alternative rock / alternative metal
 Bones Of Minerva

ENTREVISTA

Sin miedo por César Aguilar
06 de Noviembre de 2018 522 lecturas
De vez en cuando surgen grupos que llaman la atención gracias a su amplitud de miras y a su negativa a entrar en el ceñido corsé de eso que se ha dado en llamar etiquetas musicales. Es el caso del cuarteto madrileño Bones of Minerva, que vuelve a ser noticia gracias a la reciente reedición de su álbum de debut, un “Blue Mountains” que en 2017 ya recibió los parabienes de gustos tan insobornables como los de Pau Navarra o Ramiroquai McTersse. Gracias a su personalidad, a un finísimo instinto para dar con canciones muy especiales, al trabajo duro y a unos conciertos que –dicen– son pura intensidad, en poco tiempo la banda se ha hecho un hueco en el panorama nacional e incluso ha tenido tiempo para hacer varias incursiones en el extranjero. Recién llegadas de dar dos conciertos en el Reino Unido, Blue (voz), Ruth (guitarra), Chloé (bajo) y Nerea (batería), contestan generosamente nuestro cuestionario.

La reedición de “Blue Mountains” es un motivo de alegría y celebración. En estos tiempos es habitual que los grupos almacenen en sus viviendas buena parte del stock de sus CDs, sin embargo, vuestro disco luce en las estanterías de una buena cantidad de fans y en más que lucirá. ¿Os sentís orgullosas de lo que habéis conseguido hasta ahora? ¿Os paráis a pensar en ello?

Chloé: Es una sensación increíble. Cuando sacamos “Blue Mountains” no nos imaginábamos para nada todo lo que hemos conseguido en este año y medio. Siempre esperas que la gente te escuche y le guste tu trabajo, pero hay un momento que es como estar en gravedad cero, cuando terminas el disco, empiezas a moverlo y a buscar conciertos y no sabes qué va a pasar. Yo todavía estoy en una nube [risas]. Últimamente sí nos hemos parado a pensar en ello, porque en realidad compaginar tu vida cotidiana, tu trabajo y el grupo es mucho, y ver todo lo que has conseguido es lo que más motiva para seguir.

Esta edición en CD trae un artwork mejorado –otra vez obra de Ruth y Blue– y dos temas extra que están a la altura del repertorio original del disco. ¿Veis esta reedición como una manera perfecta de cerrar el círculo de, digamos, vuestra primera etapa?

Ruth: Totalmente. Se ha convertido un poco en un homenaje a lo que hemos crecido desde que salió. Al encargarnos tanto del elemento musical como del visual lo que prima para nosotras es crear algo con lo que estemos contentas al 100%. Y ya que sabemos que vamos a grabar más discos tuvimos claro que queríamos aprovechar para que el primero fuera aún mejor.

¿Qué os ha dado “Blue Mountains” y qué os ha quitado? Porque supongo que para llegar a este punto habréis tenido que hacer una buena cantidad de sacrificios…

Ruth: El disco nos metió de lleno en el mapa musical de una forma que no podíamos haber imaginado. Desde entonces empezamos a correr y no hemos parado. Hemos salido a tocar por toda la península e incluso fuera, hemos conocido a un montón de bandas, gente de medios… Hemos pasado de ser unas completas desconocidas a que la gente escuche nuestro disco y venga a los conciertos. Y eso es precisamente todo lo que quieres cuando empiezas. ¡No se puede pedir más!

También han pasado cosas importantes, por ejemplo, cuando Koa, nuestro antiguo baterista, salió del grupo el año pasado. No sabíamos si tardaríamos mucho en encontrar un reemplazo, pero por suerte conocimos a Nerea y resultó perfecta para el grupo. Contar con ella nos permitió no solo continuar sino también crecer. Por otro lado, los últimos meses han sido muy duros a nivel personal para alguna de nosotras e incluso nos planteamos un par de veces parar todo para retomarlo después. Al final decidimos seguir adelante con esta edición especial del disco, que está dedicada a dos personas que ya no están aquí con nosotras. Lo bonito es que esta situación nos ha dejado muy claro lo que hemos conseguido y a pesar de lo que ha costado ninguna habríamos hecho nada distinto. Todo el tiempo y el esfuerzo que le pones a esto al final es el combustible que lo mueve hacia delante.

