punk rock / melodic hardcore
 Accidente

ENTREVISTA

Do It Yourself por Jorge Azcona
09 de Septiembre de 2020 431 lecturas
Al margen de aquella triste deportación en Indonesia durante su gira asiática, poco hemos sabido de Accidente en los últimos meses. Hasta el pasado 7 de julio, día en el que la banda madrileña nos regalaba su cuarto trabajo por sorpresa. Sobra decir que con "Caníbal", la discografía y los indestructibles principios del quinteto permanecen tan intactos como hasta ahora. De todos ellos nos hablaron Blanca (voz), Pablo y Mikel (guitarras) en una interesantísima charla.

¡Hola chicxs! Es la primera vez que hablamos con vosotros en Zona-Zero y me hubiera gustado preguntaros por el origen del nombre de la banda, pero por lo visto no os motiva mucho que os pregunten por él (risas). Así que empecemos por saber qué tal estáis y cómo os está afectando todo esto a nivel musical y, por qué no decirlo, laboral.  

Blanca: Por suerte hemos conseguido salir del paso a nivel personal pero algunxs se han tirado varios meses sin curro o sin ingresos y acumulando deudas, y la cosa no ha acabado… A nivel de banda está siendo duro también, muchos meses pagando local sin poder ensayar, dejar una grabación a medias hasta que hemos podido volver al estudio, y ahora con ansias de darle cera al disco tocando y girando y está todo vetado, y lo que no se ve acaba cancelándose en el último minuto con el consiguiente desgaste y frustración… En fin, que está difícil quejarse con la situación que está viviendo otra peña pero sí, estamos jodidxs en los curros y también en lo que más nos gusta hacer que es compartir conciertos y proyectos.

Como viene siendo habitual, el pasado 7 de julio aparecía vuestro nuevo disco en bandcamp, gratuito y sin precalentamiento ninguno. Digamos que es ya parte de la esencia de Accidente.

Pablo: En realidad llevábamos desde hace casi un año grabando el disco, componiéndolo y ensayándolo desde hace más aún, así que estamos ya casi "hartos" de él, aunque sea nuevo. Mario nos mandó la portada un día que estaba en el curro, nos encantó y dijimos, pues lo subimos esta tarde.

Ya habíamos dicho por redes y tal que estábamos grabándolo, mezclándolo, etc, así que tampoco fue sin previo aviso, lo que creo que pasa es que ahora mismo lo normal es dar mucho la brasa con los lanzamientos en las redes. Que si cuenta atrás, que si 5 canciones de adelanto con cuentagotas, que si videos… Tampoco lo veo mal, pero creo que es una especie de inercia del mundo de la música comercial que genera demasiada expectativa con una cosa que al final es muy sencilla: un grupo de punk saca un disco. No quiero decir que los grupos que lo hacen sean unos flipaos, pero a veces sí nos pasamos un poquito. Es entendible porque vivimos en el mundo del like y del agradar, y nos encanta que a la gente le encante el disco, la verdad. Lo de gratuito, pues sí, es algo que siempre hemos querido.

La edición física llegará a través de dieciséis sellos diferentes. ¿Cómo se coordina todo este tinglado?

Pablo: Pues la verdad, es un puto lío y nos trae por el caminito de la amargura, pero hacerlo así tiene sus cosas positivas, prácticamente todos los sellos son de gente amiga, de una manera lo más DIY que podemos.

¿Qué pensáis del auge del vinilo? ¿Os consideráis coleccionistas?  

Pablo: Pues del auge supongo que es una moda, o un revival comercial, pero el formato a mí me gusta. Cuando de verdad me mola un disco lo quiero en vinilo, trasladarlo en mis mudanzas y de vez en cuando abrirlo, leerlo y tocarlo. Soy un coleccionista modesto y cuando dejo de escuchar uno lo intento vender para que no se me vaya de las manos la cosa.

¿Y de las plataformas de streaming?

