CRÓNICA

Soziedad Alkoholika + Angelus Apatrida + Rat-Zinger + Proudz + Anal Hard
Soziedad Alkoholika, Angelus Apatrida, Rat-Zinger, Proudz, Anal Hard
26 de Marzo de 2022 por Jorge Azcona Polideportivo Mendizorroza, Vitoria-Gasteiz 839 lecturas

Y a la tercera fue la vencida. Esta es la frase que más sonó en la tarde-noche del pasado sábado en el Polideportivo Mendizorroza de Vitoria-Gasteiz no ya solo entre el público que acabó abarrotándolo, sino también por las cinco bandas de un cartel diseñado a finales de 2021 como el primer evento post-pandemia y que, tras dos aplazamientos e incluso un cambio de recinto a expensas del dichoso Covid, finalmente logró llevarse a cabo con rotundo éxito.

Y es que, además de volver a encontrarte con viejos amigos, reír o poguear como siempre se hizo hasta hace 24 meses -aunque parezca que haya pasado toda una eternidad- la elección del cartel no podía ser más atractivo para todo aquél que tenga el metal y el hardcore nacional entre sus preferencias. De hecho, y a título personal, creo que pocas veces se ha hecho algo así de representativo y con tan buen gusto dentro de los parámetros del género, abarcando pasado, presente y futuro y calibrando todas sus variantes en tan solo una jornada.

Proudz es el mayor reflejo de todo esto. Importadores del sonido NYHC en nuestro país y creadores de dicha escena en el Madrid de finales de los noventa, son al mismo tiempo una realidad en pleno 2022 con su regreso y la publicación del reciente "Cuando todo esté perdido". Y no es para menos, puesto que el cuarteto sigue desprendiendo la misma energía que entonces y canciones como "En el destierro" o "En la noche más oscura", que cayeron en la primera mitad de su urgente actuación, siguen sonando a Proudz por los cuatro costados. El panorama que tenían hoy delante era muy diferente al habitual, eso sí, con la perspectiva de un pabellón aún por llenar en vez de la típica pequeña sala y con el sudor que siempre acompaña sus shows todavía por aparecer, pero todo fue caldeándose al tiempo que el público comenzara a llegar a la llamada de "Tus propios demonios" o esa traca final -y clásica- formada por "Cuando éramos soldados" y "Madrid´83". Si en algún momento se escribe la historia del hardcore en España, el nombre de Proudz debería estar impreso en letras bien grandes.

El único contratiempo del mini-festival llegaría tan solo unas horas antes, casi sin tiempo de maniobra, cuando Anestesia anunciaran su caída del cartel debido a gripes y posibles positivos de Covid en el seno de la banda. Aquí es de recibo agradecer la labor de la promotora HFMN Crew que, contrarreloj, y cuando quizá otros hubieran reorganizado el cartel sin buscar otra alternativa, trabajaron a tiempo record para conseguir otra banda que estuviese a la altura. El vacío que dejaron los de Zarautz era grande -su thrashcore con sello patentado venía hoy como anillo al dedo y hacía la parte baja del cartel súper apetecible- pero aunque la propuesta de Rat-Zinger no me llegue a entusiasmar hay que reconocer que es una banda con mucho tirón por estos lares. En cuanto "No habrá piedad para nadie" comenzó a sonar la pista se encontraba prácticamente llena, y para cuando reconocieran "estar aquí de rebote", justo antes de atacar "Ya no quedan días de gloria", el pabellón entero había subido ya un par de grados la temperatura. Mi "problema" con la banda es que sus temas acaban pareciéndome excesivamente planos, aún sabiendo que la escuela punk&roll macarra de Motörhead es lo que tiene, y es que exceptuando "Amén", el metrónomo apenas varía. No obstante, el directo es la principal baza del combo, y "Larga vida al infierno" o "Golpeando al hombre muerto", piezas llenas de adrenalina donde la gente se olvida de absolutamente todo, no hacen más que darles la razón.