Desde fuera tengo la impresión de que habéis vivido lo que otras bandas viven –con suerte– en diez años. Habéis tocado mucho, las críticas han sido realmente buenas, han contado con vosotras para la BSO de una peli… ¿Habéis sentido vértigo en algún momento? ¿Habéis tenido la impresión de que el crecimiento del grupo os sobrepasaba y se os iba de las manos?

Chloé: Yo la verdad es que estoy como una niña pequeña abriendo regalos de Navidad [risas]. Vértigo no sé, pero estrés desde luego que sí; aunque la sensación de que se te escapa algo y empieza a rodar cuesta abajo sin ti o te arrolla no la he sentido. Creo que ayuda que estamos muy bien organizadas y tenemos un buen equipo detrás que nos apoya mucho y son ya casi familia: Nuria La Rubia, Alex Nooirax y Alex Cappa.

Ruth: Yo flipo con lo rápido que ha avanzado todo. Uno de mis sueños era sonar en Radio 3, y cuando Rami y Antonio nos invitaron a Bandera Negra y luego pusieron el disco entre los mejores del año… Joder, es que es una locura.

Blue: Pues a mí sí que me da un vértigo que te cagas [risas]. Pero es muy motivador, sin duda. Me siento un poco como me pasa con algunos concis, que un momento antes me pongo nerviosísima y pienso “¿para qué me habré metido en esto?” [risas]. Pero después se me pasa, claro.

El pasado febrero, gracias a un crowdfunding, sacáis una edición en vinilo. ¿Sois freaks del coleccionismo? ¿Os hacía ilusión el formato o es un paso más en vuestra carrera, una manera de satisfacer cierta demanda?

Nerea: Yo no soy muy friki en ese sentido, pero sí es verdad que tener una versión en vinilo mola mucho. Aparte de que tiene un diseño muy bonito y original y se sale mucho de los vinilos que sueles encontrar en el mercado.

Ruth: ¡Yo ahora sí! Cuando fuimos a tocar a los festivales en Suecia las otras bandas solo tenían vinilos, así que empecé a comprarlos antes de poder escucharlos en casa. Para cuando conseguí el tocadiscos ya tenía unos cuantos. Es un vicio caro pero me encanta. Me hace aún más ilusión tener uno de Bones ahora que antes, así que espero que hagamos uno de cada disco.


A estas alturas me he dado cuenta de que lo que más aprecio de mis bandas favoritas es el hecho de que, hagan lo que hagan, aunque a cada disco introduzcan en la mezcla nuevos ingredientes, de algún modo suenan siempre a ellos mismos. En el caso concreto, “Blue Mountains” me recuerda puntualmente a algunos grupos, sí, pero indiscutiblemente todos y cada uno de sus cortes suenan a Bones Of Minerva. Y eso o se tiene o no se tiene. ¿Es eso justo lo que buscáis?

Nerea: Es precisamente lo que se busca. Es algo que puedo ver en las nuevas composiciones y, de hecho, es una de las razones por las que me interesé en Bones of Minerva. Es un grupo único que no pretende parecerse a nadie, simplemente plasma lo que lleva dentro.

Ruth: Es un elogio enorme, muchas gracias. Siempre hemos sentido mucha libertad a la hora de componer, cualquier idea o estilo que podamos llevar a nuestro terreno es válido y quizás eso es lo que nos ayuda a sonar a nosotras mismas.

Vivís en la sierra de Madrid y en lo que hacéis hay una gran influencia de vuestro entorno, en la música, en el diseño de la portada y en el encarte, o mismamente en los planos finales del vídeo de “Overcoming”. No me gusta la palabra 'atmosférico' porque me recuerda a un ambientador con olor a jazmín, algo impostado y, al fin y al cabo, artificial, así que en vez de eso diría que, sobre todo en cortes como “Whales” o “Eery Octopus”, vuestra música respira espiritualidad, y una, no sé si llamarlo ingenuidad, que me llega a conmover. ¿Estáis de acuerdo?

