CRÓNICA

Roadburn Festival 2012
Agalloch, Nachtmystium, Witch, Yob, Barn Owl
12 de Abril de 2012 por Alberto Sánchez Tilburg, Holanda 4797 lecturas

Los que ya han estado alguna vez en el Roadburn saben que este no es un festival cualquiera, de hecho me atrevería a decir que este festival es de los pocos que resulta atractivo por sí mismo, sin tener en cuenta el cartel de cada año. En cualquier caso, año tras año (y ya van unos cuantos) se reúnen en la pequeña ciudad de Tilburg (Holanda) la mejor selección de bandas afines al doom, la psicodélia, el stoner, el metal de vanguardia y otras bellas sonoridades.

Pero hablar sólo del cartel sería injusto para uno de los festivales más peculiares a los que podemos asistir. Los conciertos se hacen en sala, y las entradas son muy limitadas (cada año se agotan más rápido), así al final es inevitable ver muchas caras conocidas, y el buen rollo general que se respira dota a este festi un ambiente que roza casi lo familiar.

En cualquier caso, lo que realmente importa son los conciertos. Ahora podría describir a todos y cada uno de los que vi, pero no creo que tenga mucho sentido, ya que aún así eso no representaría ni la cuarta parte de todos los que se pudieron ver a lo largo de los tres días. Así que me centraré en lo que me pareció mas destacado, como que Agalloch fue el mejor comienzo posible, algunas canciones casi que me sonaron mejor que en el disco. Om, por su parte, hizo que todos pudiesemos volar al ritmo de su música hipnótica.

Ya el segundo día Nachtmystium demostraron ser una banda a tomar en serio. Con Witch pusimos los pies en la tierra, y demostraron que tienen un buen puñado de temazos para hacer que el personal se lo pase bien. Lástima que tocaran tan poco. Yob por su parte dieron un concierto enorme, sonaron atronadores y el público se volcó con ellos. No creo que mucha gente se quejara si tocaran todos los años en el Roadburn. Por otro lado Barn Owl ofrecieron una cara mucho más densa y monolítica que lo que encontramos en sus discos de estudios, pero igual de exquisita. Celeste fueron el cierre más brutal que se le podía dar a la jornada del viernes.

Con las fuerzas que nos quedaban afrontamos el último día. Dos grandes nombres estaban señalados para el sábado. El primero de ellos era el de Jesu, que dieron uno de esos conciertos que enamoran, un sonido perfecto, en el que podías distinguir todos y cada uno de los detalles que adornan sus canciones. El otro evidentemente es el del plato fuerte de esta edición: Sleep. Decir que había una gran expectación sobre esta reunión es quedarse realmente corto. En el Main Stage no cabía ni un alfiler y es que en pocos sitios se van a reunir más fans de Sleep que en el Roadburn. Y puedo afirmar sin ninguna duda que el espectáculo que ofrecieron estuvo a la altura de la expectación generada. Sleep estuvieron inmensos,  espectaculares, excesivos y durante casi dos horas de concierto nos dejaron a todos con la boca abierta. Ver a más de dos mil cabezas moviéndose al ritmo de Dragonaut es algo que no se puede olvidar fácilmente. Es cierto que Al Cisneros no se mostró demasiado entusiasmado, pero poco más se le puede achacar a una actuación que me ha hecho que prácticamente no haya escuchado otra cosa desde que volví del que puede ser uno de los mejores festivales del mundo.


Fotos: Isa Alba

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