Pablo: Pues que están muy bien para escuchar en el coche o cuando vas en el metro, y para descubrir cosas y tal. Aunque son un poco un timo: Spotify se aprovechan a saco y pagan poquísimo por sacar tajada, y Bandcamp está guay pero cuando has escuchado dos veces tu disco favorito te pone el corazoncito rompiéndose y te dice que apoquines.

Blanca: Detrás de todo esto, y también de las empresas que usamos para la difusión (Facebook, Twitter) o para pagos, hay dinámicas que no están muy en consonancia con nuestras ideas. Lo ideal es tocar y vender tu material ahí, en el propio concierto, que haya espacios de encuentro en los barrios donde enterarte de los conciertos como antes era Tirso de Molina, los ateneos, centros sociales o las okupas y aprovechar para estar informadxs de otras cosas que están pasando en tu ciudad y solidarizarse con los marrones, etc… Ahora mismo eso está cada vez más lejos, más aún ahora con el control instaurado por la pandemia. Sabemos que todas esas plataformas virtuales, igual que irte al otro lado del mundo en un avión tiene sus contradicciones, pero vamos decidiendo dónde participar y dónde no, debatiendo cuándo nos compensa y dónde están nuestras líneas rojas.

Para una minoría, lo físico sigue siendo especial. Aún conservo una copia totalmente artesanal de vuestro split con Duelo como oro en paño.

Blanca: Para nosotrxs también es así, pero en otros lugares y para otras personas a veces no es posible adquirirlo o reproducirlo. En Indonesia y Malasia apenas vendimos discos, pero la gente se sabía nuestras canciones de darle al play en el móvil y en Japón en cambio arrasaban con la distri… Nosotrxs somos de una generación más antigua en que ahorrabas para pillarte un vinilo y abrirlo y saborearlo en casa, lo buscabas durante meses escribiendo a distris y a bandas o te subías a un coche para poder pillárselo a una banda de lejos en otra ciudad, pero no todo el mundo puede y el mundo virtual ha cambiado las costumbres y las prioridades.

Este período de 4 años respecto a "Pulso" ha sido el mayor lapsus discográfico de la banda hasta ahora. ¿Ha sido más complicado de lo habitual crear "Caníbal"?

Pablo: Un poco más nos ha costado. Durante estos años, Blanca ha estado viviendo dos años en Barcelona, hemos cambiado de Carlos a Oli y de Oli a Edu en la batería, hemos cambiado de local un par de veces, y también la aventura de Indonesia. Oli se fue del grupo cuando vinimos de Japón y teníamos empezados los temas nuevos, pero quisimos que grabase la mitad del disco, así que lo dividimos en dos. Edu grabó unos meses después el resto de temas. Luego vino la cuarentena y terminó de complicar todo. Así que con respecto a los otros discos, en este camino hemos tenido muchos más obstáculos, sí.

Blanca: A parte de lo que cuenta Pablo, también creo que es un disco que nos hemos currado más, ha dado más trabajo y nos ha costado más darle salida, al menos a mí… También ahora estamos más jodidos de curro, vivimos más lejos unxs de otrxs, nos vemos menos y las cuestiones personales y familiares nos quitan más energía. Nos hacemos viejxs y eso comporta cambios, pero para mí es brutal que a pesar de todo esto sigamos juntxs.

Ahora que lo decís, sí que me resultó curioso lo de la batería.  

Pablo: Sí, llevábamos 2 años con Oli y llegó con "Pulso" grabado. Con él empezamos a arreglar los temas de "Caníbal" y nos daba pena que eso no quedase registrado, así que tomamos esa buena decisión. Edu se aprendió rápido el resto de temas y grabamos los otros cinco. Creo que en el disco, al margen del estilo de cada uno, no se nota demasiado.

Aunque la letra de "Caníbal" puede dar lugar a varias interpretaciones, identifico a esa gente tóxica y falsa que siempre busca sacar tajada del resto. ¿Han habido muchas decepciones en este sentido?