Blue: ¡Absolutamente! Todas las letras de este trabajo son mías, y siempre me han dicho que soy una persona algo naif, lo cual es cierto [risas]. Pero sé también que esa ingenuidad me ayuda y empuja mucho con esto.

Pero sí, aparte de las letras creo que la espiritualidad es un rasgo muy característico de Bones. Hay mucho de eso en nuestros temas, incluso los más desenfadados como “Aces” tienen su momento más onírico. Por ponerte un ejemplo, “Eery Octopus” fue más un experimento que tomó forma de canción. Compuse las guitarras con mi acústica sin tener ni idea [risas]. Cuando descubrí el tema “10.000 Days” de Tool quise intentar transmitir algo así, evidentemente ha quedado muy lejos, pero me inspiró mucho, y Tool respira espiritualidad en cada compás.

Ruth: Quizás la conexión que tenemos con los temas cuando los tocamos sea lo que se traduce en esa espiritualidad. Lo has pillado muy bien [risas]. En “Whales” nos sumergimos totalmente en la música como si fuera un ritual y eso se oye.

En mi opinión, de esa complementariedad entre esos pasajes más tranquilos y el rock y el metal surge el concepto de Bones Of Minerva. ¿Creéis que ese es vuestro punto fuerte o tenéis otros?

Ruth: No hay duda de que esa dualidad es la columna vertebral de nuestro sonido, al menos para nosotras. Yo creo que el tener elementos de muchos géneros y movernos entre ellos puede ser uno de nuestros puntos fuertes, y la pasión que ponemos a la hora de ejecutar y vivir los temas creo que es otro. Somos muy transparentes.

¿Cuáles son vuestros referentes, vuestros grupos de cabecera por así decirlo, esos que de no existir habrían hecho de Bones of Minerva un grupo totalmente diferente?

Chloé: Uf, ¡qué difícil! King Crimson es un grupo que me ha marcado desde pequeña, y Alan Parsons también, porque se escuchaban mucho en mi casa. Luego de adolescente, Korn fue de los primeros grupos de metal que escuché, de hecho, me lo enseñó Ruth [risas]. Deftones también han sido muy importantes, Tool sin dudarlo, la primera época de Avenged Sevenfold, Muse… Y más recientemente Gojira y Mastodon.

Ruth: Todo empezó con Avril Lavigne [risas] y luego llegaron Linkin Park, System Of A Down, Evanescence… Gallows ha sido un grupo enorme para mí en cuanto a sonido y también al nivel de su mensaje. Machine Head, Queens of The Stone Age, Rage Against the Machine, A Perfect Circle, y luego clásicos como Led Zeppelin, Jeff Buckley o Hendrix. Pero ahora hay otras bandas que se han unido a esos referentes, claro, como Tesseract o Cynic.

Me interesan vuestros referentes, pero me interesa más aún cómo los procesáis hasta llegar a vuestras propias composiciones. De todas las veces que he escuchado “Blue Mountains” me han surgido preguntas como “¿Hasta qué punto es metal lo que hacen?”, “¿Es folk este pasaje?” o “¿Les gustará el death metal?“. Lo que me lleva a otra pregunta: ¿hay mucho de cerebral en vuestra música o es todo más simple e intuitivo de lo que parece, “just plug & play”?

Chloé: [risas] En realidad somos muy de hacer jams o de llevar un riff al local y trabajar en base a eso, más como dices, “just plug it & play”. Nos mola mucho experimentar en el local, y bueno, aunque no somos cerebrales, sí hay veces que nos rayamos muchísimo para sacar un pasaje de un tema y le damos vueltas durante semanas. Es un poco caótico, pero nos va bien, a mí personalmente prefiero eso a que se traiga un tema completo y sólo puedas hacer alguna aportación.

