CRÓNICA

Marearock 2016
Narco, Hamlet, Los Chikos del Maíz, Talco, Non Servium
21 de Julio de 2016 por Vicente Madrigal Alicante 1779 lecturas

Pese a tener todavía en los pulmones la típica arena festivalera de cada verano, es hora de hablar ya de lo que ha dado de sí el Marearock, celebrado en el recinto del polígono de Rabasa de la ciudad de Alicante. El lugar sacaba un aprobado raspado en cuanto a condiciones y acampada, pues un secarral al lado de la autovía no parece el lugar ideal para convocar a diez mil personas, pero el buenísimo ambiente y ese extraño caos ordenado que parece darse en algunos festivales fue lo que predominó en los tres días de conciertos, sin excepción, al menos por lo que yo pude ver.


JUEVES Por la mañana aquello era un sálvese quien pueda y la gente escapaba a la playa o la piscina, y era sobre las horas de inicio de los conciertos cuando la gente empezaba a volver al recinto a cuentagotas. La colocación de la acampada, alrededor del escenario, permitía que disfrutáramos de los primeros conciertos cobijados en los toldos, a riesgo de morir por combustión instantánea. Esto pudo deslucir mucho esos primeros instantes, pero al final el grupo estaba a gusto y siempre se acercaban algunos valientes a verlos. Este fue el caso, en este primer día, de El Seko Band y Pura Mandanga, dos grupos muy noveles donde predomina el buen rollo, el ska y los instrumentos de viento, lo cual fue un buen aperitivo para combinarlo con las primeras cervezas o calimotxos.

Tras esto comenzaban los grupos más serios, y el primero fue Envidia Kotxina. Los madrileños lo dejan después de décadas tocando juntos hasta convertirse en unos de los más clásicos del punk nacional, eso sí, siempre a la sombra de los grandes y sin hacer mucho ruido. Su intensidad y dedicación se mantuvo una hora más tarde con Los De Marras, una de las sorpresas del festival. No es que sean precisamente nuevos, pero su curioso disco “Surrealismo” de 2014 y el resto de su música, expandiendo su punk y a la búsqueda de detalles nuevos en él, les hizo alcanzar un nivel magnífico, siendo sin duda de lo mejorcito de esta jornada.

Tras ellos llegaron Boikot. Parece que, cuanto más pasa el tiempo, a más festivales y verbenas se apuntan los madrileños, y eso le parece genial a la gente. Traían una pantalla que ayudaba mucho a darle color (rojo en su mayoría) al concierto, el cual apuntalaban esos estribillos que ya todos nos sabemos, desde “Inés” hasta “Skalasnikov” o “Cualquier día” (canción original de Piperrak, por cierto), pasando por “De Espaldas Al Mundo” o “Hasta Siempre”, y pensando que bastante es, a estas alturas, no poder tener queja de un grupo tan pulido. Que sí, que hacen siempre el mismo concierto, pero lo hacen perfecto de principio a fin.

El ska de Trashtucada, aunque siempre va bien acompañado de guitarras algo más afiladas, destaca por su sección de vientos y por algunos de sus ya clasicazos, como “¿De Festi? Vale” (una de esas canciones omnipresentes en festivales de estos estilos). Por lo demás, sin nada más destacable, aparte de lo bien que se lo pasó el público, como no podía ser de otra manera, ya a altas horas de la noche. Los ritmos rápidos y la batería iban a dejar después hueco a la electrónica y el rap valenciano de Zoo, los cuales son unos de los precursores de la aparición de “nuevos” sonidos en la Comunidad Valenciana que aúnan modernidad y tradición, y además colegas de Los Chikos Del Maíz, que también veríamos aquí el sábado. Su disco “Tempestes Vénen Del Sud”, de 2014, es tan optimista y animado que pide a gritos un nuevo lanzamiento, igual que nos ha pasado siempre con Nega y compañía. La única pega es que las letras valencianas apenas se entendieron al ser sepultadas bajo los beats y el resto de instrumentos, puesto que también llevaban guitarra, bajo y vientos. Es tan fácil disfrutar de canciones como “Vull”, “Estiu”, “Corbelles”… o de esa versión ralentizada de “One Way Glass” que The Prodigy y Public Enemy pusieron de moda hace unos años. Todo fue como la seda, pese a que fueran el único plato electrónico del día.


