CRÓNICA

Alone Records Night at Serie Z
Orthodox, Adrift, El Páramo
01 de Noviembre de 2012 por César Aguilar Sala La Comedia, Jerez 4955 lecturas

No cabe duda de que el 2012 está siendo un gran año para Alone Records. El sello malagueño ha editado dos álbumes para guardar como oro en paño (“Black Hearts Bleeds Black” de Adrift y “Coñac Oxigenado” de Viaje a 800), además del notable EP homónimo de V3ctors, que el próximo febrero publicarán un largo que promete la luna. Por otro lado, Kromatik Musik, su productora, organizó el Inmensa Festival, que se saldó con gran éxito artístico y también de público. En definitiva, la escudería comandada por Miguel Navarro vive un momento dulce, y para celebrarlo, qué mejor que una fiesta, prólogo del Festival Serie Z, con tres de las bandas más representativas de su roster.

Ante una audiencia reducida (no llegaría a las cien personas), El Páramo, la banda paralela de Jorge y Macón de Adrift, se subió a las tablas de La Comedia, una sala de inspiración 70s, pequeña y decorada de forma más propia para la celebración de un espectáculo de varietés, pero que, eso sí, cuenta con una magnífica acústica. Musicalmente, El Páramo guarda algún punto en común con Adrift, pero si en estos predomina la oscuridad y un aire viciado, con ellos la ventana de la habitación está abierta de par en par, de modo que su stoner rock instrumental respira fácilmente y bombea más rockero, triposo y despreocupado; ahora bien, la pasión y la energía con que se emplean ambas bandas es idéntica. La sección rítmica formada por los dos Santis es compacta y dinámica, el complemento perfecto a los guitarrazos de los Adrift. La concurrencia disfrutó de lo lindo, moviendo la cabeza y el pie al son de la música, totalmente inmersos en ella. Para redondear la faena, presentaron cinco temas nuevos (aún sin título) que están grabando en la actualidad y supongo editarán a principios o mediados de 2013. Buenas noticias, pues dejar sin un hermanito a un debut homónimo (2008) tan bueno no sería plato de gusto.

Hubiera sido una estampa psicodélica impagable que, con un fondo de telones en rosa y plata, rodeados de bombillas y bajo una bola de espejos más propia de "Fiebre del Sábado Noche”, Orthodox saliesen a escena ataviados con sus hábitos de penitentes (que, por cierto, sí llevaron en el último Primavera Sound). Pero, qué lástima, no fue así. No obstante, aun de paisano, el trío sevillano impone respeto, mucho respeto. En esta ocasión incidieron en su vena más densa y opresiva, más doom en definitiva. Comenzaron con “Taurus” e “Intromantes” de su último álbum “Baal”, con un Borja magnífico a la batería, flotando sobre el fuzz de la guitarra con unos beats jazzísticos y espaciados. Tras “Solemne Triduo” y “Hani Ba’al” (con Marco pletórico a la voz y el bajo y Ricardo entregadísimo, tanto que parecía que iba a enredar su larga melena en las cuerdas de la guitarra), remataron con el perfecto desarrollo de “El Lamento del Cabrón” y la monstruosa e hipnótica “Geryon’s Throne”, ambas de su primera obra, “Gran Poder”. Por descontado, son una banda que demanda muchísimo de su público, pero aquella noche Orthodox dejaron claro por qué un sello tan prestigioso como Southern Lord ha editado algunos de sus álbumes allende nuestras fronteras y gurús como Julian Cope salivan con ellos.

La misma repercusión internacional deberían tener Adrift, que de sobra han demostrado que pueden ridiculizar a algunos de los grupos foráneos con que tan insistentemente se les compara. Perdónenme los que se sientan dolidos, pero “Black Heart Bleeds Black” puede con la pichaflojada de “The Hunter” desde el minuto uno y sin despeinarse; pero, ya se sabe, unos crían la fama y otros cardan la lana. En Jerez, la banda madrileña atacó un set similar al del Inmensa Festival de Málaga, calentando motores con el drone de “Monolito”, a la que siguieron “Fury Roof”, la ya clásica en su repertorio “Berzocana’s Bells” y la infaltable “Mallet Man”. Tras “The Big Voice” y la épica “Black Heart Bleeds Black", concluyeron con "Long Nails” y la machacona “Ramsés”, incluida en el split “Waterloo”. No se les conoce un concierto a medio gas y este no fue la excepción. En definitiva, un nuevo clinic de Jaime a la batería, con Jorge y Macón sudando la gota gorda y la clase de Dani a las cinco cuerdas. Así son los Adrift de 2012: intensidad en estado puro. Y, por nuestro bien, que dure muchos años.

Agradecimientos a Alone Records y al staff de sala La Comedia.

Fotos: VicFotoPro

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