Blue: Es cierto, no funcionamos con un orden establecido a la hora de componer, pero yo diría que son los dos conceptos, el “just plug it & play” y el cerebral. A veces, aunque hagamos una composición grupal a raíz de un solo riff, vas con una idea, una visión muy clara de lo que quieres hacer, y nos podemos poner muy cerebrales a la hora de sacar esas ideas de nuestras cabezas, valga la redundancia [risas].

Puedo imaginar a una Blue adolescente escuchando a PJ Harvey, Alanis Morissette o Janis Joplin… pero seguramente no daré una, ¿verdad?

Blue: [risas] De las que has dicho es probable que Janis la que más. De adolescente le di mucho a Christina Aguilera, me flipaba ese chorro de voz y ese manejo, y dentro del pop me parecía que su voz sobresalía, además fue cuando sacó "Back to Basics", que es un discazo. Es curioso porque mucha gente me ha dicho de influencias sobre todo de cantantes femeninas dentro del metal y en ese mundo, aunque reconozco voces femeninas muy buenas, no se me ocurre me haya inspirado personalmente a parte de Amy Lee cuando empecé a cantar con 12 años. Después, a los 16 o así, me inspiró muchísimo Matt Bellamy y también Chino Moreno e incluso Corey Taylor en su momento. Pero ahora podría decir que mis mayores influencias son Ella Fitzgerald, Robert Plant, Maynard y probablemente Joe Duplantier el que más en cuanto a growlings.

Soy muy de bichear en las letras y he tenido la suerte de que el CD incluye un bonito encarte con los textos. De oídas ya me había hecho una idea bastante aproximada de la temática de las canciones, pero al verlas escritas me ha llamado la atención que ‘fear’ es la palabra que más se repite, y diría que no por casualidad. ¿Me equivoco?

Blue: Pues no había caído, pero no me extraña nada. Es un disco que habla mucho de exorcizar los miedos y del proceso de evolucionar en la vida al enfrentarse a ellos. Algunas letras las empecé a escribir a los 20 o 21 años y estaba en un momento bastante clave en mi proceso de entenderme a mí misma.

Como ha dicho antes, los textos son obra de Blue y no sé si el resto os identificáis con ellos. Si mi interpretación no es errónea, hablan de crecimiento, de afirmarse en el mundo, de tomar un camino propio. ¿Hasta qué punto os ha ayudado el grupo a superar esas timideces e inseguridades, que, por otro lado, tantísima gente padece?

Chloé: Pues la verdad es que bastante. Para mí fue una válvula de escape durante mucho tiempo, me ayudó a poder hacer frente a cosas que me pasaban o me habían pasado y que sin el grupo o sin la música no hubiera podido afrontar. Es cierto que ayudaba que estuvieran mis mejores amigas, pero en un grupo de música se crea un gran ambiente de compañerismo y apoyo. Otra cosa en la que me ayudó Bones fue a relacionarme con la gente, a tener que hablar con desconocidos y en grupos grandes, que es algo que me costaba mucho.

Ruth: No soy una persona tímida, pero cuando empezamos a tocar nunca había estado encima de un escenario y me acojonaba muchísimo. Más que ayudarme a superar algo, me ha dado seguridad en otros ámbitos y es una vía de escape para soltar frustraciones y emociones.



“Blue Mountains” (Nooirax, 2017). La mejor manera de encontrarse es buscar dentro de uno mismo, y el que tiene el coraje de intentarlo como mínimo suele salir fortalecido. Bones of Minerva lo intentaron con su debut y dieron con siete canciones que, de ello pueden pueden presumir, les pertenecen a ellas y solo a ellas. Himnos como “Defenders” u “Overcoming”, riffs marcados e inspiradísimos como el de “Fear Is a Biscuit” o exploraciones metafísicas del calibre de “Eery Octopus” y la excelente “Whales” dejan meridianamente claro por qué, sin casarse con nadie –y tal vez justo por eso mismo–, la música del cuarteto madrileño ha conquistado a propios y extraños. Quizá el sonido general de “Blue Mountains” –que no la ecualización de los instrumentos, perfecta y equilibrada– podría ser más nítido en ocasiones, pero ese es un pecado sin importancia que sin duda sabrán corregir en el futuro. Los dos temas nuevos redondean y justifican con creces una reedición que hace justicia al talento y al trabajo que la banda ha volcado en un debut que logra conciliar el desgarro y la ternura con una inevitable sinceridad. No sé si cuando empezaron a escribir este disco, Blue, Ruth, Chloé y Koa (ahora Nerea) tenían muy claro a qué puerto deseaban llegar, pero de lo que estoy completamente seguro es de que han llegado. Ojo con ellas porque a poco que tomen (más) impulso vais a oír su nombre por todas partes. Al tiempo.



