CRÓNICA

Sonorama Ribera 2008
Gogol Bordello, Lori Meyers, Sidonie, Nada Surf, Vetusta Morla
14 de Agosto de 2008 por Álvaro Retortillo Osuna Recino Ferial, Aranda de Duero 2853 lecturas

Crónica: Álvaro Retortillo Osuna
Fotos: Álvaro Retortillo Osuna

Los días 14, 15 y 16 de agosto se celebró en Aranda de Duero (Burgos) una nueva edición del cada vez más asentado festival Sonorama Ribera, batiendo récord de asistencia (unas 4.000 personas en la jornada inicial y unas 8.000 el viernes y el sábado) y dejando un gran sabor de boca, tanto en lo que a las actuaciones musicales se refiere como a las actividades paralelas y la organización del evento. Huyendo de la guerra abierta entre festivales, la asociación cultural arandina Art de Troya, promotora del evento, presentó un cartel en el que destacaban algunas de las principales figuras del indie pop-rock nacional y en el que apenas había grupos internacionales, lo que no implica ni mucho menos la ausencia de calidad.

El festival se inició el jueves 14 con una fiesta de bienvenida gratuita en la que participaron artistas de la talla de Josele Santiago, Standstill, The Right Ons, Lucas 15, Layabouts y Adrede y que contó con una gran afluencia.



VIERNES 15

El viernes por la mañana se inauguró la ya clásica fiesta en el centro de la localidad, donde además de buena música pudimos disfrutar de buenos vinos (no en vano, Aranda es considerada como la capital de la Ribera del Duero, una de las mejores denominaciones de origen del país en lo que a calidad vitivinícola se refiere) y morcilla típica de la tierra, ya que el abono incluía un almuerzo gratuito en las bodegas. En la denominada Plaza del Trigo pudimos ver encima del escenario a los ganadores del concurso de maquetas: Estereotypo, quienes hicieron bailar a la gente a tan tempranas horas con su mezcla de rock y electrónica, a los madrileños Dinero y su enérgica puesta en escena y a Lourdes Hernández y sus Russian Red quienes, si bien efectuaron un show casi perfecto en cuanto a interpretación, quizás supuso un pequeño bajón de intensidad ante el dinamismo de sus predecesores encima de las tablas.

Por la tarde nada más entrar al recinto nos enteramos de la cancelación de Facto de la Fe y las Flores Azules debido a un accidente la noche anterior en un concierto en San Sebastián. A juzgar por los comentarios que se podían oír en la zona de conciertos y en las barras, tal cancelación apenó especialmente a muchos de los asistentes, ya que los barceloneses se encuentran en plena escalada de popularidad. Este hecho provocó un pequeño caos en cuanto a los horarios, con cambios que quizás no fueron lo suficientemente anunciados. Las actuaciones comenzaron con los arandinos Los Hombrecillos Verdes, seguidos de Tachenko y los portugueses The Gift, quienes deleitaron al personal con un gran concierto de pop electrónico, resultando una de las actuaciones que más sorprendieron al público. Cooper, por su parte, pusieron sobre la mesa su pop de influencias mod, congregando un buen número de seguidores en las primeras filas.

A continuación subieron al escenario los que, a la postre, serían una de las sorpresas del festival: Gogol Bordello, combo neoyorquino formado en su mayoría por inmigrantes de Europa del Este que, a pesar de la temprana hora a la que actuaron (hubiese sido todo un acierto colocarlos para cerrar el día), montaron una auténtica fiesta con su mezcla de música gitana, punk, cabaret, dub etc. y su explosiva puesta en escena. Mención especial merece su increíble versión de “Mala Vida” de Mano Negra. Acto seguido, salieron a escena los granadinos Niños Mutantes, con un sonido más rockero que en sus discos, alternando temas de todas sus épocas y con la versión de “Como yo te amo” de Raphael como uno de los puntos álgidos de su concierto.


Que Lori Meyers eran uno de los grupos más esperados se puso de manifiesto a raíz de la concentración de gente en las primeras filas. Impulsados por la potencia que otorgan las dos baterías y la presencia en ocasiones de hasta tres guitarras, los granadinos dieron un repaso a su breve pero intensa discografía, con canciones que ya se han convertido en himnos y que fueron altamente coreadas como “Luces de neón”, “Alta fidelidad” o “Viaje de estudios”. Un buen show que se vio empañado en parte por el confuso sonido de los primeros compases, aunque la cosa se fue arreglando progresivamente.

