CRÓNICA

Mad Cool 2018
Pearl Jam, Tame Impala, Iván Ferreiro, Fidlar, Kasabian
12 de Julio de 2018 por Rubén González Espacio Mad Cool 777 lecturas

Antes de empezar a redactar esta crónica del Festival Mad Cool 2018, indicar que no fue realizada a su inmediata finalización, lo cual me hizo ver desde una perspectiva más global (o quizás benévola) todo lo acontecido en la tercera edición del festival más mediático en España de los últimos años. Porque, evidentemente, si se hubiera realizado con mayor premura, la crispación hubiera estado más presente.



JUEVES 12 DE JULIO

Y es que el jueves mucha gente fue la que iniciaría su día con una gran expectación por asistir a un festival que, sobre el papel, se vislumbraba como uno de los festivales de referencia ya no solo en España, sino en Europa. No en vano, la calidad de su cartel estaba fuera de toda duda, quedando patente con las 80.000 entradas vendidas por día. Todo un hito. Lamentablemente, pronto cambiaría esta ilusión por protestas, ya que desde la llegada a los aledaños del nuevo recinto, situado en esta ocasión en Valdebebas, empezaría una odisea para la gran mayoría de sus asistentes, donde las colas fueron la tónica habitual: ya sea para aparcar en los parkings oficiales, para entrar al festival, donde hubo gente que al no disponer de la pulsera tuvo que hacer cola durante más de dos horas, para pedir comida o incluso para pedir en la barra, donde la falta de organización y el no poder pagar con tarjeta crisparía a muchos de los espectadores.

Fue durante estos momentos cuando pude presenciar algún fragmento de algún concierto, como fue el caso de Iván Ferreiro, que desde luego demuestra en cada una de sus citas la comunión que guarda con su público, muy participativo y agradecido, sobre todo cuando suena alguno de sus clásicos como ‘El pensamiento circular’ o ‘Turnedo’, con la que finalizaría su show. También pude ver algún valor en alza como los angelinos Fidlar, que con su punk alegre dieron algo de variedad al cartel aunque no terminarían por conectar.

Y es que por suerte, el principal motivo por el que nos encontrábamos en el Mad Cool era para escuchar música, y fue en este apartado donde sobresalió el festival, sobre todo en sus dos escenarios principales (de un total de siete), donde la música, pese a la distancia, no perdía calidad, gracias a las numerosas torres de sonido, y donde las pantallas gigantes permitieron disfrutar de los conciertos casi como si se estuviera en primera fila en su basto terreno. El primer concierto que lograría presenciar sin contratiempos sería el de Tame Impala, ya casi a las nueve y media de la noche, que suponía su primer concierto en casi un año y que destacó por la calidad de sonido que sacaron sus técnicos. De hecho, no tardarían en poner la carne en el asador, ya que tras la introductoria ‘Nangs’ le llegaría el turno a su hit ‘Let It Happen’, con el que se metieron al público en el bolsillo. Desde entonces sus visuales de tintes psicodélicos se fueron entremezclando entre lo más destacado de su discografía, donde no faltarían los temas ‘Elephant’ o ‘The Less I Know The Better’ entre lanzamientos de confeti que se llevarían grandes alabanzas.

Aunque no lo vamos a negar, el jueves era el día de Pearl Jam, algo que se notaba en el ambiente de manera evidente. Habían pasado más de once años desde su última visita a Madrid y eran muchos los que deseaban que este momento llegara. Sinceramente, no era una de mis preferencias, pero he de reconocer que el ambiente intimista que lograron conseguir entre tanta afluencia y con un escenario sin grandes complejidades, te hacía sentir como en el comedor de tu casa, algo que después de tanto estrés acumulado se necesitaba. De hecho, pese a que contaba con ver a algún grupo como Porches en algún momento del show, al final decidí ver el espectáculo del quinteto de Seattle entero, en gran parte atraído por el juego de cámaras tan profesional que montaron, con planos cenitales o captando detalles mediante huecos imposibles. Y por qué negarlo, porque quería disfrutar de cada uno de sus grandes clásicos, en especial de su disco “Ten”, del que no faltarían ‘Alive’, ‘Jeremy’ o ‘Black’.

