groove metal
 Drago
Vórtice
ZONA-ZERO
75
3 VOTOS
54
+
Drago

Vórtice

Publicación:
Enero 2020
Sello:
Autoeditado
Productor:
Género:
metal, nacional
Estilos:
groove metal

MEDIA

Tracklist

  • 01. Vórtice
  • 02. Prima Nocte
  • 03. Samurai
  • 04. Danna
  • 05. Lobo
  • 06. El Fantasma del Espejo
  • 07. Libérame
  • 08. No Soy un Error
  • 09. Estrella del Norte
  • 10. Invisible

Miembros

  • Javier Cardoso: voz
  • Juan Manuel Viñas: guitarra
  • Iván Checa: guitarra
  • Carlos Sobrino: bajo
  • Rodrigo de Lucas: batería

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Análisis

por el 14 Feb 2020
946 lecturas
No ha debido de ser fácil para Javier Cardoso empezar de nuevo tras haber conocido las mieles de un éxito –por supuesto, relativo: aquí en España esto de tocar metal parece que está penado por alguna ley no escrita– como frontman de los madrileños Vita Imana, sexteto con el grabó álbumes como “En Otro Lugar”, “Uluh” y “Oceanidae”, gracias a los que recorrió los escenarios de todo el país e hizo alguna que otra salida fuera, entre ellas la tan célebre del festival de Wacken en 2010. A un año vista, de todos debería ser ya sabido que tras el fallido “EL M4L”, Cardoso salió de la banda a la vez que Puppy (guitarrista) y fue sustituido por Mero Mero (Cuernos de Chivo, Critter), con quien el año pasado editaron un cumplidor “Bosa”, que les sirvió para poner de nuevo la maquinaria en marcha y, de paso, reconciliarles con su vieja parroquia.

Pero esta no pretende ser la historia de Vita Imana sino más bien la del resurgir de un Cardoso que, tras meditarlo mucho, ha encontrado en Drago el vehículo ideal para expresar la rabia que lleva dentro y sus visiones de un mundo violento, podrido por la influencia de la religión y hostil hacia quien defiende sus propias ideas y no encaja socialmente en la masa irreflexiva que se deja llevar por la corriente.

Son varios los aciertos del vocalista en esta nueva aventura, empezando por la decisión de grabar en los poco explotados estudios Black Noise de Toledo, a los mandos de un Carlos Mora (exvocalista de Rhesus y viejo conocido de Cardoso) que ha hecho sonar a la banda de modo orgánico, natural, sin la compresión que tanto daño ha hecho al género. ¿Sabes el gusto que da cuando pones un disco de metal moderno casi a tope de volumen y no terminas con dolor de oídos? ¿Sabes de esas bandas que parecen doparse con esteroides y suenan absolutamente artificiales, como un Godzilla que da miedo, en efecto, pero no existe sin infografía? Pues Drago no. Drago suenan potentes porque lo son, no porque alguien les han hecho sonar así a través de una mesa de mezclas. Así que mi agradecimiento por tratar el metal como una música real en pleno siglo XXI.

Otra de las dianas del frontman ha sido no intentar imitar ni extraer el jugo de lo que hizo con su exbanda para presentarlo bajo un nuevo apelativo, y, en ese sentido, también lo ha sido el rodearse de un cuarteto de gran solvencia que ha dado alas a sus ideas. Así pues, sería muy, muy injusto reducir las prestaciones de esta banda al apellido Cardoso, porque Juan Manuel Viñas e Iván Checa (guitarras), Carlos Sobrino (bajo) y Rodrigo de Lucas (batería) aportan su técnica y experiencia y dejan su impronta para que, lejos de caer en el batiburrillo falto de inspiración y credibilidad, el álbum crezca hasta ser un todo coherente pese a su disparidad de influencias. A priori no parece tarea sencilla cuadrar temas como “Vórtice” (que recuerda tanto a Machine Head como a los Death de “Symbolic” con guitarras djent) o “Samurai” (con esa letra inspirada en José Rabadán, el conocido ‘Asesino de la catana’), mitad groove y mitad nu metal, eso sí, con un extra de contundencia.

También es notable el trabajo de pre-producción: se nota que el largo no ha sido fruto de las prisas sino de un cuidado proceso de depuración para intentar dotar de personalidad propia a cada pista.  En ese sentido, “Danna” y “Lobo”, mis cortes favoritos junto al titular y “Prima Nocte”, son una buena muestra de lo que Drago pueden lograr, es decir, temas que muestran un cuidado equilibrio entre la agresión, la melodía y los estribillos directos a la mandíbula. Por otro lado, sería justo señalar que el tramo final, con cortes como “Libérame” (con una demasiado explícita referencia a los Korn de “Follow the Leader” en su introducción) y “No Soy Un Error” muestran cierto agotamiento de la fórmula, riffs y estructuras que hacen que “Vórtice” caiga en la monotonía. Por suerte, la deriva finaliza con una “Estrella del Norte” en la que el quinteto despliega una acertada energía hardcore que desatasca y renueva el interés antes de que la outro “Invisible” remate con elegancia el CD.

Ya sabemos que a una nueva formación le cuesta horrores hacerse un nombre, que, dada la falta de curiosidad del oyente medio y lo extensa y mareante que es la oferta, lo normal es que pase muy desapercibida. Para bien y para mal, Drago son afortunados por tener en sus filas a un buen reclamo para llamar la atención mediática, pero es de recibo señalar que en este caso hay un material que lo justifica con resultados. A tenor de “Vórtice”, a Cardoso y sus compinches aún les quedan muchas cosas que decir, y, claro está, también que demostrar. Sé, estoy seguro, que este no va a ser su mejor disco, pero el fan de eso que se ha dado en llamar metal moderno haría bien en darle una oportunidad.


Lo Mejor: Buenas canciones y ganchos con los que apenas decae el interés.

Lo Peor: La monotonía que se percibe en algunos cortes del final.
 


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