death metal / D-Beat / crust punk / grindcore
 Ósserp

ENTREVISTA

Los Segadores por César Aguilar
18 de Octubre de 2017 690 lecturas
Tras un disco tan sonado y excelente como su debut “Sang i Sutge”, vuelve el Ósserp dispuesto a devorar nuestras almas para no dejar ni una migaja. En “Al Meu Pas s’Alça la Mort”, el quinteto barcelonés amplía el campo de batalla y lleva su extrema propuesta a unos niveles de agresión y calidad que los sitúan como uno de los referentes del underground más inquieto y exigente. Hablamos con Dani Gallego, guitarrista de la banda, sobre todo lo que rodea a la elaboración de este nuevo trabajo y de la gira que entre octubre y febrero les llevará por gran parte de la Península.

“Sang i Sutge” cosechó grandes críticas en los medios. Incluso encabezó el top nacional de 2015 en RockZone y obtuvo un meritorio cuarto puesto en esta web. Pero no parecéis la típica banda que se recrea en los parabienes de la prensa. ¿Me equivoco?

No te voy a decir que no nos importa, porque obviamente a todo el mundo le gusta que hablen bien de su trabajo artístico, pero es algo que no es prioritario para nosotros. Vemos que gracias en parte a esa buena crítica que tuvimos con “Sang i Sutge” ahora algunas cosas han salido mejor, o viene algo más de gente a vernos, o nos conocen más, o los medios tienen más interés, pero no deja de ser una anécdota para nosotros.

De la trayectoria de Ósserp hasta el momento, ¿habéis conseguido algo de lo que estéis orgullosos?

Sí, claro. Estamos orgullosos de haber hecho la música que queríamos con los medios que teníamos en la cabeza, de sacar dos discos y tocar un montón de conciertos. Para eso creamos el grupo. Poco a poco supongo que iremos superando otros objetivos que tenemos, pero el principal es hacer un disco que nos deje a todos muy contentos. Y eso ha pasado.

Le habéis dado un lavado de cara al artwork de vuestros lanzamientos anteriores. En la portada de “Al Meu Pas s’Alça la Mort” (obra de Narcis Boter Jaume, nuevo cantante de Stained Blood) es más oscura y cruda. Y, aparte de eso, me ha llamado la atención un detalle: el Ósserp mantiene las siete cabezas. ¿Hay alguna razón?

Sí, esta vez buscábamos algo más de este estilo. Nos hablaron de Narcis, nos reunimos con él y al enseñarnos lo que hace vimos clarísimo que era el indicado. Él y su novia, Estel.la, se han ocupado de absolutamente todo lo gráfico del disco nuevo: artwork, merch, logos, todo. Nos gusta mucho dar libertad a otros artistas y trabajar muy intensamente con ellos. Han hecho un trabajo increíble. En cuanto al Ósserp y por qué mantiene las siete cabezas, la razón es que aún no sentimos que haya evolucionado tanto como para añadir una más. Seguramente pase en el próximo disco.

Sin embargo, habéis crecido musicalmente. El nuevo álbum resulta más maduro y profundo, más meditado que “Sang i Sutge”. ¿Os ha costado mucho obtener este resultado?

Todos los temas de “Sang i Sutge” se hicieron a la vez, pero, aunque salió bien, nos costó mucho ensamblarlos de manera orgánica. Esta vez teníamos muy claro que queríamos hacer cosas distintas, trabajar mucho más en el local y a la vez dejar mucho margen para añadir cosas en el estudio. Le hemos dado mil vueltas a las estructuras: tenemos grabadas hasta ocho versiones distintas de un mismo tema en el local. Así que sí, supongo que se nota que está mucho más trabajado.

Aunque por supuesto sigue siendo aplastante y brutal, la producción y la mezcla de “Al Meu Pas s’Alça la Mort” es más clara y definida, no tan sucia como la de vuestro material anterior. Mantenéis la colaboración de Aleix Archs y Jordi Mas y el máster de Brad Boatright, pero habéis utilizado más estudios para grabar voces y el bajo. ¿Cómo ves desde dentro la evolución de vuestro sonido? ¿Ha sido más complicado el proceso de grabación y mezcla que en vuestro anterior LP?

Ha sido todo más complicado porque hemos grabado en tres estudios distintos en tres ciudades distintas. El nexo de unión ha sido Aleix, que para mí es el mejor técnico y productor de este rollo en el Estado. Bajo mi punto de vista, su visión de cómo encarar las grabaciones, usar el material del estudio y mezclar es muy distinta a la de otros. Elegimos cada estudio por su equipo. Grabamos la batería en The Room porque sabíamos que tiene unos micros concretos y un techo muy alto. Para las guitarras y el bajo trabajamos en LadobleBB, en Terrassa, un estudio que dispone de un cierto material de previos y microfonía que necesitábamos para mejorar todo y sonar como queríamos. Lo demás ha sido fruto de lo buenos que son toda la gente que nos ha ayudado a terminarlo.