Blanca: Habla de un momento histórico en que las relaciones son cada vez más "líquidas" como decía Bauman, el auge de la individualidad, de lo inmediato, de lo instantáneo y lo efímero… La sensación de que nada dura, de que hemos ganado en "libertades" (en ser invisibles, hacer lo que nos da la gana sin dar explicaciones, no tener lazos que nos atan) a cambio de comprometernos menos y de despreciar los vínculos, la implicación entre compañerxs en el curro, entre vecinxs, amigxs, o las relaciones sexoafectivas… Para mí hemos cambiado la comunidad de interdependencias por las tribus de consumidorxs y creo que es un error, que nos hace infelices, ajenxs a las desigualdades sociales y que nos atomiza de manera que nadie da un duro por nadie. Ya lo decían Eskorbuto, lucha necia, todxs contra todxs.

En "Luchar" decís que las tachuelas, los parches y la purpurina van por fuera. ¿Hay mucho postureo en esto del punk?

Blanca: Siempre lo ha habido y no es el centro del tema. Esta canción no es contra los parches, las tachuelas ni la purpurina, que también nosotrxs usamos. La estética provocadora, la ruptura con la normatividad y la moda mainstream, con los hábitos socialmente aceptados, la creación de lenguajes y el espectáculo son parte del punk y muchos de los grupos que más me gustan eran unos pintosos y me flipan. Pero echo en falta que el macarreo estético vaya de la mano de una actitud más punk en la vida. Para mí toda esa indumentaria está diciendo: "Eh! mírame, yo no me adapto a tu mierda de mundo y a esas reglas que odio…" pero cuando te maqueas dos horas para luego seguir tragando con esas reglas y no hay siquiera una dirección crítica radical detrás de todo el atuendo, para mí pierde garra y de pronto todo eso ya no significa nada.

En "Amistad y Rebelión" incluisteis un tema en inglés y esta vez os habéis atrevido con el catalán. "Colze a Colze" es un alegato contra el sistema capitalista y la represión policial que podemos asociar, obviamente, al conflicto catalán. ¿Cómo surge y se va desarrollando esta idea?   

Blanca: En realidad "Colze a Colze" es un tema tremendamente personal que habla de un colectivo con ese nombre y las vivencias en torno a gente que te cambia la vida. Personas que luchan poniendo en riesgo su libertad por la de lxs demás y que lo hacen con el corazón abierto y las ganas de seguir aprendiendo. De los sinsabores que fuerza la represión en los colectivos y de la fuerza de la amistad y el compromiso con una idea. Habla de pérdidas dolorosas y de cómo les hacemos frente y sobretodo es un homenaje a quienes siguen luchando. Es en catalán porque responde a dos años de experiencias en Barcelona con algunas de las personas más hermosas que he conocido jamás.

En vuestro primer trabajo encontramos "Madrid 2011", una radiografía de la capital que podríamos aplicar a cualquier urbe. ¿Qué nos encontraríamos en un hipotético "Madrid 2020"?

Mikel: Pues tristemente creo que aquello que decía esa letra allá por 2011 sigue vigente. Los barrios por los que nos movemos se han visto transformados con la gentrificación, los locales de apuestas y hoteles, los supermercados y un aumento de los alquileres que ha hecho que las personas que de verdad otorgan identidad a estas zonas, hayan tenido que marcharse a las afueras. La presencia policial y su presión también ha incrementado, y en gran medida ha puesto el foco sobre la población inmigrante. Haciendo que el día a día de estas personas sea una batalla constante.

2020 está siendo nefasto en muchos sentidos debido a la crisis que está generando el Covid. Esperamos que todo vaya normalizándose poco a poco y podamos volver pronto a los escenarios.

Hace justamente un año, vuestra gira por el sudeste asiático acababa de la manera más triste y surrealista posible, acosados, detenidos y deportados en Indonesia. Finalmente, conseguisteis volver a España gracias al apoyo y las donaciones de vuestro público. ¿Cómo vivisteis todo aquello? Imagino que algo así tiene que marcar.