No sé si de esa necesidad de luchar que emanan los textos surge Minerva en la ecuación como una manera de representar lo que sois (o lo que deseáis llegar a ser). Por otra parte, Bones Of Minerva es tan sugerente, tan potente, que podría ser el título de un videojuego, una novela o el de una película. ¿Hay algún concepto o historia detrás de vuestro nombre?

Blue: ¡Gracias! Pues casi desde que empezamos nos gustó la idea de llamarnos algo con huesos, nos gustaba tanto a nivel simbólico como sonoro. Y un día escuchando Deftones, el título de su tema “Minerva” se me quedó en la cabeza, así que ya estaba [risas]. A pesar de ser un nombre bastante largo nos representa muy bien, porque como tú dices no sabes de dónde puede venir, además nos suena potente y desde luego es un nombre con el que te quedas. El simbolismo que tiene detrás para nosotras hace referencia a lo primario, lo instintivo y lo onírico, dejarte llevar por tu instinto, no perder esa conexión con el animal que somos. Qué mejor forma que tener eso presente que los huesos de una diosa.


“Plastic Crown” tal vez sea la única en la que aparece la crítica social, y diría que va sobre el hecho de que la gente airea tonterías para ser popular y al mismo tiempo evitar el vacío de sentirse solos. ¿Pensáis que, efectivamente, ahora mismo hay una cantidad de ‘plástico’ importante en todo lo que nos rodea?

Ruth: Creo que el tema de las redes sociales es algo endémico. Todos tenemos inseguridades, pero mucha gente se monta en su caballo blanco para juzgar al resto y no valora el hecho de empatizar con los demás. “Plastic Crown” concretamente critica a cierta gente del rock que es muy competitiva con la idea de tener una imagen alternativa y ser auténtico. Ha habido quien nos ha juzgado por ir a un concierto y no llevar la indumentaria apropiada. Muy triste. Ese aspecto siempre ha estado ahí, y ahora hasta el plástico infesta nuestros mares.

“Eery Octopus” trata sobre la necesidad de aceptarse a uno mismo. ¿Por qué usar precisamente un pulpo para la metáfora?

Blue: ¡Joder qué bien has pillado nuestros conceptos! El pulpo es una representación de mi mente, que con sus tentáculos se enreda mucho y se pone trabas a sí misma. También es un animal muy extraño, casi alienígena que no para de investigar y analizar. Me fascinan los pulpos, así que me encanta haberlos hecho encajar en un tema.

No sé si la escasez de referentes femeninas sobre el escenario os ha afectado y ha supuesto una dificultad añadida al hecho de sacar adelante una banda en estos tiempos. ¿Creéis que el hecho de ser una banda íntegramente femenina puede llamar la atención del público o todo lo contrario?

Ruth: Personalmente nunca fue un problema a la hora de querer tocar en un grupo. Tenemos la suerte de no haber echado de menos a mujeres en la música cuando crecíamos ni nos hemos sentido excluidas por ello. Sí que llama la atención que seamos una banda de mujeres, porque aunque no faltan en la escena lo que sí que hace falta es más visibilidad. Pero es un arma de doble filo: por un lado, hay muchos grupos y tienes que diferenciarte para conseguir que alguien se moleste en escucharte, pero por otro yo creo que mucha gente no se espera que toques medianamente bien. Pensábamos que en el Reino Unido no llamaríamos tanto la atención por eso, pero parece que sí.