En mi opinión hay dos temas claves en este álbum, que siguen un poco la línea de crecimiento musical que planteasteis en “Les 67 llunes de Jupiter”, el tema que más se salía de la norma en “Sang i Sutge”. Uno es “La falç de Saturn”, más de siete minutos de funeral doom y death aplastante en los que también tiene cabida el grindcore. Es una composición que muestra la cota de madurez que habéis alcanzado, ¿no?

Es un tema que nunca habíamos tocado en el local. Yo tenía las partes en mi cabeza y los riffs grabados en una demo con solo guitarra y electrónica. Cuando grabamos la batería, le dije a Alex que lo hiciera todo por separado y después lo unimos todo antes de grabar guitarras y bajo. Ahí añadimos un montón de experimentación, improvisación, y terminamos de meter toda la electrónica antes de mezclar. Al final es un tema que suena distinto, más fresco, y parece más elaborado, aunque para nosotros no es así: nos ha costado mucho más componer o grabar otros temas del disco. Pero dejar ese espacio de libertad es indispensable para nosotros y lo seguirá siendo para el futuro.

En este corte mencionáis a Saturno, pero no como planeta sino como, imagino, dios de la mitología. Creo que esta pregunta la contestaría mejor Xavi, autor de los textos, pero… ¿Hay alguna conexión entre “La falç de Saturn” y “Les 67 llunes de Jupiter”?

Sí y no. Hay un nexo flotando, efectivamente es un símil sobre la mitología, pero tampoco es evidente. De hecho, la mayoría de las letras tienen un nexo con las de “Sang i Sutge”. Realmente Xavi escribe de una manera que parece más bien que relata una vida que transcurre en otro universo, hay muchas ideas en el nuevo disco que vienen del anterior.

Las letras son sobresalientes. Desde una perspectiva medieval plantean ideas de plena vigencia: luchas, enfrentamientos, opresión, muerte, pobreza, oscuridad… ¿Qué representa el Ósserp en vuestra cosmogonía particular?

El Ósserp tiene tantas representaciones como cabezas. En algunos momentos es un dios, en otros un humano, un estado de ánimo o el nexo entre todo el caos. Es simplemente una metáfora que usamos continuamente en las letras, algo que va paseando por todo el disco y va apareciendo puntualmente. Para nosotros las letras son muy, muy importantes y las trabajamos de una forma nada convencional.

Hay un extracto de “Jo no ploro els màrtirs” que no sé si entiendo: «Si es que de mi depèn/no naixeria res amb més fulla que arrels» (Si de mí dependiera/no nacería nada con más hojas que raíces). ¿A qué alude, al desarraigo, al olvido de la Historia y nuestros orígenes? ¿Te preocupa la mala memoria de la sociedad en general? ¿El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra?

Es un poco de todo eso, sí. El hartazgo de muchas cosas en las que ya no ves futuro. Es muy poco optimista. Al final, aunque no somos una banda que habla de política, nos ha quedado un disco muy político a nuestra manera.

El disco termina exactamente con las mismas frases que “Sang i Sutge”: “No hi ha millor mirall/que el buit del univers” (No hay mejor espejo/que el vacío del universo). Es una idea muy dura, muy nihilista…

Si, totalmente. Queríamos un nexo entre los dos discos y ahí lo vimos claro, pero sobre todo porque esa frase es un mantra total, que representa la forma que tenemos de ver el grupo y nuestra imaginación en cuanto a letras y conceptos.

El otro tema al que me refería antes es precisamente “El buit”, una pesadilla drone industrial con la que finaliza el disco, tan áspera que deja al “Streetcleaner” de Godflesh a la altura del betún. Me impresiona cómo a cada referencia incorporáis e integráis nuevas influencias naturalmente en vuestro cuerpo sonoro. ¿Os ponéis alguna limitación a la hora de componer? ¿De dónde surgen las ideas para crecer? ¿Sois mucho de hacer experimentos?

Nunca nos limitamos a nada. Todo lo que nos guste y pueda funcionar acaba en la batidora. En cuanto a la electrónica, creemos que era un paso obvio, y en este caso la idea de hacer un tema así para acabar rondaba en mi cabeza desde hacía mucho tiempo. Soy muy fan de bandas como The Body o de productores como The Haxan Cloak, y el disco que tienen conjuntamente “I Shall Die Here” es un referente dado el mal rollo y la atmosfera que genera. Hay otras bandas que están incorporando la electrónica de la misma manera, como Full of Hell, Primitive Man o Lord Mantis, que son muy inspiradoras para nosotros. Sin ir más lejos este tema es un experimento de estudio. No existía, es 100% improvisación, grabaciones de ruidos, y loops de batería modificados. Es un tema muy poco de grupo, para entendernos.

Al igual que en el anterior disco, en este hay colaboraciones, pero han menguado bastante. Albert Coscolín de Rebuig aparece en “El buit” y Héctor de Nashgul (que harán parte de la gira con vosotros) toca un solo en “Sota la creu de gentil”. ¿Cómo planteáis estas colaboraciones? ¿Son temas que ya están escritos y se hacen sobre la marcha o tenéis en mente desde el principio quién y dónde va a colaborar?

