esperábamos algo así aunque teníamos buenas perspectivas, y siendo un proyecto que nació simplemente por diversión, creo que ha conseguido consolidarse y conectar con la gente a base de buenos directos y de la humildad que rezuma todo lo que hacemos. En Marzo volvemos con Aphonnic y Avida Dollars, seguro será otra gran noche.

J: Pues imagínate, vienes de una ciudad donde meter cuarenta personas ya es un lujo, y en la capital se queda gente en la calle sin poder entrar. Fue un subidón de autoestima y quizá también un pequeño gran premio para todos los años que llevamos peleando. Lo recordaremos con un cariño especial, no sé si vendrán otras, pero la primera vez no se olvida (risas).

¿Y cómo repartís esfuerzos entre Catorce y De La Cuna A La Tumba? ¿Hay algún plan establecido?

J: Pues ahora mismo estamos ajustándonos, lo que no queremos hacer es parar una de las dos bandas para que la otra siga. Nos organizaremos y buscaremos la manera de hacer que todo funcione, Kantz también sacará discos con Tenpel y Delobos el año que viene y tendrá que dedicarles tiempo. Aún con todo, ambas bandas son importantes para nosotros, y vamos a hacer todo lo posible para que continúen por el buen camino.

JM: Todo es cuestión de sincronizar nuestros calendarios, no hemos tenido problemas hasta el momento y no debería de haberlos con la buena organización que llevamos entre todas las partes.

Por otro lado, me da la impresión de que ahora el foco está puesto más en De La Cuna y se ha relegado a Catorce a un segundo lugar. No sé si vosotros lo veis igual o, en tal caso, si os importa…

J: Para nada. Lo único que ocurre es que, en este caso, De La Cuna A La Tumba se ha ido ganando su sitio mientras que en Catorce hemos estado preparando el camino para esta nueva etapa. Pero no puedo hablarte de prioridades porque ambos proyectos son igual de importantes, no es que no quiera mojarme, es que la realidad es esa. No nos importa mucho lo que demos a entender. Pero si las cosas ya están mal de por sí, lo que no podemos hacer es vernos a nosotros mismos como nuestros propios enemigos. Siempre recibirás comentarios poco positivos como “a mí me gusta más tu banda tal”, o “¿por qué no le dais más caña a esta banda?”, pero la gente a veces tiene menos tacto que un guante de estropajo. Canalizamos lo positivo de ambas bandas y tratamos de trasladarlo a la otra.
 
JM: Puede dar esa impresión, pero es simplemente fruto del buen trabajo del que hablaba antes a nivel organizativo. Mientras Catorce ha estado preparando el lanzamiento del disco, De La Cuna A La Tumba se ha volcado en tocar mucho en directo; lo cual no implica que ahora vaya a tocar menos, pero obviamente una vez pasado el pequeño período de introducción del nuevo disco de Catorce al mercado, la cosa se igualará mucho. Este 2017, a pesar de que no hemos confirmado muchas fechas hasta el momento, va a ser un año muy activo para nosotros.

Vivimos tiempos en los que el arte está de capa caída y apenas resulta importante para la sociedad más que como entretenimiento o forma de socialización. En mi opinión el problema reside en la demanda. Hay un público jerárquico e inmovilista que prefiere ver a bandas muy consagradas pero con poco o nada que ofrecer creativamente hablando por 70-80 euros antes que gastarse 5 en una emergente. Y también está el fenómeno de los tributos, que, bajo mi punto de vista, han añadido más ruido de fondo a un problema acuciante. ¿Cómo veis el panorama actual? ¿Qué supone para gente tan entregada como vosotros relegar la música a la dolorosa categoría de ‘hobby caro’?

JM: Yo es que siempre he tratado de ver esto como algo que me aporta muchas cosas positivas, no algo de lo que vivir; por desgracia se que eso en este país es prácticamente imposible, y hemos tenido la suerte de conocer a algunas de esas personas por el camino. Partiendo de esa base, ya no me genera tanta negatividad esa realidad que comentas; todo lo que puedo hacer, creo que lo estoy haciendo personal y colectivamente. Y por suerte, creo que esa desigualdad e injusticia, genera que haya más bandas que luchan y creen en lo que hacen.

Lo de los tributos y las preferencias de la gente en cuanto a cómo y en qué cantidad emplear su tiempo y su dinero, es algo contra lo que sólo podemos actuar siendo cada vez mejores personas, músicos y profesionales… No quejándonos en las redes sociales de lo mal que está todo.

J: El panorama actual tiene, como todo, una doble cara. Te puedes quedar con la cara negativa, la cara de que la gente no va a los conciertos o que hay mucho aprovechado que se sube al carro de las versiones para hacer pasta. Somos totales detractores de esta práctica y no lo ocultamos, sentimos si herimos la sensibilidad o el orgullo de alguien, pero si la experiencia nos da algo, es la capacidad de dilucidar lo que está bien de lo que no. Pero también hay una cara positiva, cada vez hay bandas mejores, más valientes y más dedicadas. Ahí tienes a gente como Viva Belgrado, o Aphonnic (para mí, la banda más admirable del Estado junto a Berri Txarrak), y bandas más pequeñas, como algunas que nos encontramos durante la gira de “Atlas” como Elephant Riders, Our Next Movement, Le_Mur o Munmira. Como digo, te puedes quedar con la cara negativa, pero hay bandas que están peleando por que haya una cara positiva con la que sonreír cada vez que la miras.