Por último, y para acabar el día a lo grande, KOP nos regalaron el mejor directo del jueves, sin ninguna duda. Actitud, rabia, experiencia de sobra… nada le falta a los catalanes. Suenan como Soziedad Alkoholika, como Non Servium, como Escuela de Odio, como todos los grandes y ruidosos del punk nacional. Que sus temas no sean composiciones totalmente novedosas no fue ápice para que cuando sonaban “Acció Directa”, “Desalojos Son Disturbios” o “Ciutat Morta” solo se pudiera poguear y aplaudir. Fue raro ver a tanta poquita gente viéndolos en comparación con otros, quizá por cierto desconocimiento a un grupo que merece muchísimo la pena. Recomendadísimo su disco de este año, “Radikal”.


VIERNES Bastaba una ojeada rápida a los horarios del segundo día para saber que la tralla punk y sus más cercanos derivados no iba a parar en ningún momento, salvo para cambiar de banda, ya que solo había un escenario, con lo que se podía disfrutar de todas ellas, al contrario que en la mayoría de festis. El inicio de la jornada fue para los locales Llamando A Julia, que hicieron lo que pudieron bajo un sol abrasador a las 4 de la tarde y que volvieron a destacar más ante los que se resguardaban o se pegaban una ducha, puesto que a pie de foso era casi imposible estar. Su punk combativo (aunque suene tópico) demuestra que grupos nuevos hay, solo que hace falta interés por ellos.

Para desesperación de los asistentes, la cosa se ponía seria ya en el siguiente concierto, donde Sensa Yuma se vieron totalmente perjudicados por el horario, y vista su intensidad y el buen hacer de su punk-hardcore-rock cantado en inglés no hay duda de que la habrían liado parda de haber tocado por la noche. Muy destacable su disco “Punkrockers” del año pasado.

Más tarde, el punk más clásico entre nuestras fronteras iba a ocupar el escenario por un buen tiempo. Primero con Konsumo Respeto, grupo también local y tirando más para un punk-rock muy melódico. Después los Decibelios, más que respetados entre el punk oi! nacional, y que plantearon un concierto muy dividido entre las guitarras duras y las trompetas del ska, estilo que de hecho reivindicó junto al reggae su cantante Fray. Por último y antes de que comenzaran a desfilar los cabezas de cartel, Kaótiko dejaron el subidón a punto de caramelo a la gente que ya empezaba a tomar posiciones en el recinto, por fin sin el sol infernal quemando pieles. Más punk-rock y grandes temas como “Otra Noche” o “Rico Reprimido” convirtieron a los vascos en perfectos teloneros de lo que venía a continuación.

Y es que si el oi! nacional tiene unos ídolos, esos son Non Servium. Además, continúan creciendo hasta el punto de consolidarse como un grupo grande de este país. La atención que ha recibido su último “Resurgir”, del año pasado, así lo demuestra, y de hecho la calidad y los temazos del mismo denotan que la gente no se equivoca. Y si nos los cruzamos delante del escenario y nos sueltan ese chorro de intensidad que da ganas de apalear cosas pues ya ni te cuento. Cortes nuevos como “Desperté” o el homónimo “Resurgir” se intercalan entre sus éxitos de siempre, como “Ratas De Ciudad”, “Violencia” o “El Espíritu Del Oi!”, que son los que de verdad encienden a sus seguidores, que a su vez encienden bengalas rojas que le dan la puntilla a un ambiente bien caldeado. Y si a eso le sumamos que acaban repertorio con “A.C.A.B.” o “Torpedo” pues poco más hace falta decir.