En este caso lo teníamos en mente. Queríamos meter un solo y sabíamos que Héctor era el ideal, dejamos un espacio en “Sota la creu de gentil” que era para él. Y en el caso de Albert, lo mismo. Le expliqué cómo estaba encarando el último tema, se lo enseñé y le dije qué debía cantar. Vino al estudio y grabo la misma frase con ocho voces distintas, después lo mezclamos todo para quedará de la forma que ha quedado en “El buit”.

Volvéis a editar a través de varios sellos: Kremon, Pick Your Twelve, Blood Fire Death, Brutal Arratia, presentes en “Sang i Sutge”, y para este, además, The Braves Records, Abstract Emotions, Godbox, No Humano, Wild Wild East y Hecatombe. Y aunque en la entrevista anterior me comentaste que no te gusta el formato, “Al Meu Pas s’Alça la Mort” está disponible en CD a través de Hecatombe Records. ¿Tuvisteis muchas peticiones de CDs durante el recorrido de “Sang i Sutge”?

Si, nos lo pidió mucha gente y está vez decidimos sacarlo en todos los formatos. Hecatombe se ofreció a sacar el CD y el sello alemán Wild Wild West el K7. El resto de sellos se han encargado del vinilo.

¿Hay planes de reeditar vuestro material anterior, que si no me equivoco está casi totalmente sold out?

El primer EP está completamente sold out. Se agotaron las tres ediciones en K7 que se hicieron y no creo que vuelva a salir. De “Sang i Sutge” no queda casi nada, algunos vinilos sueltos en distris, pero nosotros no tenemos ni una copia, y si no me equivoco la mayoría de los sellos tampoco. En principio no vamos a reeditarlo, pero si algún sello nos hace una propuesta lo valoraremos.

Esta gira vuelve a ser maratoniana. No tenéis miedo de hacer kilómetros, con lo que eso conlleva (y me refiero sobre todo a financieramente hablando). También volvéis a bajar al Sur. ¿Qué experiencias sacáis de la carretera? ¿Qué es lo peor y lo mejor que os ha pasado durante una gira? ¿Qué expectativas tenéis con esta?

Tenemos claro que la única forma de llegar a la gente es tocando, que quienes no nos conozcan nos pillen por el directo, y hasta ahora nos ha funcionado. La gira de “Sang i Sutge” fue autogestionada y muchos shows los montamos nosotros mismos de forma muy precaria. En esta tenemos ayuda de gente local en cada concierto, y solo ese cambio ya dice que hemos hecho algo bien. Aparte de eso, no tenemos problemas en hacer kilómetros e ir a sitios en los que se supone que no debería conocernos nadie. Nos da igual, el resultado está ahí. La semana pasada fuimos a Vigo y había treinta y cinco personas, pero vendimos merch como si hubieran venido cien, y eso es lo importante. Lo peor supongo que es la carretera, las esperas, el dormir regular… lo típico, pero no es nada que no se pueda sobrellevar. De momento hemos realizado ya cuatro conciertos, y han sido increíblemente mejores de lo que pudiéramos esperar. Estamos muy contentos.

El disco es excepcional, hay calidad y nivel de sobra en cada uno de sus cortes. ¿Habéis pensado en presentarlo y moverlo fuera de la Península o de momento está lejos de vuestras posibilidades?

Sí lo hemos pensado; de hecho, hubo varias personas que enviaron el disco a sellos importantes. El problema es que ya lo teníamos todo atado y a punto de salir, y no estábamos dispuestos a retrasarlo porque de repente un sello nos dijera que quería sacarlo en equis meses. Así que de momento seguimos así. Si el disco funciona bien fuera nos lo plantearemos.

¿Cómo compagináis Ósserp con vuestros trabajos, que son los que al fin y al cabo os dan de comer? ¿Os resulta sencillo?

Nunca es sencillo compaginar una banda de un nivel tan bajo pero que quiere tocar más allá de su ciudad con el trabajo diario. Obviamente aquí no se gana dinero, todo lo que hemos invertido en el disco esperamos recuperarlo en los conciertos y que al menos ir a tocar nos salga gratis, nada más. Es una cuestión de agenda y organización. Está gira la empezamos a montar hace mucho tiempo, y eso nos ha permitido, entre otras cosas, avisar a los curros para compaginarlo. Por otro lado, dos de nosotros somos freelance, con lo que tenemos más facilidad de hacer cosas.

Y la última. Antes de que vayan saliendo las dichosas listas de lo mejor del año, me gustaría que nos recomendaras los mejores discos que has escuchado este 2017.

De momento, te diría que los de Full of Hell, Amenra, Gatecreeper, Incendiary, Integrity, Power Trip, Touché Amoré, Wolves In The Throne Room, Wolfbrigade o Spectral Voice, por poner solo unos ejemplos.
  

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