Nerea: Sí que suele llamar la atención, pero es algo que debería estar normalizado, ya que la música no tiene género. Hay que escuchar antes de juzgar y no dejarse influenciar por la impresión que te causa la persona que está sobre el escenario.

Blue: Es importante dar visibilidad a las mujeres en la escena, y como han dicho mis compis es inevitable llamar la atención por ser un grupo íntegramente femenino, pero desde luego, algo que nos molesta mucho es la etiqueta de female band o girl band. Somos una banda y punto.

Puedo imaginarme el trayecto a los estudios The Metal Factory el primer día de la grabación de “Blue Mountains”: estaríais muertas de miedo. Tener enfrente a alguien tan curtido como Alex Cappa debió de imponeros bastante, ¿no?

Ruth: Estábamos acojonadas [risas]. Tenemos amigos que habían grabado con él y sabíamos que suponía un salto enorme. Pero Alex tiene una capacidad brutal para calar a una banda y saber cómo hacerla trabajar para sacar lo mejor de ella. Enseguida nos sentimos cómodas con él. Te da mucha seguridad y si te sugiere cambios es alguien a quien quieres escuchar [risas]. Ahora somos buenos amigos y conectamos con él como con poca gente. Me parece increíble que siendo tan conocido y trabajando con bandas de ese calibre sea una persona tan humilde y con los pies en la tierra, dice mucho de él. Ya quisieran muchos ser así.

Chloé: Fue muy bien, es verdad que impone grabar con alguien como Alex, pero tuvo mucha paciencia y se involucró mucho con el proyecto.

Imagino que llevaríais las canciones cerradas al estudio porque el disco es un todo muy coherente, sin un gramo de grasa. ¿Le disteis muchas vueltas a la composición?

Blue: Muchas gracias. Las composiciones sí que las llevamos muy claras, pero fue un disco con el que nos costó lanzarnos y decir “hasta aquí”. Pero llegamos al punto en el que sentimos que era “ahora o nunca”, por decirlo de alguna manera, y sí que hubo un tema o dos que se quedaron fuera.

¿Cómo fue la vuelta al estudio para grabar “Vehemence” y “Privilege”? ¿Notasteis el crecimiento debido a la experiencia?

Chloé: Sí, se notó mucho [risas]. Fuimos mucho mejor preparadas, sabíamos a lo que íbamos y cómo decir lo que queríamos. También al ser la segunda vez que grabábamos con Alex ya nos conocíamos y sabíamos cómo hacerlo todo. Fue mucho más fácil.

Ruth: También notamos la presión de sacarlas más rápido y “Privilege” sobre todo no iba tan pulida.

Curiosamente -o no tanto- estos dos temas miran más al exterior. “Privilege” habla de cómo volvemos la cara ante las injusticias, de cómo malogramos el privilegio de haber nacido en el primer mundo. La sociedad está cada vez más enferma, intoxicada por los medios de comunicación y anquilosada y rota por el miedo. ¿Os preocupan estos temas?

Blue: Es que, ¿cómo vamos a cambiar nada si la gente no se mueve excusándose en que el ser humano es una mierda y en que tenemos que morirnos todos y ya está? Perdona, tú serás una mierda, pero hay personas que sí mueven el culo y que intentan cambiar cosas. Si no hubiera sido así probablemente las mujeres todavía no podríamos votar, por ejemplo, o no podríamos gozar de unos derechos básicos mínimos que por suerte en este país todavía existen en mayor o menor medida y por los que podemos luchar. Hay gente que no tiene opciones, ni derechos ni nada. No solo nos preocupa, nos cabrea enormemente. ¿Qué es peor? ¿La persona que hace el mal o la que permite que se haga ese mal conscientemente y sin estar de acuerdo? Es estúpido.

Ese riff que va como desafinándose y afinándose me parece muy ocurrente. Imagino que es obra de Ruth. ¿Cómo se te ocurrió?