Le seguirían Kasabian, a los cuales no conseguí ver durante más de cuatro o cinco canciones. No sé si fue por la distancia, pero sonaron bastante difusos a pesar de que en ese tiempo sonaron grandes clásicos como ‘Underdog’o ‘Eez-Eht’, así que nos fuimos a cargar pilas al escenario The Loop, centrado en bandas electrónicas, con un Dj que no se anda por las ramas: Vitalic. Además, el hecho de que hubiera ya menos asistentes descongestionó un poco el ambiente e hizo que las colas empezaran a desaparecer.

Para finalizar el día nos decantamos por otra banda de gran renombre dentro del mundo indie como MGMT. Ya me habían hablado de que sus directos no eran sobresalientes, pero sinceramente llama la atención como canciones que en estudio tienen tanto potencial en directo no terminen por funcionar. Sobre todo vocalmente, el concierto fue bastante mejorable. Aunque eso tampoco nos impidió bailar al ritmo de ‘Time to Pretend’ o el tema que da nombre a su destacable último disco titulado "Little Dark Age".

Y así daríamos por terminado nuestro primer día, no sin antes encontrarnos también con dificultades para la vuelta a casa ante la sobresaturación de los medios de transporte fuera cual fuera el que se hubiera elegido.

VIERNES 13 DE JULIO

La segunda jornada, por suerte, empezaría superando los problemas de organización del día anterior, siendo las colas, salvo algún momento puntual, mucho más reducidas o incluso inexistentes. Esto nos ayudaría para poder situarnos con tiempo suficiente en las primeras filas de uno los grupos cuyo directo más interés me suscitaban: At The Drive In.

Hacía casi 20 años desde que editarían su obra cumbre “Relationship of Command”, que supondría toda una revolución dentro del post-hardcore, y muchas las alabanzas que habían ido cosechando por su enérgico directo sin que todavía hubiera tenido la oportunidad de verles, así que la expectación era máxima. Una expectación que se cumplió de sobra. Y es que aunque es evidente que el tiempo pasa para todos, pudimos presenciar como su frontman Cedric Bixler provocó un tornado encima del escenario a medida que se iban sucediendo temas de sus dos últimos discos principalmente. Por poner un pego, decir que a Omar Rodríguez se le vio bastante apático y parado, aunque el dinamismo de Cedric, donde destacarían sus saltos desde las torres de altavoces, su “pelea” con el cámara por quitarle el cinturón o su “desaparición” para cantar debajo de la lona que tapa la parte baja del escenario, unido a los continuos pogos, harían que el concierto se hiciera bastante corto aunque con la sensación completa de satisfacción.

Con las pilas cargadas y tras recobran el aliento, tocaría el turno de ver a Marmozets, uno de tantos hypes que llegan desde las islas y que presentaban su nuevo disco “Knowing What You Know Now”, que al igual que su debut cuenta con un buen puñado de hits de rock alternativo. La verdad es que me sorprendió lo bien que conectaron con el público a pesar de su juventud, pero es que su frontman Becca Macintyre no paró de animar en todo momento a pesar de que sus temas en directo carecen de la fortaleza que muestran en estudio.

Le seguiría a nuestro particular tour un ratito de la artista francesa Jain, famosa por haber puesto banda sonora a algunos anuncios de marcas punteras, como es el caso de Levi’s. Sorprendería por su austera puesta en escena, donde básicamente se encontraba ella poniendo su música de tintes electrónicos y étnicos mediante samples y cantando encima de ellos. Faltó dinamismo.

