CRÓNICA

Ezcaray Fest 2019
Berri Txarrak, The Baboon Show, Tarque
20 de Julio de 2019 por Jorge Azcona Ezcaray (La Rioja) 967 lecturas

No podemos negarlo. La simple presencia de Berri Txarrak en plena gira de despedida fue motivo suficiente para que apuntásemos en rojo, y de paso descubriéramos, un festival como el Ezcaray Fest. Situado en el idílico entorno que esconde el valle riojano de Ezcaray y creado con el objetivo de unir gastronomía, cultura y turismo en un medio sostenible, la tercera edición del festival consolidaba su apuesta por el rock colgando el cartel de sold-out y mostrándonos el encanto que solo una cita de estas características puede ofrecer.


La jornada principal del sábado, adornada con los conciertos de Garbayo, Los Deltonos y Los Brazos el viernes y maridada con los vermús de The Crab Apples, Messura o Siloé en diferentes puntos del pueblo, arrancó con la querencia rocanrolera nacional que ya ha abierto hueco en este Ezcaray Fest.

A pesar de estar lejos de los sonidos predilectos de esta web, hay que reconocer que las de Los Zigarros y Tarque son dos de las propuestas que mejor funcionan en este sentido actualmente. Mientras que los valencianos van sobrados de actitud y carisma, a Carlos Tarque le bastaría con poner su nombre y tirar de temas de M-Clan para generar suficiente interés. En cambio, y aún haciendo sonar “Calle sin luz” y algún que otro cover como “Peligro (Evil)” de Cactus en castellano y el famoso “Come Together” de The Beatles, lo que ofrece es el reflejo de una carrera en solitario orientada hacia los sonidos más rockeros (y menos comerciales) de sus inicios. Temas como “Ahora y en la hora”, “Heartbreaker” o “Bailo” se impusieron a la conjuntivitis de un Tarque que ha sabido elegir el momento oportuno para esta aventura rodeándose de un grupo de músicos a la altura del mítico Carlos Raya.

Después de pisar estas mismas tablas en 2017, y aún con el histórico concierto de Kobetamendi  en mente, Berri Txarrak regresaban a Ezcaray como reclamo absoluto de esta tercera edición. A pesar de su camaleónica capacidad de adaptarse a todo tipo de escenarios, siempre he tenido la sensación de que es en este formato (y el de las salas, por supuesto) donde más cómodo se siente el trío, fundiendo cercanía e intensidad con un público que no necesita mucho más. Noventa minutos siempre son pocos para una despedida, sobre todo viniendo de un recital de tres horas y casi cuarenta temas, por lo que tocaba aprovechar esta oportunidad desde el primer instante. Al igual que en otros conciertos de esta gira, "Jaio.Musika.Hil" es la encargada de abrir un primer bloque de temas cargado de buenos recuerdos. No podría parecerme más acertada esta decisión, si bien cerrar con una expresión tan significativa sería también el epitafio perfecto de una vida dedicada a la carretera. En esta tanda destacaron algunos como "Espero zaitzaket", "Zertarako amestu" o "Izena, izana, ezina", poniéndonos la piel de gallina cada vez que se alzaba la voz recordando a los que no están. Otra virtud que cualquiera que siga a la banda tiene presente es la de regalarnos casi cada noche algún que otro tema perdido en el olvido. La sorpresa fue doble en el día de hoy, reivindicando la parte menos explotada de "Payola" con "Gure dekadentziaren onenean" y sobre todo "Jainko ateoa", una de las canciones más áridas y emotivas de su carrera que dedicaron a su crew, parte fundamental del universo en el que se ha convertido Berri Txarrak

Los más recientes "Spoiler!", "Bigarren itzala" o "Lemak, aingurak", y el ya recurrente "Toro" de El Columpio Asesino en medio de "Oreka", llegaron en un bailable tramo central interrumpido por la locura que siempre desata un tema como "Ikasten". No hay nada más efectivo que su directo para hacer desaparecer los saltos cromáticos de una discografía tan diversa. Ya en la recta final, y salvo un "Zorionaren lobbya" rescatado para la causa, no podían faltar "Denak ez du balio", "Oihu" y un irremediable "Ikusi arte" que esperemos haga honor a su nombre. Hasta pronto.

Al dulce momento que atraviesan The Baboon Show solo le encuentro una pega, los ves más que a tu tía la del pueblo. Es lógico que se quiera aprovechar el tirón de una de las bandas que más han cuajado en nuestro país últimamente, pero cuando te los topas en cualquier escenario y casi sin querer te preguntas si no fuera mejor dosificar más sus visitas y no explotar una fórmula que puede acabar cansando. Quién viva en territorio vasco (y aledaños) sabe de lo que hablo, y es que incluso el subconsciente de Cecilia decidió traicionarle en algún que otro momento.

Dejando a un lado todo esto, su punk-rock de herencia escandinava y espíritu reivindicativo es un cóctel irresistible que encuentra en el directo su punto álgido. Como viene siendo habitual, y fruto de su éxito en nuestro país, sus dos últimos trabajos fueron los protagonistas de un repertorio que no tarda en despegar gracias a "No Afterglow". Esa melodía adictiva con la que el público conecta de manera inmediata es la receta que el cuarteto tiene guardada para "Me, Myself And I", "Holiday" o "Faster Faster Harder Harder", uno de los pocos cortes rescatados de épocas pasadas. Es cierto que algunos de sus momentos más significativos se reproducen noche tras noche, bien la imagen contestataria que inmortalizan en "Same Old Story" (revisión de Knutna Nävar que la banda ha hecho suya) o el de Cecilia campando a sus anchas mientras Håkan Sörle toma el micro en "Dig On", pero cuando a esto le sumas un tema como "Radio Rebelde", clásico desde ya para muchos de los presentes, uno puede llegar a entender el fenómeno que hay detrás de The Baboon Show. Ni la fina lluvia se permitió el lujo de aguar un final de fiesta perfecto para este Ezcaray Fest.


Fotos: Poli Karpo

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