El siguiente cabeza de cartel en aparecer fue Evaristo, del que poco más se puede decir a estas alturas. Ya fuera con La Polla o ahora con Gatillazo, sus letras y su actitud le convierten en el centro de un concierto sin florituras y a la médula, puro punk-rock para todo el que lo quiera, y lo quisieron muchos porque el recinto no dejó de llenarse durante este concierto y el anterior.

Pantxo Skalari, que un par de horas antes había saltado al escenario con Non Servium para cantar con ellos de manera casi esquizofrénica, regresó esta vez con su Skalari Rude Band a reventar a bailar a todo el público, el más numeroso quizá de toda la noche. Como es fácil de imaginar, este objetivo se vio más que cumplido, y todos, fans y no fans, amantes del ska y el reggae o incluso los más puretas, usaron unas fuerzas que ya andaban en reserva y que pedían guardar algo para el último día. Pero entre la buena atmósfera y momentos míticos como “Skalari Rude Club”, “Despídeme”, “Puto Alcohol” o “Sólo Vivir” a ver quién se podía resistir…

Cerraron el día Mafalda, que sorprendieron por su pareja de rabiosos pero melódicos vocalistas y por ramalazos de punk rabioso e instrumentos de viento. “La Última Vez Que Te Escucho”, de este 2016, bien merece una oportunidad para quien guste de estos sonidos tan de fusión y tan diferentes a lo que siempre se hace, y que consiguieron petar de gente su concierto, que terminó sobre las 5 y pico de la mañana.


SÁBADO
El festival iba a poner punto y final con una jornada bastante variada, aunque con los puntos álgidos un pelín alejados del punk. Para empezar el día, los sonidos suaves y facilones en clave de ska y reggae de los valencianos Pellikana y el hip hop “made in BOA” y de letras agresivas de Charly Efe & Loren D abrieron la tarde, de nuevo bajo sol abrasador y con los asistentes escondiéndose como bien podían.

La nota de color de la tarde corrió a cargo de Auxili, que se sirven únicamente del reggae, de los ritmos latinos y de los vientos para poner a todo el mundo a bailar, y sin duda lo consiguieron con los que se atrevieron a desafiar al calorazo presente. Y como todo (o casi todo) quedaba en tierras valencianas, pues los siguientes en actuar no iban a ser menos. Los Chikos Del Maíz lo dejan de momento, y por ello se despedían del Marearock, habiendo sido habituales tanto en su festival como en la sala de conciertos del mismo nombre, situada en Alicante. Como nos temíamos, nos presentaron su EP “Trap Mirror”, del cual bordaron “Pollos Hermanos” y “La Soledad Del Corredor De Fondo”, con recado incluido a Pablo Casado, cómo no. Aunque en realidad un concierto de Nega y compañía es, en sí mismo, un saco de recados a mucha gente, y esta vez le tocó a la hipocresía europea con los regufiados (mostraron un cartel que decía “Refugees Welcome”), a los obvios problemas de corrupción o a la segregación racial de los medios ante el tratamiento de los distintos atentados ocurridos últimamente. En definitiva, es una pena perderlos pero quizá es lo mejor para todas las partes, y si vuelven será con ideas más frescas y extensas bajo el brazo y no un solo EP.

Hamlet era uno de los pocos grupos de metal en tocar en el Marearock, pero ellos ya están más que acostumbrados a estos ambientes, gracias al Viña Rock y otros festis del estilo, que siempre han contado con ellos para diversificar un poco. A la vuelta de tantos años en activo, no es de sorprender que “Limítate”, “Denuncio A Dios” o “J.F.” suenen tan impecables, o que el nu-metal de “Tu Medicina” y “Muérdesela” (ese “Insomnio” a tope) dé ganas de un buen revival del chándal-metal. A esto hay que sumarle lo bueno que es “La Ira”, del año pasado, aunque tenga una acogida más limitada, como es normal. Como anécdota, Molly estuvo más que entregado con la gente que acudió a verlos, bajando incluso al pogo una vez y sin parar de repetir en inglés “come on! amazing! spectacular!”, mostrando así su especial entusiasmo por la entrega que estaba sintiendo allí abajo.