Y así nos encontraríamos con uno de los dos cabezas de cartel de la jornada, que no era otro que Jack White. Concierto que en su primer tercio daría la sensación de no terminar de conectar con el público, en gran parte por dedicarlo a repasar temas de su último disco en solitario “Boarding House Reach”, del que no faltarían ‘Over and Over and Over’ o ‘Corporation’. Una tendencia que empezaría a cambiar al empezar a entremezclar hits de The White Stripes, quedando claro por qué el público se había acercado hasta uno de los escenarios principales. De esta manera, con temas como ‘Hotel Yorba’ o ‘We're Going to Be Friends’, el público empezaría a entonarse hasta dar lugar al colofón final, en donde los mejores temas de la carrera en solitario de Jack White, como ‘Lazaretto’ o ‘Would You Fight for My Love?’, se unirían a otros de The White Stripes, como ‘The Hardest Button to Button’ o la archifamosa ‘Seven Nation Army’, que conseguiría entre los asistentes algunos de los momentos más destacables de esta edición 2018 del Mad Cool.

La encrucijada llegaría con la elección del próximo grupo. Arctic Monkeys o Alice In Chains. Hits VS carrera contrastada. Y al final, por suerte para mí, conseguiría convencer a mis acompañantes para decantarnos por el cuarteto de Seattle. Otra de esas espinas que tenía desde hace mucho y que por fin ese día iba a poder quitármela.

Ubicados en el tercer escenario, de nombre Koko Stage, uno no dejaría de preguntarse por la injusticia de un escenario tan pequeño, que además, al estar muy cercano a otros escenarios secundarios, no podría desplegar un sonido todo lo potente que la situación requería. Para más inri, en los laterales se acoplaban los sonidos de estos otros escenarios, impidiéndome disfrutar del concierto al 100%. Eso sí, el setlist fue bastante acertado, recogiendo algunos de los mejores cortes de la carrera de Alice In Chains, tanto antes como después de la desafortunada muerte de Layne Staley, sonando clásicos como ‘Them Bones’, ‘Nutshell’ o ‘Man in The Box’ u otros temas más actuales y que poco a poco están cogiendo un importante papel en sus setlist como ‘Check My Brain’ o ‘Hollow’. Mención especial para ‘The One you Know’, adelanto del nuevo disco, y la melancólica ‘Rooster’, que daría por finalizado su show con el público entregado a la causa.

Capítulo aparte sería la cancelación de Massive Attack que sin querer entrar en el cruce de explicaciones entre la organización y la banda, simplemente comentar que lo peor de todo fue que tuvieran al público esperando durante una hora sin explicación ninguna, lo que hizo que mucha afluencia de público se marchara a su casa con malas sensaciones por segundo día consecutivo.

Afortunadamente en nuestro caso, todavía pudimos mejorar nuestra impresión del día con los siempre bienvenidos Franz Ferdinand que, con su inofensivo a la par que bailable sonido, nos alegrarían los últimos coletazos del día con algunos de sus cortes más conocidos como la inicial ‘Do You Want To’, la discotequera ‘Always Ascending’ o su animada ‘Take Me Out’.

Y todo esto antes de que empezara la descarga electrónica desatada por The Bloody Beetroots, que tras un pequeño hiato volvería el año pasado abandonando de manera más notoria su formato DJ para reafirmar un formato mucho más roquero, con cantante y músicos ataviados con sus ya conocidas máscaras que recuerdan a Venom. A piñón fijo desde el inicio, pudimos presenciar un concierto capaz de reanimar a casi cualquiera gracias a su mezcla de dubstep, punk, rock o drum & bass en la que no faltarían sus grandes éxitos ‘Rocksteady’, ‘Spank’ o ‘My Name is Thunder’, que editarían el año pasado junto a Jet, y con el que daríamos por terminada nuestra segunda e intensa jornada en el Mad Cool. O al menos terminada antes de la odisea de la vuelta a casa.

SÁBADO 14 DE JULIO

La tercera y última jornada del festival la iniciaríamos con algo más de calma, a tenor del cansancio acumulado, siendo nuestra primera parada el reposado folk de Jack Jonhson, que escucharíamos desde la distancia y que a sus fans más devotos les conseguiría sacar más de una sonrisa gracias a su cercanía y buenrollismo.