Pablo: Pues sí fue duro, aunque ahora, desde la perspectiva que te da el tiempo, recuerdas más las cosas buenas o divertidas que lo malo. En el momento supuso muchas horas de tensión e incertidumbre, muy desagradable todo. Al principio fue más bien incredulidad, porque creíamos que todo se resolvería muy rápido, pero cuando fuimos viendo que la cosa se complicaba de manera absurda fue bastante estresante. Así que bueno, nos ha dejado una huella y todos los días antes de dormir, nos acordamos de los muertos de aquellxs oficiales de la policía de Bandung, jeje.

Luego, la respuesta de la gente desde aquí y otras partes del mundo fue genial, algo que también nos sorprendió y marcó mucho positivamente. Al volver hemos tenido algún episodio desagradable con alguna persona un poco estúpida que nos ha cuestionado que fuésemos a un país "pobre" a tocar, casi diciéndonos que nos lo buscamos. Pero suele ser gente de mierda, envidiosa o resentida, que ven la vida de una manera cínica y amarga y de la que hablamos en algún tema, como en "Lo que importa", como decía Lucía Sánchez Saornil, "Has jugado y perdiste, eso es la vida. El ganar o perder no importa nada".

¿Se replanteó algo la banda a raíz de aquél incidente?

Mikel: Fue una situación bastante agobiante y surrealista, como dices. Por un lado tenemos la experiencia de haber girado por allí y haber conocido gente y proyectos interesantes. Las primeras semanas fueron divertidas y excitantes. El final del viaje como ya sabéis fué amargo y caótico. Nos llenábamos de fuerza al ver como la gente, familia  y amigos de todo el mundo trataban de echarnos una mano como fuese, incluso organizaron un crowdfunding para ayudarnos con los gastos.

Sois una banda comprometida con muchas causas y cuidáis mucho donde tocáis y habláis. ¿Os habéis llevado alguna sorpresa desagradable en todo este trayecto?

Pablo: Bueno, casi todo ha sido muy positivo y agradable en el camino. Mucha gente maja nos tiene en cuenta para sus proyectos y la respuesta general es muy buena el 99% de las veces. Dicho esto, idiotas hay en todos sitios. Algunas personas han mostrado un asco un poco exagerado -e injustificado- por la banda, o nos exigen responsabilidades que se escapan de lo que se puede pedir a un simple grupo de música. Hay alguna gente que nos hace explícito que no les gusta la banda sin habérselo preguntado. Pasa a veces, y siempre nos quedamos pensando que nosotros no les decimos a esa gente lo poco que nos gustan sus bandas. Si nos mola se lo decimos, y si no, pues nos lo ahorramos.

Luego cosas concretas: costras que no te cuidan de gira, peña que se pasa por el forro nuestras ideas pero quiere contar con nosotrxs, pequeñas empresas que se aprovechan del DIY...

¿Es cada vez más duro compaginar las obligaciones diarias y la vida en general con este estilo de vida?

Mikel: Pues nos es más complicado que antes. Estamos un poco más mayores, tenemos líos con los trabajos y obligaciones. No nos dedicamos profesionalmente a esto y no nos lo tomamos como un trabajo, sino algo que queremos hacer porque nos gusta. Así que nos vamos apañando haciendo malabares para tratar de ensayar, tocar, grabar y mantener la banda viva.

Habéis girado por Latinoamérica, Estados Unidos o Japón y vuestra perspectiva es mucho mayor que la nuestra. ¿Goza de buena salud la escena underground de este país?  

Mikel: Tenemos una escena fuerte e importante a la que hay que cuidar y donde hay que apoyar a los espacios autogestionados, al DIY y a las bandas, personas y proyectos que lo hacen posible.