Los siguientes eran los sevillanos Narco, y con ellos se acababa el reducido cupo de metal de esta edición. Y si Hamlet están rodados en estos festivales, Narco directamente son un rodillo. Si bien quizá han tenido conciertos más enchufados, el comienzo fue sin duda aplastante, apoyados en gran parte en grandes temas que les hicieron arrancar con un extra de confianza: “Ahí Fuera (Vive Satanás)”, “Siempre Enmarronao” y “Son Ellos” (la gente volcadísima con esta última). Para los curiosos, decir que el setlist de Vikingo MD y compañía fue casi igual, si no calcado, al del Resurrection Fest, donde tocaron en la fiesta de bienvenida. Destacaron también “La Hermandad De Los Muertos”, “La Cucaracha”, “Tu Dios De Madera” y el gran y habitual final de “La Puta Policía”.

El grupo de ska y de fusión La Raíz congregó muy de largo a la mayor audiencia del festival, vaciando casi al completo la acampada. Este grupo de Gandía (ya dijimos que todo queda en casa), que triunfa ya en toda España de una manera bastante poco usual, puso los ritmos más melódicos y facilones para que todo el mundo bailara y enloqueciera con ellos, sobre todo la gente más joven (aunque la media de edad era bastante baja de por sí).


Con los italianos Talco se dio quizá el último concierto más multitudinario y frenético de los que quedaban. Y es que cuando suena “Bella Ciao” y eres un organizador de festival, lo único que puedes hacer es rezar porque aquello no se acabe desbocando. Y se desbocó pero solo un poquito: el escenario acabó petado de gente (parece que ellos dijeron que subiera alguien, pero no todos) por lo que el encargado de aquello decidió cortar sonido para que todo el mundo se bajara y el concierto pudiera continuar. Punkis sí, pero avalanchas de punkis mejor no. En lo musical, sus influencias folk son una distinción muy buena que los asistentes que no les conocían supieron apreciar bien, y ya sabemos de sobra que allá donde van consiguen nuevos fans.

Para finalizar, Aspencat nos mostraron sus diferentes influencias, las cuales se basan principalmente en la electrónica en muchos momentos de sus discos, pero que se naturaliza en directo, tomando mucho más cuerpo de banda al uso con más instrumentos, y planteando una música de fusión, con mucho rap y reggae. Dieron buena cuenta de sus últimos discos, el sorprendente y más conocido “Essència” de 2013 y el último “Tot És Ara”. Los biarenses Kontaminació Akústika y su punk con dolçaina dieron el último homenaje a la “terreta” y cerraron ya sobre las 6 de la mañana el festival.




El resumen más simple que puede hacerse de esta undécima edición de Marearock es que el aumento de su popularidad va viento en popa, que sus organizadores no parecen querer liarse la manta a la cabeza en aumentar mucho el presupuesto y prefieren ir sobre seguro, aumentando en días pero no en grupos internacionales, defendiendo lo nacional y apostando por ello. Al fin y al cabo la acogida del público ha sido muy buena y, como dijimos al principio, el buen rollo ha sido generalizado, con los grupos dando mil gracias a los asistentes por la gran actitud.

Aparte de los problemas con algunos trabajadores de seguridad, ya explicados por la organización, y los robos que lamentablemente ocurrieron como en muchos otros festis, como gran pega está la ubicación del recinto. Las geniales comunicaciones de Alicante y los servicios que la ciudad es capaz de ofrecer no están para nada en consonancia con el secarral en el que han tenido que organizar el festival. Si eso, unido a servicios que fueron demasiado pobres como aseos y duchas (¿por qué se falla siempre en lo mismo?) pudiera mejorar de alguna manera, la cosa ya habría sido perfecta. Dicho lo cual, esperamos más que impacientes al año que viene para disfrutar de más, pero ahora mismo mejor nos quedamos a la sombra y con el after sun en la mano.


Fotos: Marearock Oficial, @TalcoSka, Geles y Vicente M.

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