A su fin, en otro de los escenarios principales, sería el turno de empezar a poner la carne en el asador, siendo el turno de la banda californiana Queens of the Stone Age. Sin duda, su puesta en escena se basó en la presencia y carisma de su frontman Josh Homme, quien eclipsaría con su omnipresencia al resto del grupo salvo, por algún momento puntual, a su guitarrista Troy Van Leeuwen o a su batería Jon Theodore, que nos deleitó con un gran solo de batería en ‘No One Knows’. Por lo demás, un colección de temas que nos demuestra que aunque ya no vayan a ser capaces de sacarse de la manga otro “Songs for the Deaf” u otro “Rater R”, el cuál fue injustamente olvidado durante el show, siguen conservando su capacidad a la hora de facturar grandes cortes en cada disco. Así, no faltarían a la cita ‘The Way You Used to Do’, de su nuevo disco “Villains”, así como ‘Burn the Witch’, ‘Little Sister’ o el ya clásico ‘A Song for the Dead’ con el que dan por finalizado últimamente sus shows. Como curiosidad, llamaría la atención el amago del grupo de cancelar el concierto si el equipo de seguridad no dejaba pasar a la zona VIP a cualquiera hasta que se completara el aforo.

Cómodos como nos sentíamos y sin tener muy claro nuestro próximo movimiento, empezarían a nuestro lado otro grupo que no requería presentación: Depeche Mode. Y es que otra cosa no, pero por nombres el Mad Cool estaba en otra dimensión en comparativa con otros festivales nacionales e incluso europeos.

Con casi 40 años encima de los escenarios, es sorprendente ver como la banda inglesa sigue manteniendo ese espíritu y presencia, a pesar de que desde hace ya unos cuantos discos no terminan por dar con la tecla. Y es que aunque se atreverían a empezar su show con ‘Going Backwards’, single de su último disco “Spirit” y del que también rescatarían “Cover Me”, que pillaría a su público todavía en frío, no tardarían en sacar del repertorio alguno de sus grandes clásicos como fue el caso de ‘It's No Good’ o un remix de ‘A Pain That I'm Used To’, extraído de su último gran disco como es “Playing the Angel”, del año 2005. Si a eso además le unimos unos audiovisuales realmente hipnóticos y a unos seguidores totalmente entregados, que corearían cada uno de sus éxitos mil veces escuchados, como ‘Precious’, ‘Stripped’ o ‘Personal Jesus’, la combinación no pudo ser más convincente.

Pero para éxito el sábado, en mi caso, fue lo que Nine Inch Nails nos presentarían a continuación. De hecho, ya desde el principio conseguirían mi entusiasmo gracias a un inicio que recuperaba dos tema de unos de mis discos favoritos como es “The Fragile” y que no acostumbran a tocar: ‘Somewhat Damaged’ y ‘The Day the World Went Away’. Pero es que cuando engrasaron la maquinaria darían lugar a una especie de descontrol controlado, donde el ferviente público se entregaría a la causa, poniendo banda sonora a la última fiesta del festival gracias a temas como ‘Wish’ o ‘March of the Pigs’. Además, al ser el último concierto de la gira europea de NIN, pudimos presenciar al quinteto totalmente acoplado y sin fisuras. Cómodos, en definitiva. Y así lo reflejaron correspondiendo al público con temas siempre bienvenidos como ‘Closer’ o ‘Gave Up’, que se entremezclaban con otros cortes más bailables como ‘Survivalism’ o ‘The Hand That Feeds’. Incluso tuvieron tiempo de homenajear a David Bowie con ‘I'm Afraid of Americans’ antes de dar por finalizado el concierto con el cañonazo ‘Head Like a Hole’ y la intimista ‘Hurt’. En definitiva, un conciertazo en toda regla que bien mereció sobreponerse a todos los problemas acontecidos durante el festival.

Ya casi sin energías, daríamos los últimos coletazos con la pareja de DJs Elyella, que con su siempre alegre mezcla de indie y electrónica darían por cerrado en nuestro caso esta tercera edición del festival Mad Cool a base de bailes y confeti. Un festival que si pone cierto interés en solventar desde el primer día los problemas de las colas y del transporte urbano, tiene por delante un gran futuro asegurado si mantiene el nivel de este año en su cartel.


Fotos: Andrés Iglesias

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