CRÓNICA

La M.O.D.A.
Héroes del Sábado
19 de Enero de 2018 por Jorge Azcona Sala Jimmy Jazz, Vitoria 1200 lecturas

Si tuviésemos que contar los grupos nacionales que a día de hoy sean capaces de llenar una sala como la Riviera tres noches en menos de una semana quizás nos sobrarían dedos de una mano. La M.O.D.A. es una de esas pocas bandas que puede presumir de formar parte de este selecto grupo, y aunque la constancia, el cambio de idioma o simplemente aparecer en el momento adecuado hayan tenido mucho que ver en este fulgurante ascenso, su directo es directamente la prueba del algodón. Pocos grupos son capaces de conseguir tal conexión con el público.

Sin teloneros en la noche de hoy y con una sala que también había colgado el cartel de no hay billetes desde hace semanas iría apareciendo la banda mientras "Nubes negras" sonaba a modo de intro. Una audiencia la mar de variada no tardaría en entrar en calor gracias a temas importantes de “Salvavida (de las balas perdidas)” como “Mil demonios” o “La inmensidad”, convertidos ya en clásicos de pleno derecho. Y es que cuando canciones de última factura son igual de bien recibidas que otras con las que la banda ha ido creciendo solo puede ser buena señal.

Si hablamos del setlist sería más rápido y sencillo mencionar los únicos tres temas de su discografía que no formaron parte de él, ya que fueron 28 los que cayeron sin apenas altibajos en ninguno de ellos. Si tuviera que destacar momentos concretos me quedaría con una parte central en la que se alcanzaría el clímax gracias a la subida de decibelios en el estribillo de “O naufragar”, los recuerdos que trajo a más de un@ “Quién nos va a salvar” o “PRMVR”, donde todas las gargantas fueron la voz de Gorka Urbizu. Muestra una vez más de lo bien que funcionan cada uno de sus tres discos desde que dieran el acertado paso de elegir el castellano como vehículo de sus canciones.

“Campo amarillo” confirmó el respeto de un público que, a diferencia de otras fechas, mantuvo el silencio hasta que la banda al completo salió a acompañar al solitario cantante en uno de esos temas tan personales que asustan. Esa instantánea del grupo formando una piña y la sala cantando al unísono aquello de “Los campos castellanos arden fácil en verano…” fue otro de los momentos álgidos de la noche. David siempre ha sido un cantante que a pesar de algunas limitaciones posee una voz personal y transmite, algo complicado de encontrar hoy en día. Y puede que llenen salas y estén en todos los festivales del país, que la humildad e ilusión que desprenden sigue siendo la misma del primer día y otro de los secretos de su éxito. Fruto de esta retrospectiva llegó “La vieja banda”, agradecimiento hecho canción y momento para recordar los duros inicios y a miembros que tuvieron que decir adiós.

Un pequeño parón obligado y único momento de descanso en las dos horas de show dio paso al último bloque de temas. Un bis que dejó a la gente más que satisfecha con canciones emblemáticas como “Nómadas”, “Gasoline”, o el nuevo himno “Héroes del Sábado”, claro epitafio de una banda que parece no tener techo.

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