Sidonie pocas veces decepcionan en directo. Su mezcla de pop y psicodelia y la actitud que muestran en el escenario son más que suficientes para hacer vibrar al personal. Intercalando temas de casi todos sus álbumes (tanto en inglés como en castellano), pudimos disfrutar de otro excelente concierto de los barceloneses. Por poner algún pero, en ciertos temas como “Los olvidados” quizás se echa de menos la voz femenina presente en sus discos.

Para clausurar las actuaciones del día en el escenario principal aparecieron en escena los norteamericanos Nada Surf, la banda con más nombre del cartel y una de las más esperadas. El trío formado por Matthew Caws (guitarra y voz), Daniel Lorca (bajista de origen español) e Ira Elliot no defraudó a sus fans, intercalando temas de todas las épocas aunque se centraron especialmente en sus últimos trabajos como “The Weight is a gift” (a destacar la enorme “Always love”) y su más reciente “Lucky” (con maravillas como “See these bones” o “I like what you say”). El grupo interactuaba constantemente en castellano con el público e incluso el bajista Daniel Lorca intentó subir a algunos de los asistentes al escenario, pero se topó con la negativa del personal de seguridad. Ante tal circunstancia, la gente de la organización presente en la parte trasera del escenario salió a bailar con “Fuck it”, con la que concluyeron el concierto. En resumen, una excelente actuación por parte de los neoyorquinos, quienes tienen a España como uno de sus destinos predilectos en sus giras.

Después de Nada Surf, la fiesta continuaba en el escenario ubicado dentro del pabellón del recinto lo que, a mi juicio, fue un gran error pues el sonido del mismo era poco más que indescifrable (además de las grandes colas montadas en la entrada). Por tanto, el concierto de Triángulo de Amor Bizarro quedó deslucido entre una maraña de sonidos y ruidos, con una gran reverberación que impedía escucharlos con claridad.

SÁBADO 16

Tras la cancelación de última hora de Souvenir, el sábado por la mañana volvimos a la Plaza del Trigo para degustar de nuevo unos vinitos acompañados de morcilla y disfrutar de dos grandísimos conciertos como fueron los de Aaron Thomas y los de Vetusta Morla. Aaron Thomas, australiano afincado en España, deleitó al público con un concierto sencillo pero muy emotivo. Acompañado únicamente de un contrabajo, una corista y un batería, Aaron dio una lección de sencillez y delicadeza interpretando con su guitarra acústica y su voz las piezas de su disco debut “Follow the Elephants”.

A continuación llegó el turno de Vetusta Morla. En los días previos al festival se generó una pequeña controversia en distintos foros de Internet y, sobre todo, en la web oficial del Sonorama acerca de la conveniencia de ubicar a los madrileños en el escenario del centro de la localidad. No eran pocas las voces que reclamaban su traslado al recinto a una hora más tardía y tampoco faltaban quienes opinaban que aún no tenían la suficiente trayectoria para actuar allí. Creo sinceramente que, tras observar la impresionante concentración de fans del grupo en la Plaza del Trigo y tras haber tenido la suerte de asistir a un concierto como el que dieron estos chicos, esta banda no hubiera desentonado lo más mínimo en el recinto. La banda dio un repasó completo a su disco “Un día en el mundo”, con una ejecución perfecta, un gran sonido y, sobre todo, una comunión con el público como no había visto en muchísimo tiempo. Destacar una canción por encima de otra no tiene demasiado sentido, pues todas y cada una de ellas eran coreadas por la gran cantidad de gente que se concentró en la plaza, pero como grandes momentos se pueden citar “La cuadratura del círculo” o la final “Saharabey Road”. De hecho, los ecos de sus “lo lo los” y “la la las” finales fueron escuchados tanto en el camping como en el recinto muchas horas después de terminado el concierto. Uno de los momentos del festival y, como reivindicaron muchos de los asistentes al mismo durante varias ocasiones, ”¡Escenario principal, escenario principal”.

