CRÓNICA

Desolation Metal Fest II
Vita Imana, Bellako, Bolu2 Death, Corrosive, Khamul
11 de Enero de 2020 por Jorge Azcona Sala Zentral (Pamplona) 1225 lecturas

Hace justamente un año la agenda de invierno sumaba una nueva cita en el calendario con el nacimiento del Desolation Metal Fest. El objetivo no era otro que situar Pamplona en el radar metalero (ni que sólo fuera por un día) y, sobre todo, hacer visible la escena local. Pero como todo festival de nuevo cuño, para crecer y consolidarse hay que empezar desde abajo. Algo de lo que es consciente la propia organización, gente de la casa que con la ilusión por bandera ha apostado por la vertiente más moderna del género para intentar llenar ese hueco que el público llevaba tiempo demandando.

El mimo con el que se ha ido trabajando durante todo el año (varios warm-up en diferentes puntos de la ciudad, sorteos promocionando el evento y, en definitiva, la consolidación de una marca con la que el público se sienta fidelizado) culminaron en una segunda edición cuidada en todos los aspectos y un formato similar al del año pasado. Un par de grupos locales, otros tantos estatales y un cabeza de cartel que, sin salirse de unos parámetros económicos lógicos, tuviera el suficiente tirón como para hacer el evento sostenible.

Cuál fue mi sorpresa (y la de muchos otros, imagino) que para el arranque de Khamul, apenas diez minutos sobre la apertura de puertas, la sala mostraba ya un aspecto inmejorable. Y esto es algo que todos deberíamos tomar como ejemplo para que nuestra propia escena goce de una buena salud y siga avanzando. Puede que los últimos años no hayan sido muy productivos para Khamul, pero seguramente este sea el secreto de una banda que nunca se ha impuesto plazos ni estar en la carretera constantemente. Porque después de una temporada algo desaparecidos, los de Burlada han vuelto con nuevo EP digital (que regalan junto a una cerveza propia, por cierto) y temas como “En el espejo”, totalmente fieles a ese metal noventero patentado durante casi dos décadas y que tanto gusta por aquí. No hace falta más que ver como siguen sonado “Zombies” o “Ilusionista”. Nunca será la banda de moda, pero sí un ejemplo de constancia y pasión en el escenario.

Siguiendo con la representación local pero dando un giro hacia el metalcore más moderno, la sala Zentral recibía de nuevo a Corrosive tras abrir para Dawn Of The Maya en su despedida de 2018. Si ya entonces hablábamos de una evolución palpable, la de hoy era la confirmación del enorme salto que ha supuesto “Ashes To Ashes – Dust To Dust” para la banda, un disco que acaparó la mayor parte de sus cuarenta minutos con momentos tan álgidos como los de “Talion”, su tema más redondo hasta la fecha con While She Sleeps en el horizonte, el íntimo “Sick Of Me” o “Enemy”. Su puesta en escena es cada vez más profesional y su legión de fans mayor, aunque aún existe margen de mejora respecto a plasmar fielmente todos esos detalles que sí logran conseguir en estudio.

La propuesta más ecléctica y arriesgada de la noche llegaba desde Huelva con la particular fusión de Bolu2 Death. Debo confesar que el pasado de la banda hizo que nunca me los tomara demasiado en serio, pero bien es cierto que tanto “Dualitas” como “Spiral” han llevado al cuarteto a un terreno mucho más creíble. Este, representado en “Todo y nada”, “Love Song” o “Nace, crece y muere” sirvieron para entrar en calor y dar paso a esos temas en los que su autodenominado flamencore toma más protagonismo. Seguramente algunos vean un sacrilegio en “Hasta fallecer” o “Flamencore Hate Crew”, pero solo hay que ver su último cover (el “Pienso en tu mirá” de Rosalía en el nuevo recopilatorio de Hardcore Hits Cancer) para entender la esencia de la banda. No cayó esta noche, pero para cuando nos quisimos dar cuenta estábamos bailando al ritmo desvergonzado de “La estamos liando”. Su primera visita a Pamplona dejó tan buenas impresiones que no sorprendería verlos de nuevo por aquí.

La versión más macarra y engorilada del género corrió a cargo de Bellako, que directos desde Mataró y con la mochila cargada de merch (inmenso su stand en la misma entrada) llegarían a Pamplona dispuestos a arrasar con todo. La energía empezaba a escasear después de una jornada intensa y tocaba reponer fuerzas, pero no quisimos hacerlo sin ver un rato a los catalanes, llevados en volandas (y no en sentido figurado) por el público en todo momento. A la espera de un nuevo trabajo, anunciado oficialmente para este 2020, el peso de su actuación cayó sobre “Demonios” y alguna que otra sorpresa como el cameo de Julen Sarasua de Meltdown. No es la típica banda a la que acuda cuando mi cuerpo pide algo de hardcore, pero su reputación en directo está más que justificada.

Si antes hablábamos de una primera edición encabezada por Childrain, el honor de poner la guinda a esta fue para Vita Imana. No corren tiempos fáciles para la banda madrileña tras una de esas escisiones que hacen pupa, y es que el sexteto ya no goza de la popularidad que les llevó a estar en boca de todo el mundo hace escasos seis o siete años. Cambiar de vocalista nunca fue sencillo, pero aún lo es más teniendo en cuenta el carisma de Javier Cardoso, un frontman que llenaba el escenario con su sola presencia. Ante este panorama (hay que sumar la ausencia de Puppy, otro miembro original) no éramos pocos los que dudábamos de estos nuevos Vita Imana. Sin embargo, la formación se encargó de callar la boca a los más escépticos con un concierto soberbio. Pese a ser mucho menos dinámico, Mero Mero se ha adaptado perfectamente a un estilo que le viene como anillo al dedo, y los riffs de Diego López y David Ramos de Skunk DF (este último sustituyendo temporalmente a Román) siguen siendo uno de los pilares de su sonido.

Para esta nueva etapa la banda ha optado por la decisión más lógica, basar su repertorio en “Bosa”, primer trabajo con dicha formación, e incluir algunos de sus clásicos olvidándose por completo de “EL M4L”, un disco bastante desacertado y que no pudo hacer más honor a su nombre. Así, y con una precisión certera, “No en mi nombre”, “Desfiguradas” o “El mundo a mis pies” no desentonaron entre esos clásicos que encumbraron a la banda como “Animal”, “Gondwana” o “Un nuevo sol”, perfecto final para una actuación con pocas fisuras.

Ahora toca hacer balance y estudiar la viabilidad de una tercera edición, algo que las más de 400 almas que poblamos la sala dábamos por hecho intercambiando nuestras preferencias para el cartel del próximo año. Ya solo queda hacerlo realidad.


Fotos: Unai Endemaño / Begipuntuan / Desolation Metal Fest

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