¿Creéis que la música repuntará en cuestión de importancia y repercusión social o internet hace que eso sea ya prácticamente imposible?

J: Yo creo que vivimos en un momento excitante, en cierta manera. Todo, no sólo la música, está cambiando, y los tiempos difíciles exigen a gente valiente. La música no va a morir, pero hay que cambiar los enfoques. Y no sé, quizá esas bandas que por norma general pasamos inadvertidas, tenemos más que ofrecer a ese cambio que las bandas consagradas que ya están hechas a un modus operandi. El tiempo dirá.

JM: Internet no creo que sea el culpable de nada, es simplemente una herramienta que puede usarse bien o mal. Creo que hasta ahora no se está usando del todo bien en cuanto al mundo empresarial musical, pero sí permite ciertas cosas a nivel de difusión impensables de cualquier otro modo para cualquier banda. Es complicado encontrar una salida que satisfaga a todas las partes, especialmente cuando venimos de una época de bonanza y ladrones por doquier en cada rincón de este ámbito.








En las letras de “Atlas” había una vena muy tristona e introspectiva, y también una más guerrera, que hablaba de la necesidad de propiciar un cambio mundial. En “Agua. Naufragio. Equilibrio.” capto más trazas de optimismo que en “Atlas”, me parece un disco de viaje emocional, de transición personal hasta llegar a una cierta autoaceptación, a un equilibrio interno, como dice el título. ¿Tiene sentido mi razonamiento?

J: Sí, como ya te decía antes, “Atlas” se escribió en un momento y “Agua. Naufragio. Equilibrio.” en otro. Somos seres humanos, y como tales, estamos sujetos al constante movimiento, a la evolución. “Atlas” nos pilló más jóvenes, en una época política y socialmente extraña y puede que hasta excitante, el 15-M, la aparición de nuevas figuras políticas, cierto fuego interno que se estaba encendiendo. Por otro lado, “A.N.E.” es un disco que se escribió en un momento de cambios personales, no sólo míos, sino de toda la banda. Necesitábamos encarar esos cambios, esa necesidad de ser mejores y madurar, y justo nos pilló empezando a componer el disco. Aun así, no hemos perdido esa vena “guerrera”, ahí tienes temas como “Farsalia” o “La Democracia del Invierno”. Hay más espacio para nuestros pequeños mundos, pero no creo que hayamos perdido esa capacidad de “pensar el Mundo”.

Como habéis dicho, empezasteis a componer “Agua. Naufragio. Equilibrio.” hace casi dos años, y finalmente se editó el pasado 21 de octubre. ¿Cómo ha sido este período de espera hasta poder presentarlo en sociedad?

JM: Por suerte, al igual que con el primer disco, es un trabajo que nos ha encantado escuchar mucho en todo este tiempo; al igual que compartirlo con nuestros amigos más cercanos, motivos por los que deseábamos poder compartirlo con todos cuanto antes. Teníamos muchas ganas de saber cómo sería recibido más allá de ese pequeño círculo, porque entendíamos que era una apuesta arriesgada en muchos sentidos. Aún así, los plazos se marcaron por unos motivos y creo que ha salido todo bien en ese aspecto.

J: Pues imagínate, estábamos que nos comían los nervios. Para vosotros es un disco nuevo, pero en nuestro caso ha estado sonando en los equipos de música de nuestros coches durante diez meses. Aun así, son canciones que no nos agotan, nos encanta tocarlas. La experiencia en directo es otra, más dinámica, más intensa. Ha sido un período largo pero por suerte teníamos nuestro otro proyecto para calmar un poco esa ansia.
 
Ya habéis dado dos bolos de presentación, uno en Sevilla y otro en Málaga. En diciembre creo que vais a Oviedo. ¿Para cuándo serán los siguientes? ¿Hay planes de tocar por fin en Barna o Madrid?

JM: No puedo adelantar muchas fechas porque está cerrándose casi todo, pero antes de verano vamos a pasar seguro por Madrid y Barcelona; pero no va a quedar la cosa ahí, tenemos muchas cuentas pendientes que solventar con este disco por todo  el país. Estamos muy ilusionados con esta gira.

Pues esto es todo por mi parte. Encantado de hablar con una de mis bandas nacionales favoritas de los últimos años y, como ya es tradición, las últimas palabras son vuestras.

JM: Muchas gracias por todo, César. Es un placer poder responder a tus preguntas y tener un huequecito en una web que respetamos y admiramos tanto.

J: Muchísimas gracias a ti como siempre, César, y a toda la web. Nos sentimos muy afortunados cada vez que nos cedéis un sitio. Realmente hay poco que decir, muchísimas gracias también a todos los que han sabido esperar, a los que nos han hecho llegar sus impresiones y a los que han estado ahí durante todos estos años. En 2017 os vais a hartar de nosotros. ¡Un abrazo!


https://catorceband.bandcamp.com/
https://www.facebook.com/catorceband/
https://thebravesrecords.bandcamp.com/
  

COMENTARIOS



Debes estar registrado para poder publicar un comentario


Entra en tu cuenta o regístrate


DISCOGRAFÍA