Junto a los cabezas de cartel, el plato fuerte de la noche se servía con acento albaceteño. La motivación del público era comparable a la de los propios Angelus Apatrida, que aunque ya han saboreado la vuelta a los escenarios normalizados la fecha de hoy era especial por muchos motivos. Entre ellos, tocar con los propios Soziedad Alkoholika en su feudo, con los que la admiración iría convirtiéndose en verdadera amistad. Contra todo pronóstico, el sonido fue espectacular -la ecuación pabellón/metal técnico y extremo no suele dar los mejores resultados- y ya con "Indoctrinate" y "One Of Us", las primeras en caer, vimos que todo iba a venir rodado. El repertorio que llevan actualmente es un compendio bastante equilibrado de toda su discografía, con temas como "Vomitive", "Of Men And Tyrants", "End Man" o "Downfall Of The Nation", sobre un riff 100% Pantera y el amigo Abascal como cabeza de turco, aunque dando especial cancha a su último trabajo. Ese que fue Nº 1 de ventas en España durante algunas semanas (todo un hito) y que, junto a los momentos de pandemia en los que el público aupó a la banda, aprovecharon para recordar y agradecer en "We Stand Alone". Tampoco faltaron menciones a su paso por La Resistencia y dedicatorias a Taylor Hawkins -batería de Foo Fighters fallecido la noche anterior- , y ni la ausencia de "Sharpen The Guillotine", su tema más completo en mi humilde opinión y recortado presumiblemente por el horario, deslució una actuación absolutamente perfecta. He visto a Angelus Apatrida en infinidad de ocasiones y en todo tipo de escenarios (salas, festivales grandes y pequeños...) y creo que esta fue su noche más redonda.

El listón no amedrentó a Soziedad Alkoholika en absoluto. A estas alturas... ¿qué o quién lo puede hacer ya? La banda ha comenzado a rodar hace escasas semanas después de dos años de obligado parón -lo de actuar con el público sentado como que no- y hacerlo en casa siempre aporta un plus especial. La primera mitad de su show ha ido renovándose con los años, lógicamente, y hay momentos en los que a parte del público le cuesta despegar, pero todavía sigue siendo un placer escuchar temas de sus primeros dosmiles como "Polvo en los ojos", "Dosis de violencia", "Política del miedo" o "Tiempos oscuros", así como una joyita escondida del "Ratas". Este tipo de temas siempre han tenido un pequeño hueco en el repertorio, y hoy era el turno de "Sueños rotos", una canción que seguramente mucha gente no la haya escuchado nunca en directo.




Quizá no sean los conciertos locos de antaño, pero el quinteto ha ganado en madurez y la producción, con fogonazos, columnas de humo y un efectivo juego de luces, ya es de banda grande. Como viene siendo habitual, "Palomas y buitres" marcó el punto de inflexión necesario para que el concierto cogiera carrerilla y la gente se viniera arriba con una lista de clásicos que ya no decayó en ningún momento. Desde los más añejos como "Kontra la agresión, kastrazión", con una temática más necesaria que nunca, "Cienzia asesina" o "S.H.A.K.T.A.L.E.", hasta los himnos modernos como "Piedra contra tijera", donde la comunión con el público es total, pasando por un memorable "Ratas" con Guillermo de Angelus Apatrida como invitado especial. En los bises sabes que no te van a sorprender demasiado, pero aún así, no ha llegado el día en el que "Cuando nada vale nada" o "Pauso bat" no hagan cantar hasta a la última de las filas o que en "Nos vimos en Berlín" no siga temblando el suelo, directamente.

Seguramente hubiéramos disfrutado de Anal Hard mucho más al entrar al recinto, cuando las fuerzas no flaquearan, pero los del Masnou consiguieron continuar la fiesta junto a los supervivientes gracias a su visión cafre, cachonda e irreverente del hardcore. Con su último disco, "Influencers del Underground", han conseguido engancharme como no lo hacían desde "Tercero Cuarta", y ambos discos fueron, de hecho, los que abarcarían el repertorio casi al completo. Puede que haya gente a la que le parezcan ridículas esas historietas sobre ser penetrado en una fiesta a altas horas de la madrugada o reclamar un precio digno para el medio gramo de farlopa (¡qué par de himnos "Tercero cuarta" y "Medios a 20"!), pero cuando se hace con tanta gracia y actitud poco más importa. Y es que ni el sonido, menos limpio que durante otras bandas, ni el cansancio impidieron apurar los últimos minutos de festival al ritmo de "Bienvenidos", "The pary in da playa", "El lechero de Hellf Street" o esos cuatro segundos de inequívoco mensaje, "No Hay Drogas Duras Solo Gente Blanda".

Mucho se ha hablado del exitazo de esta jornada como victoria frente a la pandemia, y es cierto, hacía falta vivir algo así para dejarla atrás. Sin embargo, el hecho de meter 4000 personas en un pabellón con géneros minoritarios y sin las bandas de siempre (al menos, en parte) nos debería dejar una lectura aún más positiva de todo esto y apostar por eventos así de aquí en adelante.


Foto: www.musicsnapper.com

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