pop punk / indie rock / alternative rock / post-hardcore / experimental rock / emo
 Brand New

CRÓNICA

Más Vale Tarde
Brand New, Dinosaur Pile-up
27 de Mayo de 2015 por Israel Higuera Sala Cats, Madrid 2634 lecturas

Les descubrimos con "Deja Entendu", hace ya doce años, y nos entraron ganas de verles. Nos enamoraron tres años después con el momunental "The Devil and God Are Raging Inside Me" e implorábamos por que a algún promotor se le ocurriera traerles. Pasaron otros tres años, editaron "Daisy", y nos empezábamos ya a tirar de los pelos y a preguntarnos qué tenía que pasar para que vinieran a España. Hemos tenido que esperar otros seis hasta 2015 para, gracias a la celebración del décimo aniversario de RockZone, ver a Brand New en estas tierras. Su primera actuación en nuestro país fue una cita íntima un día antes de su participación en el masivo Primavera Sound. Todo un regalo.

Ya desde los prolegómenos se podía constatar que las ganas de ver a Jesse Lacey y los suyos eran muchas. Sin importar que su último trabajo tenga ya seis años de antigüedad, una cola plagada de veinteañeros que le daba la vuelta a la manzana esperaba paciente el momento de entrar a Cats, la sala a la que se movió el concierto desde la Paddock solo una semana antes. No deja de ser sorprendente que una banda que alcanzó su cenit de popularidad hace casi diez años mueva a un público tan joven. Cosas, supongo, de ser abanedaros de un estilo como el emo, asociado tradicionalmente a la adolescencia.

Los encargados de abrir la noche fueron unos desconocidos Dinosaur Pile-Up que intentaron animar el cotarro con relativo éxito. El trío inglés, liderado por el increíblemente bien cortado y peinado flequillo de su vocalista y guitarrista Matt Bigland, dejó retazos de post-grunge, algo de pop-punk, y algunos guitarrazos épicos demostrando cierta versatilidad. Una virtud que se diluyó un poco cuando empezaron a juguetear con melodías y riffs que nos recordaban mucho más de la cuenta a grandes clásicos incluidos en la discografía de grupos como Pixies, Nirvana o Manchester Orchestra. No obstante la última y explosiva canción de su repertorio, que tocaron acompañados del mismísimo Jesse Lacey en segundo plano, consiguió arrancar un cálido aplauso gracias a su final guitarrero y expansivo. Habría agradecido más ver a alguna banda de aquí a la que dar a conocer a un público nuevo, pero lo importante era meternos en ambiente y ahí estábamos.

Lo primero que pensé cuando vi a Brand New aparecer en el escenario es lo mucho que hemos crecido, ellos y nosotros, desde que por primera vez tuve noticias de esta banda. Jesse ha dejado a un lado su pose elegante de antaño y es hoy en día un tipo de pintas corrientes, de vaquero y camiseta y una barba no excesivamente bien cuidada. El siempre juvenil guitarrista Vinnie Accardi, por su parte, se gasta ahora una melena heavy al viento que sorprende dada la evolución musical del grupo, aunque su vibrante manera de vivir el directo sin dejar de menearse ni un segundo sigue intacta. Para nuestra sorpresa, la banda trae dos percusionistas cada uno con su correspondiente batería en el escenario.

Su primera canción tocada en territorio español fue precisamente la última que les hemos podido escuchar. "Mene", ese single que nos hace salivar ante la posibilidad de un nuevo disco, sonó tan potente como en su versión de estudio y sus apenas dos minutos y medio bastaron para entender que la espera había merecido la pena. Brand New estaban allí, ante nuestros ojos, en su etapa de madurez y dispuestos a regalarnos un recital poblado de todas esas canciones que nos han estado acompañando durante tanto tiempo.