Blanca: Una de las maravillas de las giras es que básicamente te chocas con una realidad para la que nunca estás preparadx, tienes que dejar los prejuicios a un lado y empezar a escuchar y mirar con humildad lo que se construye en otras escenas lejos de casa. Una de las cosas que más me gusta de las giras fuera es ir desmontando todos los estereotipos de esos otros lugares, los motivos por los que tocan o dónde tocan, cómo se organizan, sus rituales y lo que ellxs piensan de nuestra escena. Antes de ir a Japón nos habían dicho que era un circuito muy estético apenas sin contexto político… Nosotrxs encontramos una red de personas implicadas en luchas que no acostumbramos a ver en casa, como la antinuclear o la pacifista, ecologista, una realidad parecida a la que vivimos aquí con las drogas y la contracultura en los 80 pero que allí es tabú. Cuando estuvimos en USA, en la puerta, tras la barra, el merch o en la organización de los conciertos había muchxs más afrodescendientes, muchas más mujeres, trans o personas de identidades no binarias que aquí y el DIY tiene un desarrollo mucho más literal que aquí. En México y en las comunidades latinas o chicanas de Estados Unidos nos acogieron con una familiaridad sorprendente y vimos cómo cada pueblo o ciudad lidiaba con problemas que ni conocemos como cuidar la seguridad de quienes vuelven de un bolo cambiando los horarios, enfrentar los abusos de quienes piden "la mordida" en los mercadillos donde trabaja buena parte de la gente de la escena, la entrega con que, a falta de medios, ponen la imaginación en marcha para conseguir un espacio para tocar…

Son todo experiencias impactantes que te cambian la percepción tanto de lo de allí como de lo de aquí. Personalmente tengo un cariño especial a la escena europea cuando sus bases se asientan sobre el antifascismo, y tiene recorrido en la confrontación de los nazis, una historia de resistencia a la policía y a las instituciones y un legado anticapitalista muy arraigado… Pero también vemos como a veces todo eso se pierde y lo comercial va ganando terreno o resulta cada vez más difícil encontrar distris políticas, conciertos benéficos o una red de solidaridad y lucha conectada con el punk en las ciudades. Nosotrxs hemos aprendido a filtrar más dónde tocamos y priorizamos proyectos y colectivos cuya filosofía congenia con la nuestra, o iniciativas nuevas de chavalxs que lo están intentando a pesar de que cada vez hay más barreras.

Y ya para terminar, ¿cómo visualizáis el mundo post-pandemia?

Mikel: Pues esperamos que todo vaya encaminándose hacia una normalidad en la que podamos vernos, abrazarnos y disfrutar de la escena, los conciertos, grabaciones y todo lo que esté por venir. Nos gustaría girar por América latina y Japón de nuevo.

Blanca: Durante este periodo hemos visto todo lo peor que lxs humanxs están dispuestos a hacer por ganar cuotas de poder y también gestos de apoyo mutuo y planteamientos combativos dentro y fuera de nuestra ciudad, así que es difícil saber. La mala noticia es que nada de lo que promovió esta situación de crisis ha cambiado, no se ha cambiado el planteamiento y por tanto podemos esperar que todo siga igual pero con cuotas de libertad más recortadas y con unas diferencias sociales más acusadas. Creo que el control social que se ha justificado en la pandemia va a hacerse fuerte si no lo enfrentamos. Las familias y barrios más pobres se han precarizado aún más y el miedo a perder el trabajo, la vivienda, o la estabilidad son aún mayores así que jugamos con muchos enemigos en contra y nos hemos acostumbrado a no hacer nada sin pedir permiso o a transigir, en aras de la seguridad, una violación de nuestros derechos sistemática. La única esperanza es que las redes de solidaridad y luchas que han brotado en estos meses en nuestros barrios y también en Chile, USA, Bielorrusia, Hong Kong o Palestina puedan servir de inspiración para enfrentar lo que nos viene, pero no va a ser fácil y exige movilización, porque este año ha sido sobretodo un ejercicio de bloqueo y parálisis y volver a la agitación y a la calle cuesta. En lo musical espero con ansias que se den las condiciones para volver a vibrar en los conciertos, salir a tocar y encontrarnos sin todas estas medidas y distancias. Pero eso también vamos a tener que pelearlo.

¡Gracias por la entrevista!

¡A vosotrxs!
  


COMENTARIOS

1 Comentarios

  • #1
    USER_AVATAR eraser-head
    el 14 de Septiembre de 2020
    gratificante


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