ambient / world / blues rock / dub / indie folk / shoegaze
 Oso Leone
Mokragora
ZONA-ZERO
83
1 VOTO
83
+
Oso Leone Mokragora
Publicación:
Abril 2013
Sello:
Foehn
Productor:
Antoni Noguera & Oso Leone
Género:
pop-rock, otras tendencias, nacional
Estilos:
ambient, world, blues rock, dub, indie folk, shoegaze

Tracklist

  • 01. Ficus
  • 02. Ficus II
  • 03. Alçaria
  • 04. Cactus
  • 05. Salvia
  • 06. Clivia
  • 07. Monstera
  • 08. Crisantemo
  • 09. Sanseviera

Miembros

  • Eusebio Alomar
  • Joan Dell'Olmo
  • Xavier Marín
  • Jonathan Muntaner
  • Paco Colombàs

Análisis

por el 17 Abr 2013
2368 lecturas
Mola encontrar grupos que ayuden a descongestionar del rock. No sé a ustedes pero yo, de vez en cuando, necesito alejarme un poco de riffs y guitarras y ritmos trepidantes, por eso de ganar perspectiva; de ver si ese grupo que de primeras me ha molado, cuando lo reengancho me mola igual o no; pararme a decidir qué será lo siguiente que cate tras una temporada de filtraciones prolíficas; hacer un poco de espeleología musical... en definitiva, alejarme de la dinámica de contemplar la agenda de nuevos lanzamientos que me hagan hypearme y responder cual perro de Pavlov al primer lyric-video minimamente apetecible (aunque eso último es falso, odio los lyrics video, pero no quita que en ocasiones lleven temazos). En estos tiempos de descongestión me gusta echar también un vistazo a la escena local, pues considero que hay grupos en Mallorca con propuestas musicales más que interesantes, eufemismo útil para no soltar de primeras que salen grupazos de bajo las piedras. Entre ellos se encuentran Oso Leone, de los que tenia referencias pero a los que como grupo de música realmente conocí en un concierto a cuatro bandas teloneando Satellites, Za! y Pony Bravo, el mejor concierto de mi lista particular de bolos del 2012 gracias a su eclecticismo.

Oso Leone empezaron como dúo, dándole al folk, y su primer disco homónimo recoge un buen puñado de melodias melosas y agradables, sónidos acústicos y ambientes bucólicos en un trabajo ideal para pasar las resacas. Sin embargo, este segundo trabajo titulado “Mokragora”, es más ambicioso. Primero, porque encontrar referentes para describirlo es mucho más chungo. Segundo, porque con ello consiguen un sello mucho más personal. Y tercero, porque trás su título hay un rollo conceptual bastante arty sobre el sentido y las funciones de los espacios y la vegetación, además de la edición física de un libro paralelo y sus correspondientes pajas mentales. Centrandonos en sus nueve cortes: que el analizarlo cueste y destape mis propias carencias como consumidor de música, mola. “Mokragora” suena minimalista, espacioso, sencillo y puro, aunque se note que está tremendamente trabajado. Mezcla folk, rock, dub y psicodélia, a ratos incluso diria que tiene un aire jazz, mientras que algunas melodias recuerdan al blues. Todo de una forma relajada y en pequeñas dosis, jugando con el silencio como un instrumento más. Casi todas las canciones están cortadas más o menos con el mismo patrón: empiezan con una base muy sencilla y sobre ella se terminan ramificando el resto de instrumentos, no obstante reciben como título nombres de plantas. La voz de Xavier Marín, acolchada a base de reverbs, aparece lo justo, con el objetivo de complementar la música en lugar de destacar sobre ella. Así da la sensación ser más sincero que muchos otros grupos españoles con letras en inglés. Todo el trabajo fluye estupendamente, como si componerlo no hubiese costado nada y los arreglos apareciesen sólos con cada acorde.

El disco, si no te aburre – no es un disco para todos los públicos – resulta muy evocador. Personalmente me lleva a tranquilas y tórridas tardes de verano en un ambiente rural, a la hora de la siesta, con el sol y las cigarras dándolo todo y el aire moviéndose más bien poco. Es un disco ideal para no hacer nada, ni siquiera prestarle atención, simplemente para tenerlo de fondo mientras estás sin hacer el huevo y sin la más mínima pizca de tensión ni sensación de culpa que implica el procrastinar. Volviendo al leit-motif de las plantas: música para hacer la fotosíntesis. Entre este remanso sonoro destaco “Alçaria”, un tema que poco a poco se despereza acelerando el ritmo con un final precioso, “Cactus”, uno de los temas más intensos del disco que desemboca en “Salvia”, completamente instrumental y casi bailable, que divide el disco en dos. “Ficus”, con sus dos partes, habrá abierto antes el trabajo de una forma delicada y casi mística, con un ritmo casi hipnótico y contenido que la guitarra obliga a reiniciar cada poco tiempo. La guitarra también es protagonista en “Monstera” con un ritmo ondulante digno de una marcha de dromedarios, que da uno de los momentos más crudos del disco, antes de que la sección rítmica protagonice la segunda mitad. “Clivia” y “Crisantemo” por su parte son más oscuras: la primera tejiendose sobre un crescendo casi perpetuo adornado con teclados y canalizandolo con el clímax final, y la segunda con esos graves crepusculares y algún arreglo propio de música de lounge que dan un volúmen más que necesario a un tema que va reduciendo la intensidad del disco. “Sanseviera”, construida sobre un suave loop, peca de ser demasiado plana, pero cierra el disco de una forma tranquila.

Mokragora” es para Oso Leone un punto de partida interesantísimo, porque desde él pueden crecer por muchos caminos. Aún así, creo que el disco anda algo falto de intensidad por querer estar siempre agarrado en el minimalismo. Un defecto que la banda corrige en directo, pero que en estudio no ha sabido o no ha querido pulir, reservándose ese extra de energia para el escenario Pero por otro lado, alguna que otra siesta de órdago que me voy a meter con estas canciones este verano, no me la quita nadie.


Lo Mejor: Se trata de un disco con sonido propio, cohesionado y original

Lo Peor: La falta de intensidad en algún momento puntual.
 


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DISCOGRAFÍA

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