alternative rock / alternative metal
 Catorce

CRÓNICA

Goetia Session: Elephant Riders + Catorce
Catorce, Elephant Riders
07 de Noviembre de 2014 por César Aguilar Velvet Club, Málaga 6346 lecturas

A quien siga con atención esta web no le sorprenderá leer que, por su singularidad, por su melomanía empedernida, y, sobre todo, por la calidad que atesoran, Catorce son uno de mis descubrimientos musicales más queridos de los últimos meses. Voz de una generación desencantada, obligada a cargar con el estigma de haber sido brutalmente mancillados por esa turba de codiciosos que dicen gobernar este país, “Atlas”, el debut en largo del trío gadillano es un álbum referencial para tomar el pulso al rock nacional de 2014, un ejemplo de cómo se pueden mezclar influencias y formas musicales a priori dispares para obtener un producto excepcional, trabajado y sólido como una roca.

Mucha expectación había, pues, por ver hasta dónde pueden llegar las prestaciones de la banda en directo, sobre todo tras la mala experiencia que vivieron recientemente en Estepona teloneando a G.A.S. Drummers. Y solo hizo falta “Iconoclasta”, el tema de apertura, para darse cuenta de que, en lo que a la provincia se refiere, en el marco de la sesión organizada por la web Goetia Media, a la segunda iba a ir la vencida. Con una suficiencia aplastante, beneficiándose de un sonido excelente –repito: excelente– y, sobre todo, no cómodos sino a gustísimo en el escenario, Jaime, José Miguel y Antonio hicieron fácil lo difícil y exhibieron su técnica y su savoir-faire a lo largo de un set que no decayó en ningún momento –al contrario– a pesar de los altibajos eléctricos sobre los que se sustentan gran parte de sus temas.

Cuando entre la emocionantísima “En esta noche” y la apisonadora cuasi metal de “Caminantes” introdujeron “La revolución de las pequeñas cosas” (de su EP “Frónesis” [2009], única concesión de su repertorio ajena a “Atlas”), fue imposible no percatarse de lo mucho que ha madurado su sonido en estos años. Porque, aunque lícito, sería injusto decir que Catorce son 2/5 de emo, 1/5 de grunge y 2/5 de unas letras magníficas que casi obligan a empatizar con la banda: la buena noticia es que, a estas alturas, Catorce han llegado a ser un 85% Catorce, y lo demás debería ser un simple apunte a pie de página. Pasando de la frustración a la rabia y de la rabia a la acción, siempre a la acción, hablen de desamor, de la necesidad de madurar o de afrontar las pedradas que recibimos a lo largo de esto que llamamos vida, composiciones como “Los días grises”, “Naves en llamas” o “Las pequeñas distancias” se erigen en sensibles manifiestos, himnos melancólicos que retratan la lucha cotidiana de una persona cualquiera por encontrar un lugar en el mundo civilizado a principios de este puto siglo XXI, en el que ya ni siquiera nos salvan las estadísticas del paro, el IBEX 35 o los derechos constitucionales. Al final, no podía ser de otra manera, estos dos tíos grandes y uno más pequeño hicieron el fuego en el Velvet en uno de los recitales pequeños más grandes que este escriba recuerda haber presenciado, y lograron trascender la sincera humildad que desprenden sobre las tablas hasta contagiar una brizna de esperanza en mitad de este funeral por la dignidad humana en el que se ha convertido España en los últimos años. Porque, como ellos mismos dicen en “Iconoclasta”: es hora de creer. Así sea.

Trío igualmente debutante en largo y dispuesto instrumentamente de la misma manera que Catorce, Elephant Riders dejan de lado el punch emotivo del que hacen gala los gadillanos y optan por el rock 'n' roll con sabor bluesy y stoner. Más compactos, eléctricos y con más nervio que la última vez que les vi –precisamente sobre este mismo escenario– gracias al acoplamiento de Dimitris a la batería y a un público amigo que los arropó en todo momento y calentó lo indecible su concierto, esta noche los veleños plantearon el partido en ataque y lo ganaron, eso sí, como debe ser: con esfuerzo, sudando la camiseta.

De hecho, gracias a la actitud con que despacharon su set lograron engrandecer los temas que componen “Supernova”, tópicos pero efectivos y de indudable pegada, hasta convertirlos en una bola de groove de raíz sabbathica que, a la altura de “Dressed in Black” y “Vultures” se había hecho ya enorme. Una pena que el ritmo del bolo se viera lastrado por las continuas afinaciones de la guitarra entre tema y tema y los consiguientes parlamentos de José Carlos para llenar el vacío que dejaban las canciones. En fin, que si de algo sirvió esta Goetia Session, aparte de para pasar un buen rato con amigos, fue para dejar bien claro que hoy en día no es una quimera ver a dos formaciones andaluzas de calidad sobre un mismo escenario y delante de una buena cantidad de público. Esperemos que la fiesta no decaiga y podamos decir lo mismo en futuras ocasiones.

Agradecimientos: Jorge (Goetia Media) y el staff de la sala Velvet Club.
Fotos: VicFotoPro (www.facebook.com/VicFotoPro)

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