MISCELÁNEA

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Big Bad Wolves
18 de Marzo de 2014 por MrReilly 10153 lecturas
Un asesino en serie anda suelto en Israel, sus víctimas son inocentes niñas a las que secuestra, viola y decapita. Destaca entre la policía incapaz de atrapar al asesino el detective Micki, que parece tener claro quien esta detrás de la desaparición de las niñas, un profesor de instituto llamado Dror. Una nueva niña desaparece y Micki desesperado decide secuestrar a Dror y darle una paliza para que confiese, sin embargo los planes no resultan como esperaba y tiene que poner en libertad a Dror que en ningún momento reconoce la autoría de los crímenes . Así entra en juego Gidi, el desesperado padre de la última niña desaparecida, que decide retomar el plan de Micki donde éste lo dejó. Gidi vuelve a secuestrar a Dror para someterle a las más variopintas torturas con tal de obtener una confesión sobre el paradero de la niña, sin embargo y a pesar de las brutales vejaciones que sufre Dror siempre defiende su inocencia.

Título: Big Bad Wolves

Año: 2013

País: Israel

Género: Thriller, comedia

Directores/Guionistas: Aharon Keshales, Navot Papushado

Protagonistas: Lior Ashkenazi, Rotem Keinan, Tzahi Grad


Nota: 85

El cine israelí nunca ha destacado por tener una producción centrada en el fantástico, de hecho los propios directores de Big Bad Wolves son considerados pioneros en Israel por haber dirigido la primera película de terror del país. Nos referimos a Rabies, su anterior obra, una película de bajísimo presupuesto que en 2010 llamó la atención del Festival Chainsaw organizado por Fangoria ganando algunos premios que le valieron una mínima distribución internacional. El éxito de Rabies además de económico fue de prestigio y sirvió para situar a la pareja de directores en el mapa internacional, lo que les ayudó para afrontar el rodaje de un segundo film (Big Bad Wolves) con un presupuesto mucho mayor y un equipo técnico formado por lo más granado de la industria cinematográfica israelí.

Hay que destacar que estamos hablando de dos directores que aparecen de la noche a la mañana, sin una experiencia previa rastreable en la industria cinematográfica, que logran captar la atención de todo el mundo con su primera película y que con la segunda firman uno de los mejores largometrajes del fantástico del 2013, arrasando entre el público especializado, festivales de todo el mundo y alcanzando el súmmum cuándo Quentin Tarantino dijo que había sido su película favorita del año pasado. El mérito de haber llegado hasta dónde han llegado es increíble y ha situado a la pareja como dos de los nombres más prometedores del panorama actual.

La propuesta argumental de Big Bad Wolves no es nueva y la hemos visto en numerosas películas, de hecho este mismo año en la destacable Prisioneros de Denis Villenueve. El planteamiento del thriller en tono de comedia tampoco es una rara avis, sin embargo en el contexto que se desarrolla Big Bad Wolves resulta todo un acierto por parte de los directores para disfrute del espectador y sí que resulta una novedad dentro del género. Los autores deciden tomar el camino de la comedia para rebajar el impacto en el espectador de la violencia del relato. Una violencia cuyo tratamiento no duda en ser explícito cuando tiene que serlo, avisados estáis vais a encontrar desde mutilaciones hasta decapitaciones infantiles. Por contexto nos referimos al entorno israelí, desde su parte más urbanita hasta los asentamientos en territorio palestino dónde se desarrolla parte de la acción. Trasciende al espectador esa sensación de inseguridad de los ciudadanos israelíes, la incapacidad de las fuerzas de seguridad por mantener la seguridad y la violencia implícita en la educación militar de la ciudadanía. Todo ello salta con el Macguffin de encontrar a la niña desaparecida y configura una historia que avanza en un ambiente a punto de estallar en cualquier momento.

No queremos decir que Big Bad Wolves pretenda ser ningún tipo de crítica hacia el conflicto entre israelíes y palestinos, ni muchísimo menos, pero el relato se desarrolla en ese espacio y es evidente la influencia del contexto en la acción y en la construcción de los personajes. Quizás incluso que de una manera más efectiva que si estuviéramos ante un drama de corte social o un documental que buscara esa finalidad. Podríamos hacer una comparación con los nuevos directores de género patrios como Vigalondo, Cavestany o Vivas que son capaces de firmar un cine con toda la idiosincrasia de la cultura española sin recurrir al tópico de la guerra civil.

No os perdáis Big Bad Wolves que os va regalar una película fantástica, con una violencia muy bien tratada y algunos momentos de humor negrísimos. Es un peliculón y la manera perfecta de entrar en contacto con la obra de dos tipos a los que hay que seguir muy de cerca, Aharon Keshales y Navot Papushado, que por cierto ya están preparando su próxima película: uno de los fragmentos de la secuela de The ABC´s of death.

@detritushumano





  


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