Ruth: Para componer muchas veces me salen cosas trasteando, o a veces cojo la guitarra con la idea de buscar un tipo de sonido más concreto y digamos que investigo cómo llegar a lo que tengo en la cabeza. Como muchos temas, “Privilege” es una mezcla de riffs míos y de Blue, siempre quiere darme feedback de un riff o trae ideas suyas también. Me gusta mucho todo lo que son desafines y bendings en la guitarra, y ahora que lo pienso es un elemento que a ella también le gusta explorar en la voz, así que igual es algo bastante recurrente en Bones. Componemos mucho juntas y siempre tenemos algo que decir sobre lo que hace la otra, generalmente para bien [risas].


Por otro lado, “Vehemence”, que forma parte de la BSO de la película “Call TV”, es una crítica al tipo de gente que se malogra por la influencia de la televisión y las redes sociales, de esas ‘pantallas’ a través de las que crecemos hoy en día. A mí me preocupa mucho el modo en que se usan las redes, la impunidad con la que se mueven los haters y unos perfiles falsos que influyen en la opinión de la gente. ¿Creéis que las redes sociales deberían estar más reguladas o que los que debemos reflexionar y no aceptar determinadas conductas somos los usuarios?

Chloé: Uf, qué difícil. En parte creo que regular ciertas cosas estaría bien, pero al mismo tiempo sería limitar la libertad de la gente y eso es algo muy peligroso; así que igual es algo que deberíamos hacer los usuarios. Pensar que, en realidad, aunque estés delante de una pantalla, estás tratando con una persona y hay ciertas reglas que tienes que respetar. Por la calle no irías insultando a la peña, ¿no? Pues en las redes igual. Hay que mantener un respeto y una educación básicos, y eso es algo que más de uno debería plantearse.

Ruth: Hay elementos que sí deberían estar más regulados. Yo creo que empieza a ser necesario que se eduque sobre el uso y funcionamiento de las redes al nivel de convertirlo en una asignatura en los colegios. Lo terrible de la sociedad moderna es que todos somos vulnerables frente a la manipulación, y para cambiar nuestras conductas tenemos que ser conscientes de los efectos que trae consigo lo que hacemos.

Decís que estos nuevos temas representan dónde estáis ahora mismo y me parece excelente. Pero, por favor, decidme en el nuevo disco también los habrá en la onda de “Whales” o “Eery Octopus”...

Blue: Nuestra línea tirará más por "Privilege" y "Whales", que representan muy bien todo lo que somos justamente, pero seguramente vaya a tener muchos pasajes más ambientales e instrumentales, así que sí, “Eery” podría entrar también en la ecuación [risas].

Con todos los bolos que os salen no os da tiempo a componer. ¿Llegará el nuevo disco a mediados o finales de 2019?

Nerea: Esperamos que sí, desde luego esa es nuestra intención. Es cierto que no paramos y ahora queremos tomarnos un descanso para poder dedicarle más tiempo al nuevo disco.

Chloé: Sí, vamos a parar un poco después del concierto del 17 de noviembre con Noah Histeria, para poder sentarnos a componer, ya que compaginar las dos cosas es muy difícil. Todavía no tenemos una fecha clara, pero en 2019 queremos sacar el siguiente disco.

¿Sentís la presión derivada de darle un hermanito guapo a “Blue Mountains”?

Nerea: Intentamos que a la hora de componer no haya presión, no queremos comparar lo nuevo que va surgiendo con lo anterior. Lo que sí es cierto es que estamos intentando reflejar la madurez experimentada en este tiempo, tanto a nivel musical como personal.

Blue: Ansias en mi caso, muchas ganas, mucha motivación. Es un nuevo reto y siempre da algo de miedo, pero no diría que es presión, diría que más bien estamos deseando mostrar nuestra evolución.

Después, no me cabe duda, vendrán los festivales grandes: Resurrection, Download, para mí es de cajón. ¿Es uno de vuestros objetivos?

Nerea: Por supuesto, es uno de los objetivos de cualquier banda de metal me atrevería a decir. Son festivales muy grandes, con grupos realmente increíbles y que tienen mucho que aportar para cualquier músico o fan del género metal.