Por la tarde, ya de nuevo en el recinto y de nuevo con un cierto caos de horarios tras las cancelación de Lagartija Nick, Fumestones y J y su Grupo de Expertos Solynieve fueron los elegidos para abrir la tarde cuando aún brillaba el sol. Con posterioridad, Quique González saltó al Escenario Principal (Heineken) y, con la sobriedad que le caracteriza, se marcó un concierto lleno de clase y buen gusto. El estilo del madrileño, acompañado por una excelente banda, se desmarca un poco de los sonidos indies-alternativos-pop-rock (como se quiera llamar) predominante en el festival. Con un aire mucho más clásico, nos ofreció un repaso por su magnífica discografía con temazos como “Kamikazes enamorados” o “Vidas cruzadas”. A continuación, Love of Lesbian terminaban su intensa actuación haciendo el tren entre las primeras filas.

Iván Ferreiro, uno de los platos fuertes de la noche, actuó a continuación en el Escenario Principal. Con una banda cada vez más solvente (es notable la mejoría de su hermano Amaro a la guitarra) y contando con uno de los mejores sonidos de todo el festival, el otrora líder de Piratas basó su repertorio fundamentalmente en su reciente “Metiroso, mentiroso”, con canciones como “Toda la verdad” o “La canción del no”, aunque fueron los temas de su primer trabajo, “Canciones para el tiempo y la distancia”, los que más aceptación recibieron por parte del público. Piezas como “Turnedo”, “El Viaje de Chichiro”, “Ciudadano A” o “Mi furia paranoica” fueron cantadas a pleno pulmón por los fans del señor Ferreiro. Gran concierto de Iván, quien se mostró en un excelente estado de forma.

Por su parte, Jet Lag y su pop-rock calmado de regusto anglosajón fueron sin duda de lo mejor que se pudo ver el sábado en el Escenario Ribera del Duero. Los madrileños, tras los cambios de formación sufridos, presentaron último trabajo, “Forever”, que se entregó con el abono del festival a aquellos que lo compraron con determinada antelación.

A juzgar por la cantidad de gente que se concentró en el Escenario Heineken, Deluxe era uno de los artistas más esperados. La banda de Xoel, alma matter del proyecto, magistralmente asistido por Miguel Rivera de Maga al bajo y a los coros, realizó un concierto impecable, con el propio Xoel en un estado pletórico de pasión y ganas (se notaba que estaba disfrutando). Canciones como “Réquiem” o “Pájaros negros” sonaron vivas, con fuerza, estupendamente enriquecidas con la sección de vientos y el órgano, pero se echaron en falta numerosos clásicos de la banda tales como “If things were to go wrong” o “Que no”, todo un clásico del pop-rock en castellano. Aún así, el cierre con “Adiós corazón” fue de lo más emotivo de la noche. Además, Xoel anunció que la banda se tomaría un descanso el próximo año con el objetivo de replantearse el futuro.

El Columpio Asesino mostró en Sonorama 2008 su parte más bailable, pareciendo su concierto por momentos un show de música electrónica, aunque con la base rock y punk que los caracteriza como soporte. Los navarros hicieron saltar continuamente al público con un setlist muy bien confeccionado.

Para cerrar el escenario principal el sábado los elegidos fueron NawjaJean, grupo liderado por la popular actriz y cantante Nawja Nimri y por el productor Carlos Jean, lo que no creo que fuese una decisión demasiado acertada, a la luz de los comentarios que pude oír a muchos de los asistentes y por mi propia experiencia. Sin ser un mal concierto, el estilo que practica el dúo (y la banda que les acompañaba) no era el más adecuado para una hora en la que la mayoría de la gente estaba con ganas de fiesta. Además, Nawja mostró una cierta actitud de diva, con comentarios bastante desafortunados. Posteriormente, tras el correspondiente traslado al pabellón, Krakovia se volvían a perder entre la pésima acústica, los rebotes del sonido etc. Aún así, fueron muchos los que quisieron disfrutar al máximo del último concierto del festival.

En conclusión, Sonorama Ribera 2008 ha sido todo un éxito y ha supuesto un paso muy importante en la consolidación del festival como uno de los más importantes del país en su ámbito, sobre todo en lo que a música alternativa nacional se refiere. Está claro que siempre habrá aspectos a mejorar, tales como los conciertos en el pabellón, las duchas, baños y fuentes de la acampada etc., pero con un emplazamiento tan idóneo para el camping como el habilitado, con una programación tan interesante, con una localidad como Aranda (que se vuelca con el festival) y sobre todo con una relación calidad-precio tan impresionante, es difícil pensar que en las próximas ediciones el festival no vaya a ir aún a mejor. Enhorabuena a la gente de Art de Troya.

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