CRÓNICA

Marearock Festival 2015
Soziedad Alkoholika, Narco, Los Chikos del Maíz, El Último Ke Zierre
22 de Agosto de 2015 por Vicente Madrigal Ibi (Alicante) 3384 lecturas

Es agosto en nuestro querido país y las fiestas y verbenas surgen hasta debajo de cualquier piedra, donde se desee y del tipo que se desee, desde los infames encierros hasta las guerras de tomates, pasando por infinitas romerías o tradiciones de dudosa veracidad y procedencia. Pero si hay algo que tampoco nos falla nunca (crucemos dedos, la cosa está muy mal) son los festivales de bandas nacionales que abundan en cualquier zona, pueblo, playa, pedanía, polígono o parque municipal que más cerca nos pille. En esta ocasión nos fuimos al Marearock Festival, que anda sobrado de experiencia en estas lides, ya que celebraban su décimo aniversario, aunque por primera vez se celebró en Ibi (Alicante) el pasado fin de semana.




VIERNES
Para empezar, el recinto de un único escenario nos acogió con una ya buenísima entrada, que disfrutaba del punk rock de Disidencia, con formación renovada tras su vuelta a la faena el año pasado, intentando rememorar sus tiempos de éxito, que datan de hace unos diez o quince años. Que procedan de Onil (justo al lado de Ibi) ayudó para que su público coreara casi todo e hiciera del concierto un buen entrante de lo que faltaría por llegar. Su gran tema fue “Vivo Libre”, uno de esos tantos himnos punk de los que tantos íbamos a escuchar durante estos dos días.

Aunque el rock y las guitarras iban a llevarse gran parte del protagonismo, ahí estaban Los Chikos del Maíz para dar un buen giro de 180 grados, y aunque para muchos puedan no ser apropiados entre estos estilos, la verdad es que sus letras incendian tanto que se comen a cualquier detractor y hasta a sus propias bases de hip hop (el sonido también ayudaba a ello), haciendo de su concierto una serie continua de críticas ofensivas y de verdades como puños. Y poca gente pareció no estar de acuerdo con ellos por allí, por no decir nadie. Presentaron “La Estanquera De Saigón”, del año pasado, con una “Vacaciones en Suiza” dedicada a Rodrigo Rato, tras lo que Nega se apresuró a decir que poca broma con esta clase de individuos. Toda la razón. Hubo revisión de primeros hits, como “Estilo Faluya” o “Fear Of A Mazorka Planet”, y dieron un repaso abundante a ese redondo y enorme disco que es “Pasión De Talibanes”, con su canción homónima y con esos dos puñetazos que son “El De En Medio De Los Run DMC” y “Los Hijos De Iván Drago”. Se acordaron de Radio 3 (aunque sigan sin sonar allí), de Rita Barberà (ovación de despedida) y por supuesto del asunto estrella del fin de semana: criticaron abiertamente al Rototom por la inclusión de Matisyahu en su cartel, y apoyaron a La Gossa Sorda, uno de los grupos que se negaron a actuar en Benicàssim, y presentes en Ibi.


Cuando El Noi Del Sucre se echó al escenario a saltar y vociferar enfrascado en su extraño disfraz (un rollo Ronald McDonald en las últimas) era evidente que el rap se había acabado por hoy, pero ni mucho menos la crítica social. Su show tuvo lugar junto a su antigua y famosa banda Los Muertos De Cristo, que cumplen 25 años en este 2015, por lo que hablamos de leyenda viva en esto del punk rock español. Una mezcla de canciones más abiertas estilísticamente, parte del proyecto en solitario de Lorenzo Morales (“Luces Sobre Bagdad” sobresalió entre ellas) se combinaban con auténticos mitos sonoros del punk como “Ni Dios Ni Amo” u “Obreros Somos”. Para el final se dejó la mayor traca: se vistió de bufón, le tiró tartazos a una imagen formada por el rey, el exrey y Franco, y se marcó “El Pasajero”, versión traducida de Iggy Pop.

El ska de los también alicantinos La Gossa Sorda inundó el recinto, así como las ganas de bailar inundaron los cuerpos de todos los allí presentes. También jugaban en casa y eso da mucha ventaja: no había nadie quieto, o muy pocos. Además, la ocasión así lo demandaba, ya que este grupo con letras en valenciano se separa tras 15 años en activo. “La Nostra Sort” o “La Polseguera”, ambas de su último disco, ayudaron para que el ambiente fuera de lo mejor que se vio en toda la jornada. Por supuesto se acordaron de la polémica generada por su boicot al Rototom, diciendo que estaban un poco hartos de toda la polémica y que sólo habían sido consecuentes con su ideología y su manera de pensar, evitando así darle más vueltas al asunto. Mucho mejor.

El ska y la fusión de los madrileños Iratxo, que presentaban “La Última Bala”, editado este mismo año, mantuvo la fiesta con sonidos igualmente menos duros, aunque la fuerte jornada del sábado nos hizo guardar las formas y descansar para lo que quedaba por llegar.


SÁBADO
La tarde empezó con el reggae de Auxili, unos sonidos que vinieron a la perfección a los más valientes y tempraneros, tras el agitado viernes y el calor que se respiraba en la zona a esa hora. Lo más gordo empezaba justo después y bien prontito. Los míticos El Último Ke Zierre, también valencianos, se encontraron con un recinto muy petado y con muchas ganas de punk rock a destajo. Y eso es básicamente lo que ofrecen desde hace muchísimos años. Estuvieron presentes todos sus grandes temas, con una sentida “Soldadito Español”, una más que intensa “Escupiré Jodidos” con una letra de lo mejor del grupo, y una “Tus Bragas” a modo de bis que hizo enloquecer definitivamente a las hordas punkis.