Y la cosa siguió como cabía esperar. Jesse alternaba su voz solemne con gritos desagarradores demostrando por qué es uno de los vocalistas más reconcibles del género, y es que el tipo derrocha clase en cada nota. Y tampoco se le caen los anillos cuando se trata de meter guitarrazos, aunque en eso Accardi no tuvo rival: el hombre lleva un metalhead metido dentro y cuando los decibelios suben no puede evitar retorcer su cuerpo hasta casi perder el equilibrio. Todo en su justa medida, porque el grueso del concierto estuvo marcado por esos himnos que se van cociendo a fuego lento y explotan al final.
No deja de ser curioso que el setlist estuviera estructurado de manera que solían encontrarse juntas las canciones de cada disco. Tras "Mene", una mirada al "Daisy" para tocar "Sink" y "Gasoline". Pequeño guiño al "Devil" con "Millstone" y "You Won't Know" y hala, cuatro seguidas de "Deja Entendu", entre ellas una "Sic Transic Gloria... Glory Fades" que cayó como maná del cielo y la imprescindible "Okay I Believe You But My Tommy Gun Don't". Dos del primer disco (hasta esas se las sabía el público, entregado desde el minuto uno coreando cada palabra) y recta final con otras cuatro del "Devil", seguramente su disco más icónico y completo. No sin, eso sí, pararse de nuevo en "Daisy" para tocar "At the Bottom" y "You Stole" antes de interpretar para nuestra sorpresa una de esas canciones que debieron formar parte de aquel disco que nunca vio la luz y que terminó transformándose en "The Devil and God Are Raging Inside Me".

Se titula "Brothers" y para hacerlo Jesse habló por primera vez en todo el concierto. Resulta que tras los atentados del 11 de septiembre su hermano decidió enrolarse en la marina para irse a luchar a Afganistán. En palabras del cantante, la canción trata sobre lidiar con la situación de que un familiar se vaya al otro lado del mundo a defender unas ideas con las que tú no te identificas. Una canción desnuda llena de melancolía que supuso un intermedio entre tanta canción mítica antes de encarar la traca final de emociones cayendo como un torrente: "Sowing Season", "Luca", "Degausser" y "Jesus" fueron un póker ganador antes de emplazar al público a verles en Barcelona al día siguiente, dar las gracias por la hospitalidad y decirnos que es increíble que no hayan pisado España antes. Dínoslo a nosotros, muchacho.

La última bala en la recámara ya sabíamos cuál era, y aunque en su regreso al escenario nos dieron a elegir entre "una canción rockera" y otra "para cantar a coro", intuíamos que iba a ser la misma fuera como fuere. No es que la toquen a menudo, y mucho menos como bis (de hecho fue esta la primera vez que se dio esa circunstancia) pero siendo esta una ocasión especial y que nos venían debiendo una visita desde hace ya demasiados años no podían irse sin tocarla. Y claro, empezó a sonar el arpegio que introduce "The Quiet Things That No One Ever Knows" y la sala se volvió loca. Lástima de un personal de seguridad un poco soso que no dejó a la chavalería expresarse libremente aparte de un sonido que si bien no fue pobre podría haber sido más nítido a lo largo del concierto. No importó, el broche de oro se quedará en nuestras retinas durante mucho tiempo.

Tocaba pues volver a casa con la sensación de que la noche había cundido tras en torno a una hora y media de concierto. Brand New, por fin, nos habían brindado su presencia y lo habían hecho como ya nos veníamos mereciendo, en sala y tocando sus canciones más memorables (excepto, quizá, "Not the Sun"). Nos prometieron que no tendríamos que esperar tanto para verles otra vez, así que esperamos que este solo fuera el primero de una larga serie de actuaciones de estos tíos en nuestro país. 

Fotos: Javier Pérez

COMENTARIOS

2 Comentarios

  • #2
    USER_AVATARel 4 de Junio de 2015
    kiba
    Bestial. Quedará para siempre grabado en mi memoria.
  • #1
    USER_AVATARel 3 de Junio de 2015
    maceto
    Con-cier- tazo y punto. Me he dado cuenta que ellos no venían pero por aquí tampoco tienen criticado ningún disco, cosa rara.


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