CRÓNICA

Primavera Sound 2012 (Jueves 31 de mayo)
Wilco, Refused, Afghan Whigs, Mudhoney, Wolves In The Throne Room
31 de Mayo de 2012 por Gonzalo Puebla Parc del Forum, Barcelona 10240 lecturas

Con un cartel cada año más abierto y eclético (algo que ha generado cierta polémica en algunos sectores), el Primavera Sound volvió a confirmarse como uno de los festivales más sólidos de nuestro país, ya no solo por la enorme y variada oferta musical que ofrece (más de un centenar de formaciones que iban desde históricos como The Cure o Wilco hasta el metal extremo de Napalm Death o Sleep) sino por una organización muy por encima de la media de lo que solemos ver en muchos festivales de por aquí. Todo perfectamente aclimatado en un marco como el del Parc Del Forum, donde las largas colas y las aglomeraciones que vemos en otros eventos de este tipo no existen, y eso que la asistencia suele ser muy elevada. Nosotros asistimos la noche del jueves para comprobar el buen estado de salud del festival.


Llegamos al recinto muy avanzada la tarde y con todos los escenarios funcionando y poco tiempo para aventurarnos a descubrir nuevas bandas (a excepción de los portugueses Pous, que nos deleitaron con su rock de sintetizadores propulsado por dos baterías). Asi que directamente fuimos a por el primer plato fuerte de la jornada: el regreso de Afghan Whigs. Greg Dulli y compañía pisaron el escenario principal sin hacer excesivo ruido con una “Crime Scene Part One” que ya adivinaba que el sonido (un tanto bajo y descompensado) no iba a ser su mejor aliado. Clásicos como “I’m Her Slave” o “Going To Town” fueron calentando poco a poco al personal, hasta que a partir de una mágica “When We Two Parted” el concierto empezó a subir enteros. “Gentleman”, “My Enemy”, “Crazy”, “66” o esa versión estrenada hace poco de “See And Don’t See” fueron los puntos fuerte de un concierto que se hubiera disfrutado más en una sala pequeña y con mayor duración (quedaron fuera temas “obligados” como “Debonair” o “Honky’s Ladder”). Al menos el cierre de “Miles Iz Dead” no permitió desgarrarnos la garganta con ese brutal “Don’t Forget The Alcohol!”.

  Mudhoney si que consiguieron convencer con todas las de la ley. Parece mentira que estos abueletes del grunge vayan ya por la treintena de años en activo, pues por la energía que desprenden sobre las tablas aún parecen esos jovenzuelos salidos de Seattle a finales de los 80 obsesionados con los pedales de distorsión. Con un repertorio potente tirando de sus canciones más celebradas: “Sweet Young Thing Ain't Sweet No More”, “Suck You Dry”, “Touch Me, I’m Sick”, “You Got It (Keep It Outta My Face)” y especialmente una tremebunda “In 'N' Out Of Grace”, los coronaron como uno de los triunfadores de la jornada.

Lo mío con Wilco era una cuestión personal. Ya se me habían escapado varias veces en sus anteriores giras y no estaba dispuesto a pasar ni una más. Eran la principal razón por la que me había decidido a visitar el Primavera Sound por primera vez. Y los de Chicago no me decepcionaron. Ahora mismo, pese a quién pese, son uno de los mejores grupos que existe en el planeta. Así de claro y rotundo lo digo. Porque si no, díganme cuantas bandas pueden presumir de tener el estatus y el respeto de todo los sectores, una discografía impoluta con una evolución coherente como pocas, un arsenal de temazos incontestables y sobretodo un directo que deja sin habla. Fue arrancarse con “Poor Places” y ya ser incapaces de bajarnos de la nube. “Art Of Almost”, “At Least That What You Said”, “Impossible Germany” y “Spiders (Kidsmoke)” fueron ejecutadas con una precisión milimétrica, casi hermosamente inhumana. Y es que Wilco están en ese punto de que toquen lo que toquen va a sonar música celestial. Da igual que Jeff Tweedy no sea el tio con más carisma del mundo, porque giras un poco la cabeza, ves a esa máquina de 56 años que es Nels Cline en plena acción y tardas varios segundos en recuperar el habla. Sonaron pequeñas joyitas rescatadas del baúl (“How To Fight Lonelinss, “I’m Always In Love”), su flamente nuevo trabajo (“I Might”, “Born Alone”, “Whole Love”) y clásicos imbatibles como “Jesus, Etc”, “I’m The Man Who Loves You” o “A Shot In The Arm”. Un señor grupo para enseñárselo a los chavales en las escuelas.

  Se acercaba entonces la hora de la actuación más esperada y polémica del festival. Puede que hayan vuelto por la pasta, que hayan manchado aquel rotundo testamento con el que se despidieron afirmando que jamás volverían, y que encima lo hagan en un entorno a priori poco apropiado para su estilo. Pero permítanme que les diga algo: me la pela. Los que tuvimos la suerte de estar allí esa noche del 31 de mayo de 2012, podemos decir que no asistimos simplemente a un concierto de Refused. Aquello era una revolución. Arremetiendo sin piedad con “Worms Of The Senses/Faculties Of The Skull” y siguiendo con “Refused Party Program”, “Rather Be Dead”, “Summeholidays Vs. Punkroutine”, “The Deadly Rythm Of The Production Line”, “The Shape Of Punk To Come”. Eso no eran canciones, eran cocteles molotovs directos a nuestros tímpanos. Dennys Lyxzen parecía un general enrabietado comandando a las tropas, dispuestas a salir a prender fuego a las calles. Vivir “New Noise” en directo es una experiencia difícil de describir ,y a pesar de que sería un cierre ganador, “Tannhäuser/Derivè” cumplió a la perfección su cometido. Sin palabras. Sangre, sudor y revolución. Refused Are Fuckin Alive!

Después de aquello cualquier cosa nos sabía a poco. Y mucho menos Franz Ferdinand, de los que vimos un rato de su actuación sin llegar a emocionarnos ni lo más mínimo. Momento de descanso, asimilar lo acontecido y dirigirnos a ver a Wolves In The Throne Room. Reconozco que para nada soy seguidor de su black metal ambiental, quizás por ello sucumbí al tedio durante más de un momento a lo largo de su actuación. No en vano, por la ambientación que consiguieron recrear en uno de los escenarios pequeños parecía que casi estuviésemos en uno de esos oscuros bosques escandinavos.

  Agotados por el cansancio, optamos por una retirada a tiempo. Al menos tuvimos tiempo más que suficiente para corroborar el porqué del enorme éxito del Primavera Sound año tras año: buena selección de bandas y organización a la altura de lo que tiene que ser un evento musical de primer orden.

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