Los villenenses Maniática (ya se ve que todo quedaba en casa) notaron negativamente la proximidad del concierto de Soziedad Alkohólika, lo que aprovechó gran parte de los asistentes para coger fuerzas antes del vendaval. Las letras comprometidas e introspectivas de Javi Chispes junto al punk agradable de su conjunto, fundado en los mismos años que EUKZ, y similar en su sonido a Reincidentes. Eso sí, ese tema suyo tan cachondo llamado ”Pepino” es el más conocido (por qué será) y también nos lo regalaron, así que genial.

Y llegó el momento que la mayoría estaba esperando. Probablemente cada uno entienda una cosa muy diferente por estar en forma, pero lo que allí se vio fue exactamente eso: un grupo sonando a piñón durante hora y pico de concierto, y en muchas partes a la velocidad del demonio. Hardcore a tope. Y obviamente el set ayudó, tanto que probablemente los de Euskal Herria habrían triunfado también sin haber estado tan inspirados. “Piedra Contra Tijera”, “Peces Mutantes” o “Motxalo” fueron solo parte del festín, y ni siquiera alcanzaron el nirvana, pues eso estaba reservado para una escalofriante “Cuando Nada Vale Nada” que gana sin duda contra más gargantas la levantan, y la clásica “Nos Vimos En Berlín”, que provocó la locura entre todo aquel que se encontraba delante del famoso logo circular de la banda. El sonido es sin duda como cualquier banda de metal, de rock, de punk o de metalcore debería querer sonar: rudo pero claro, y a la médula. ¿Acaso “S.H.A.K.T.A.L.E.” podría sonar más extrema? Me dicen mucho que con S.A. depende mucho del día. Pues el sábado fue su día. Un diez por no dormirse en los laureles, aunque en el estudio pueda ser una historia diferente.


El directo de Boikot se ha alejado mucho del punk para convertirse en una fiesta difícil de etiquetar, pues allí todo suena predispuesto al baile, y los instrumentos de viento que incorporan así lo demuestran. Lo mismo te enlazan la soviética “Inés” con “Hasta Siempre Comandante”, que se tocan la más moderna y reivindicativa “Stop Censura”. El problema es que llevan mucho tiempo haciendo exactamente lo mismo (justo el año pasado estuvieron también en Marearock), por lo que sería absurdo tratar de hacerlo con algún propósito más allá de pasarlo bien.

Tras dos dosis de punk y hardcore histórico, le llegaba el turno a una de las bandas nacionales con más seguidores en la actualidad. Se trataba de los sevillanos Narco, que llegaron con toda la actitud y las ganas del mundo para hacer de aquel recinto una olla a presión. Tanto Vikingo MD como Distorsión Morales (llamado S Curro en su proyecto personal), dueños y señores del micro, fueron de lo más destacado, aunque sufrieron para hacer llegar sus letras a los menos fans, pues apenas se les distinguían las rimas a veces. Un problema parecido sufría el DJ, que sonaba grande cuando la canción le necesitaba (enormes “La Hermandad De Los Muertos” y el subidón final en “Chispazo”) pero sonaba algo perdido en parte del recinto cuando el sonido se metalizaba, lo cual ocurrió en gran parte del set.

Aparte de lo dicho, las canciones de “Dios Te Odia” siguen consolidándose y sirviendo de algo más que un simple apoyo a “Vizco”, “Dame Veneno” o “La Puta Policía”, que fueron de las más aclamadas, como casi siempre. Es raro que un disco nuevo se lleve tanto protagonismo en un concierto, pero con temas como los ya nombrados y con ese inicio de disco (increíble cómo suenan “Asesinato Alcohol y Ácido” o “Ahí Fuera (Vive Satanás)”) les basta con apretar los dientes y levantar al público lo máximo posible. Como última curiosidad, el formato de Narco recuerda al que Public Enemy lucieron en el FIB, con ese decorado negro minimalista, las letras militares y el símbolo de guerra del grupo. Se han buscado muy buenos maestros. Y como pura curiosidad, en la canción “DJ Muerto” Vikingo se declara fan de ellos, así que la comparación no va mal encaminada.

Por último, los conciertos de Desakato y Fuckop Family pusieron un final feliz al festival. Los primeros, asturianos de nacimiento, suenan a punk melódico, y curiosamente recuerdan un poco a Yellowcard cuando usan una gaita a modo de melodía de estribillo, al igual que hacen los americanos con el violín. Eso sí, la actitud punki y rockera del norte de España no admite comparación con ese tipo de grupos yankees. Su último disco “Buen Viaje” quedó más que presentado y sirvieron para hacer un cierre más que digno al sonido punk de este festival. Por su parte, Fuckop Family, que han vuelto tras un año de descanso, desplegaron su rock rapero (o rap rockero) que igual bebe un poco del metal de Ill Niño que le da por pasarse al reggae, todo así a la vez.


Y con esto se acabó lo que se daba. Septiembre queda cerca y los festivales de verano tendrán que despedirse hasta el año que viene. Esperemos que, como podemos imaginar, el Marearock Festival haya sido un éxito y la ciudad de Ibi confirme la continuidad de este sarao, pues tanto la organización como su filosofía (cero patrocinadores) han hecho posible un pequeño paraíso del punk y el rock nacional en una zona necesitada de ello y con mucha tradición. A partir de aquí, todo lo que sea mejorar y dar minutos a bandas noveles será todo un éxito. Hasta entonces, nos vemos en Berlín.


Fotos: Vicente Madrigal, Facebook Oficial Marearock Festival, Anatoliy Hlodan

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