progressive metal / sludge metal / post-metal

Dvne

CRÓNICA

Lunacy Sessions
Dvne, Messa, Crownledge
24 de Septiembre de 2022 por Jorge Azcona Estudios Groove, Portugalete (Bizkaia) 480 lecturas

Mucho antes de hablar de Dvne, principal motivo por el que nos acercáramos esta tarde lluviosa de inicio otoñal a los Estudios Groove de Portugalete, convendría detenerse en la mera razón de ser de estas primeras Lunacy Sessions. Un evento creado con mimo y la mirada puesta en festivales como Roadburn o Amplifest, nicho de propuestas vanguardistas que bien ha sabido trasladar al formato indoor la alianza entre Noise On Tour y Endemonium Booking. Dicho de otro modo, la alternativa under a diferentes conciertos que se sucedían simultáneamente en Bilbao, como Sum 41 o Hamlet, pese a poder compartir un mínimo sector de público.

Después de arrancar el viernes con propuestas tan interesantes y variadas como las de Bones Of Minerva o Dool (dicen que el suyo fue un concierto mayúsculo), el plato fuerte del festival llegaba el sábado con los desconocidos Crownledge. Al menos hasta comprobar que en este singular proyecto andaba Ian Mason, vocalista de The Wizards, junto a Alex Atienza, guitarra de Dead Bronco. Y es que hablar de experimental es quedarse corto cuando escuchas los extraños delays y las monolíticas notas sin fin en las que el trío (un batería semidesnudo y con unas gruesas cadenas en su pecho completaba la ecuación) parecía incluso improvisar sobre la marcha. Más anecdóticos que prácticos sobre el papel, lo cierto es que no había mejor evento (y nombre de evento) que estas curiosas Lunacy Sessions para desvirgar en directo una fumada de tal calibre.

Puede que haya gente que ya tuviera controlados los primeros trabajos de Messa o incluso los disfrutara en el último Hellfest con conocimiento de causa, pero no somos pocos los que hemos caído rendidos ante los italianos gracias a su último "Close", un auténtico soplo de aire fresco capaz de trascender a géneros como el doom y hacer accesible algo tan profundo. Un silencio sepulcral se apoderaba de la sala en el mismo momento que "If You Want Her To Be Taken" echaba a andar, con el público contemplando la espectacular voz de Sara en sus partes desnudas (pese a un constipado que no le impidió brillar) y flotando en las más densas y psicodélicas como contrapunto. Es tal la naturalidad de la banda a la hora de mezclar géneros que ni su coqueteo blacker final sonó forzado. Todo lo contrario, da todo el rollo a una formación que convierte cada giro en una oportunidad.

"Dark Horse" fue la siguiente en caer, cual caballo desbocado, subiendo las revoluciones de su propuesta sin perder el aura místico que desprenden. Estas volvieron a caer con la entrada de "Suspended", en la que toda nota vocal e instrumental se suspendía en el aire hasta convertirse en una curiosa sección de jazz. Con el permiso de "Pilgrim", donde sus influencias orientales tomaron el papel protagonista, era hora de dar cancha a "Feast For Water" (2018), anterior trabajo del combo. Primero de la mano de "Leah", una de sus mayores perlas por su potente influjo bluesero y fragmentos crudos y descarnados que incluso hicieron acordarme de Royal Thunder. Luego, a través del fotográfico paisaje de "She Knows" y "Tulsi" a modo de pregunta y respuesta final, en dos actos, y con la única pena de despedirles sin poder escuchar "Rubedo", su corte más redondo. No puedo hablar de secreto porque el tesoro ya estaba abierto, pero en lo que a mí respecta, uno de los mayores descubrimientos de este 2022.

El destino quiso que todos aquellos que compramos una entrada para ver a Dvne en esta misma sala hace justo un año (cancelado finalmente por las absurdas normas autonómicas de entonces) tuviéramos la merecida recompensa en la noche de hoy. Y aunque el sonido intentara gafarnos de nuevo en los primeros compases (a temas tan potentes y complejos como "Towers" y "Court Of The Matriarch" les faltó el punch que necesitan) todo se reordenó a tiempo para disfrutar de una actuación memorable. La formación escocesa (renovada sin aviso alguno y con la ausencia de Evelyn May a los teclados) se mostró fiel a "Etemen Ænka" en todos los sentidos. Tanto en el hecho de representarlo casi al completo, como en el de hacerlo al milímetro. "Sì-XIV" sirvió para calibrar la precisión de su prog-metal atmosférico de fácil digestión junto a las -fieles- voces melódicas de Victor Vicart, y "Omega Severer" para hacer pivotar, al igual que en el disco, una actuación que para entonces ya nos había ganado por completo. ¡Como para no levitar con esa celestial entrada!

De momentos clave está lleno dicho álbum, y no es de extrañar que su tema final sea para muchos de los más especiales. Sobre esas directrices que marcan la senda del post-metal se desarrolló "Satuya", presagio de un crescendo instrumental que nos acabó explotando en toda la cara. Y curiosamente sería "Of Blade And Carapace", único tema ajeno a "Etemen Ænka" pese a ser concebido de sus entrañas, el que nos guiara hasta el final con su ritmo trepidante y un desarrollo ensoñador. Poco más se puede pedir a un festival humilde pero hecho por gente que siente la música tanto como el que pasa por caja. Esperemos que este sea el primero de muchos y nos tengamos que volver a ver las caras en 2023.  


Fotos: Unai Endemaño


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