CRÓNICA

Málaga es Death Festival
Exhumed, Teething, Wasting The Genesis
08 de Junio de 2013 por César Aguilar Sala La Trinchera, Málaga 1261 lecturas

Se mascaba la tragedia en las redes sociales: a pocos días para la celebración del evento, la cantidad de entradas despachadas en venta anticipada para el 1º festival Málaga es Death era pobrísima. Es más, ni siquiera daba para cubrir gastos, con lo que la segunda edición, más que correr serio peligro, no se celebraría directamente. Por suerte, a la hora de la verdad, gracias al buen hacer de Iñaki Serrano, Igor Carrera y sus colaboradores el tema se fue moviendo y no llegó la sangre al río, aunque la entrada, eso sí, fue un poco escasa. Pero, venga, al grano que hay mucha tela que cortar…

Los que me conocen ya saben que un estilo como el deathcore no entra en mis numerosas filias musicales. No obstante, servidor sabe valorar cuando una banda se lo trabaja dentro y fuera del escenario, y ese es el caso de los locales Wasting The Genesis, que no paran de girar estos días presentando “Martyrdom”, el que será su primer EP. Más que deslumbrarnos con cambios mil y técnica sin sentido (Jota y Aníbal gastan hachas de 8 cuerdas y Álex un bajo de 6), lo que aprecio de ellos es que están ahí para aplastarnos la sesera. Y punto. ¡Menuda voz que se gasta Lee! ¡Poco tiene que envidiar a los más gorrinillos del género! Normal que al segundo tema el Club de la Lucha ya se hubiese reunido en las primeras filas e hiciera el cafre al ritmo de temas como “Fourth Kind”, “Dismembering the Reliance”, “Submerged End” o “Entombment of a Machine”, versión de Job For a Cowboy que no desentonó entre su material propio. Muy disfrutables.

Para los más impacientes, voy a decirlo ya: Teething lo petaron a base de bien. Tanto que dejaron el concierto de Napalm Death del pasado febrero (celebrado en el mismo escenario) a la altura de un mero acto de nostalgia, de la típica batallita para contarle a los nietos mientras los apoyas en el regazo. En la Trinchera, el grind crust de los madrileños sonó nítido, potentísimo, inspirador (¡un hurra para el técnico de sonido, por favor!). Motivado hasta decir basta, Luis, su frontman, hizo crowdsurfing en varias ocasiones, se subió a la barra del bar a apenas un metro del arriba firmante, se comió el micro entre alaridos, y en “Sixteen” (en el que la banda bajó el pistón tirando hasta algo más punk) invitó al público a cantar con él. A esas alturas mi mandíbula desencajada ya rozaba el suelo: qué derroche, señores. Si a esto le unes el toque brutalísimo de Álvaro a la batería y los ritmos a degüello de David al bajo y Carlos a la guitarra, tenemos una banda rodadísima a pesar de su juventud. Al final del show me vi en la obligación de agradecerles personalmente su generosidad y actitud, y no fui el único. Espero un álbum completo para ya, y claro, que vuelvan a presentarlo. ¡Muy grandes, pardiez!

Los californianos Exhumed han sido, son y serán actores secundarios en el mundo de la música, y ellos son plenamente conscientes de su condición. ¿A qué viene si no titular su álbum de 2011 –y último hasta la fecha, en espera de “Necrocracy” (Relapse, 2013)– “All Guts, No Glory”? Sí, ellos se afanan en poner la sangre y la casquería y los demás, siempre, se quedan con la gloria. Así pues, es encomiable como, tras veinte años de carrera y una miríada de cambios en su line-up, el frontman Matt Harvey (voz/guitarra, único miembro fundador que milita en la banda), sigue a la suya, esparciendo death metal y gore allá por donde pasa. Lo ves durante la prueba de sonido, cantando “Angel of Death” a la vez que el tema de Slayer atruena en la sala y te das cuenta de que ESTO es su vida. Harvey es un metalhead de corazón y eso, a su edad, me resulta muy, muy entrañable. Y nunca mejor dicho.

La banda contempló desde el reservado VIP de la sala el recital de Teething, y, como bien me dijo el simpático Adrián López, guitarrista de Chaos Before Gea, tenían un papelón por delante. No obstante, cumplieron con mucho oficio y un sonido apropiado, aunque a veces mejorable. Repasaron casi todos sus álbumes, desde el compartido con Hemdale, pasando por hitos como “Anatomy is Destiny” (representado por “Under The Knife”) y “Slaughtercult” (por el tema-título y “Decrepit Crescendo”), hasta llegar a “No Guts, No Glory” (con“Your Funeral, My Feast” o “Dis-assembly Line”) y algún adelanto de “Necrocracy”. Para darle al show el necesario toque de terror de Serie B, de tanto en tanto saltaba al escenario una especie de Dr. Gore, sierra mecánica en ristre, o con una cabeza amputada que desparramó sangre entre las primeras filas. Mención especial al juego que se trajo con Bud Burke (guitarra solista) haciendo uso de una lata de cerveza y un desfibrilador. Entre eso y la sierra circular que se coló entre los platos de la batería de Mike Hamilton, todo fue muy Alice Cooper style, sí.

Tras el final, en el que interpretaron algunas estrofas de “Seek And Destroy” y un tema más, la banda dio por finiquitado el concierto y se afanó en estrecharle la mano al respetable en otra muestra de cercanía y buen rollo. En definitiva, esto fue una fiesta en toda regla. ¿Málaga es Death? Mmmmm, aún no lo tengo claro. De lo que estoy seguro es de que los casi 150 que estuvimos allí repetiríamos la experiencia con los ojos cerrados. Preguntad por ahí, a ver si voy muy desencaminado.

Fotos:
VicFotoPro
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