Blue: Al final es muy guay que te quieran para esos festis, y supone un paso más para la banda, pero también es muy gratificante tocar en salas y sitios distintos ya sean más grandes o más pequeños. Todos aportan experiencias y muchas veces gracias a eso hacemos lazos muy guapos como con la gente que hemos conocido en Euskadi. Ya hemos ido tres veces y nos encanta.

Como dices, a mí como entrevistador y a vosotras más aún porque el contacto es más cercano, lo que más me gusta de esto es la gente que vas conociendo por el camino. Una de las personas con las que habéis conectado más fuertemente es Varo Andrés, máximo -y también único- responsable de la web MiradAlternativa. ¿Cómo os sentís cuando alguien con tanta experiencia llega a conectar con vuestra música y se vuelca tanto en promocionarla?

Chloé: Totalmente, conocer a gente así es una pasada, y que te den tanto apoyo anima mucho. La verdad es que Varo fue de los primeros, si no el primero, en hacernos una reseña cuando intentábamos que se escuchara el disco, y además nos caló totalmente. Tener a alguien así cerca es muy grato. Además, cuando ya pasa de ser relación banda/medio a ser una relación de amistad es genial.

Blue: Es algo muy halagador que alguien con tanta experiencia y que conoce tanta música te valore así. Te da muchísima seguridad, cuando vas creciendo como banda y te vas metiendo más en la industria, es muy importante saber que puedes contar con gente alrededor en la que puedes confiar y que te puede aconsejar además de lo mucho que te empujan, es algo que le agradecemos mucho a Varo.

Y la última. Os voy a pedir que hagáis una especie de top de lo que llevamos de 2018 o que recomendéis algo chulo para leer o escuchar.

Nerea: Como discos que me han enganchado de 2018 recomendaría “Vicious” de Halestorm, “I Loved You At Your Darkest” de Behemoth, “Prequelle” de Ghost, “Eat the Elephant” de A Perfect Circle y “Cloud Factory” de Jinjer, que aunque se trata de una reedición los descubrí este año también. En la escena nacional más underground recomendaría “From This Day to The Grave” de Meltdown, y aunque es de 2017 pero lo he descubierto ahora, “Storm I” de Púrpura, dos bandas que no tienen nada que envidiar a otras con más nombre. Y en cuanto a libros recomiendo “A sangre fría”, que es el que actualmente estoy leyendo y me ha enganchado bastante.

Ruth: Este año lo tengo menos claro que el anterior, pero para escuchar pondría “El Mal Querer” de Rosalía, el primero, vamos. La vimos en Getafe con Bala y fue ALUCINANTE. “Los Ángeles”, su primer disco, es otra joya. También me han gustado mucho “Stranger Fruit” de Zeal and Ardor, “Vortex” de Toundra, “Cardinal” de Le Temps du Loup y el nuevo de A Perfect Circle, por supuesto. Como lectura recomendaría “Americanah” de Chimamanda Ngozi Adichie, es muy, muy interesante, una exploración muy entretenida de la cultura y la identidad.

Blue: Ahora estoy con Songs of Innocence and Experience de William Blake y creo que todo el mundo debería leerlo. De grupos se me ocurren Elephant Riders y Grajo, luego está también Rosalía, que me tiene fascinada, y discos… pues “Knowing What You Know Now” de Marmozets y “Lost and Found” de Jorja Smith.

Chloé: Ahora estoy escuchando muchas cosas del año pasado: Aathma, Gojira y también grupos setenteros rollo Magma o Genesis, pero de este año “Slowgod II” de Grajo me mola mucho, “Montuhotep” de Terrestre también, y “I Loved You At Your Darkest” de Behemoth me está gustando bastante. De libros, pues me acabo de leer los cómics de “Injustice” de DC y son brutales. Y si no, un libro muy interesante es “El final de la República” de Paul Preston, que te cuenta qué pasó con el gobierno de la República durante la guerra civil, y aunque es duro de leer está muy bien.


Fotos: Lucía Higuera
  

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