CRÓNICA

Standstill
ROOOM
07 de Marzo de 2011 por Manuel López Millán Círculo de Bellas Artes, Madrid 2429 lecturas

Hablar a estas alturas de Standstill estaría de más, por ello creo que debo centrarme en la explosión musical y visual que supone el espectáculo “ROOOM”. Un show que configuraba la esencia de su última visita a la capital y que les llevó a colgar el cartel de “No hay entradas” durante los tres días consecutivos que tocaron en el Círculo de Bellas Artes.

Personalmente no había visto a los barceloneses de esta nueva etapa. La última vez que los vi fue en el “MetroRock” del 2005 y, por aquel entonces, su estilo de corte Hardcore no presagiaba el giro que tomaría la formación con “vivalaguerra”. Un disco perfecto que aún hoy todavía no he podido ver en directo y es que este show que hoy nos ocupa se centra en su totalidad en “Adelante, Bonaparte”, ese extraño triple EP que parece concebido únicamente para sonar en la forma multidimensional que pudimos disfrutar de nuevo en Madrid durante estos tres días.

Como si de su propio cuarto o local de ensayo se tratara los cuatro miembros de la formación se rodean literalmente de sus instrumentos. No todos miran al público y ello les permite predisponer de sus instrumentos de una forma lógica y ordenada, para poder cambiar de uno a otro. Un cuarto algo caótico donde aquellos que no tocan acaban descansando, sentándose en el suelo mientras sus amigos coquetean con las cuerdas o son grabados por cámaras entre ellos mismos.

Supone un espectáculo cerrado en el que el espectador entra, a hurtadillas, en silencio, robando un poco de la intimidad de un cuarto privado para disfrutar de una sesión única. Y es que canción a canción van desgranando en orden cada una de las pistas de este último disco conceptual, apoyando sus instrumentos en sonido pregrabados (risas, voces, radio,…) y en las tres dimensiones creadas por las impresionantes pantallas que cierran las paredes del cuarto. Siendo la cuarta pared la configurada por los propios espectadores, cerrando de esta manera el espacio sonoro de “ROOOM”.

En este ambiente se desarrollan las tres partes de “Adelante, Bonaparte” que sube a un nivel superior cada una de sus composiciones, trasladando lo musical a lo teatral y lo mundano a lo espacial al expandir el mundo que vemos con las mencionadas pantallas y sus proyecciones. Una forma de meternos en su mundo personal, de dar una mayor explicación a los temas y de dotarlos de una mayor proyección que la simplemente sonora.

Sobre las canciones hay poco que hablar. De la inocencia del primer acto a lo emocionalmente profundo del tercero, tocó disfrutar de una bailable segunda parte. Canciones ya por todos conocidas que suenan perfectas, si un ápice de error, en manos de unos músicos que nos demostraron que podrían grabar el disco en directo sin cometer ni un error en ninguna nota.

Por todo ello solo quiero recomendaros a todos acercaros a este espectáculo, a esta pequeña pincelada de la vida privada de Standstill. La intimidad como regalo y la música como acompañamiento perfecto de una formación que ha sabido evolucionar, mejorar y trasladar sus acordes a un nivel inaudito para una formación española.

Mi único deseo: poder verles pronto en un directo clásico mezclando los temas de sus dos últimos trabajos en un show menos intimista y más directo.


Fotografías: Noa Piñeiro de las Heras

COMENTARIOS

1 Comentarios

  • #1
    USER_AVATARel 4 de Abril de 2011
    Khaoz
    Muy interesante eso de las pantallas y del rollo habitación. Lástima que el disco me parezca un pestiño absoluto...


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