CRÓNICA

Gasteiz Calling II
Pennywise, Cock Sparrer, Turbonegro, Ignite, Gorilla Biscuits
03 de Septiembre de 2016 por Jorge Azcona Iradier Arena, Vitoria-Gasteiz 1533 lecturas

Cartel del Gasteiz Calling II… y tanto que fue largo e intenso. Después de una exitosa Warm Up Party tocaba dar el do de pecho en lo que era el día grande del Gasteiz Calling. Una segunda edición que con el mismo planteamiento de la primera, grupos de todas las épocas y estilos dentro de lo que es el mundo del punk rock y el hardcore, se ha esforzado por mejorar los puntos negros de aquella como el tema del sonido y la restauración haciendo de esta una cita ya obligada en el calendario de los amantes de estos sonidos.

El horario tan tempranero hizo que solo pudiéramos ver el final de G.A.S. Drummers, aunque ya eran varios los valientes que desafiaban a un calor sofocante. Una solana que tampoco impidió que The Interrupters, banda apadrinada por Tim Armstrong de Rancid, se ganaran por méritos propios ser una de las sorpresas del festival. El grupo liderado por Aimee Allen desprendía buen rollo por los cuatro costados, y su propuesta ska-punk encajó muy bien a esas horas de la tarde con temas festivos de sus dos discos de estudio como “By My Side”, "Family" o “White Noise”. Lo último que sabemos es que van a acompañar a Green Day en su gira europea, así que este puede ser el inicio de una prometedora carrera.

Todo lo contrario que Anti-Nowhere League, banda seminal de los 80´ y que poco veníamos sabiendo de ellos salvo la polémica salpicada a raíz de su confirmación en el festival. Una bandera gay recibida por el público y que colocaron en el escenario fue la que les dio la oportunidad de apagar el fuego, y musicalmente pusieron el punto macarra del cartel en temas como “Woman” o la archi-conocida y popularizada por Metallica “So What?”. Ya lo decía su telón, So Fucking What.

A Lendakaris Muertos no les rodea la polémica, sino que les gusta estar en ella. Salir a escena con una camiseta y una bandera de España no tiene otro nombre, pero “Gora España” lo merecía. Da igual el tiempo que toquen, sabes que siempre van a caer un porrón de temas y ninguno va a dejar indiferente. Ya sean antiguos como “Cómeme la franja de Gaza” o “Fuimos ikastoleros”, o nuevos pero igual de cachondos como “Modo dios” y “Húngara Chúngara”. Para cerrar un par que ya son un clásico de la cultura vasca, “Eta, deja alguna discoteca” y “Oso panda”.

La de Youth Brigade fue fecha exclusiva en toda Europa, y a pesar de contar tanto con un horario idóneo como con una plaza que mostraba ya un aspecto bastante curioso se nos hizo algo plano el bolo de los angelinos. Aún y todo nos sacaron una sonrisilla con el "Sink With California" que muchos recordarán de la versión de RIP, o la mención a Eskorbuto.

“Veteran” fue el tema que dio inicio al show de Ignite, aunque el grueso de su repertorio estuvo basado en “Our Darkest Days”. Un Zoli algo más fondón que de costumbre, pero igual de brillante en las voces, fue el contrapunto a una banda a la que la falta de una de las guitarras restó mucha potencia. Aún así es difícil resistirse a temas como “Let It Burn”, “My Judgement Day” (que dedicaron a Lemmy) o “Slowdown”. Unos fraseos del "Fuck Authority" de Pennywise hicieron soñar con una posible colaboración con estos, pero ahí se quedó la broma. Con eso no se juega cabronazo. Tampoco faltó el momento emotivo, empalmando "Sunday Bloody Sunday" con "Live For Better Days" y dando paso finalmente a la locura con "Bleeding".

© Julen de la SernaUno de los mejores y más divertidos bolos fue el de Gorilla Biscuits. Más en forma de lo que esperábamos, con “New Direction” se inició una clase de gimnasia en la que el stage diving fue lo más suave que vimos en las primeras filas (todo ello provocado por una plataforma que habían colocaron para tal fin). Entre medias clasicazos de la talla de “Stand Still”, “Competition” o “Start Today”.

Aún no habíamos hablado apenas del sonido, y eso es bueno, pero curiosamente se cebó con uno de los cabezas de la noche, Pennywise. Sobre todo en unos primeros temas que dibujaron el WTF en la cara de mucha gente. No sé si es que nos fuimos acostumbrando a ese sonido tan poco pulido o que el greatest hits que despacharon hizo olvidarnos de él, pero “Can´t Believe”, “My Own Country”, “Society” o “Same Old Story” es lo que tienen, que despiertan a un muerto. El final el habitual, con su particular paquete de versiones comandado por el “Stand By Me” (que cada cual inserte aquí su opinión sobre la actual moda de las covers) y un “Bro Hymn” mega coreado y que provocó pogos por todo el foso. Del “All Or Nothing” ni rastro, pero esto ya no es noticia.

El trono de cabeza de cartel lo compartían con Cock Sparrer, pero después de la soberbia actuación de estos abueletes no quedó ninguna duda de quienes fueron los reyes de la noche. De los ingleses sabíamos que son una auténtica institución y que las contadas ocasiones que se dejan ver son motivo suficiente para mover a una buena tropa, pero la comunión que lograron crear con el público del Iradier Arena es difícil de describir si no estuviste allí. La gente se dejó los pulmones y el puño coreando himnos hooliganescos como "England Belongs To Me", "Riot Squad" o "Take´Em All", donde una bengala ayudó aún más a que su bolo pareciera un auténtico partido de fútbol.

La de Turbonegro era una de las actuaciones más esperadas del festival, pero el tocar a las 2 de la mañana tiene sus pegas. La gente está ya o muy cansada o pasada de vueltas, y el empezar más tarde de lo anunciado hizo que además tuvieran que recortar el repertorio. Las que no faltaron fueron “You Give Me Worms”, “All My Friends Are Dead” o “City Of Satan”, ni tampoco sus dos nuevos singles, "Hot For Nietzsche” y “Special Education”, que funcionaron mejor de lo esperado (sobre todo esta última). No se puede negar que Duke Of Nothing está cada día más acoplado a la banda, aunque se le fue un poco la mano con unos discursos largos y a veces desafortunados. Seguramente se ganaría a algunos con la tonadilla de la cucaracha sustituida por la cocaína, pero no hacía más que meterse en jardines innecesarios. Ese tijeretazo en el set lo tuvimos que ver compensado con un “The Age Of Pamparius” final que sonó enorme. Es cierto que su propuesta era la más acertada para cerrar la noche, pero los hubiéramos disfrutado más unas horitas antes.

Ante festivales como este solo se puede decir una cosa. ¡Nos vemos el año que viene!


Fotos: Sergio Martín, Julen de la Serna

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