progressive rock / post-rock / post-hardcore / deathcore
 Pupille
Himnos Olímpicos
ZONA-ZERO
90
4 VOTOS
83
+
Pupille

Himnos Olímpicos

Publicación:
Marzo 2005
Sello:
BCore Disc
Productor:
Diego Güiz
Género:
pop-rock, nacional
Estilos:
progressive rock, post-rock

MEDIA

Tracklist

  • 01. Himno I: ¿Hay Alguien Ahí?
  • 02. Marcha I: Esquizofrenia
  • 03. Himno II: Autoayuda
  • 04. Marcha II: Apartheid Mental
  • 05. Marcha III: No Hay Nadie
  • 06. Himno III: El Universo Tiene Infinitos Sistemas: 72

Análisis

por el 12 May 2005
2164 lecturas
Tarragona es una de las ciudades actuales en las que mayor presencia e importancia tienen las ruinas romanas, esas que hace más de 21 siglos, hicieron de Tarraco una de las principales capitales del Imperio Romano. Pues bien, en vez de inspirarse en el legado arquitectónico y arqueológico del imperio más poderoso de todos los tiempos, los tarraconenses Pupille se han ido a la competencia, al antiguo imperio griego, para obtener su inspiración. En concreto, de uno de los inventos helénicos que perduran en nuestros días: los juegos olímpicos. De ahí el nombre de su tercer disco de estudio: “Himnos Olímpicos”.

Pupille es una de esas bandas que se ha machacado durante años (más de 7), forjándose una reputación inmejorable dentro del panorama musical underground nacional. Sin dejar de ser una banda minoritaria, la legión de fans de Pupille puede considerarse grande (ni mucho menos tantos como se merecen), pues su propuesta musical no es nada fácil de digerir y asumir.

Sus temas con el paso del tiempo han ido complicándose, buscando estructuras imposibles, retorciéndose en busca de la mayor progresión musical, y lo que es más importante: sin contar con cantante. Eso es, Pupille lleva más de 7 años sin lírica, sin estribillos pegadizos ni sonidos accesibles, y a pesar de todo, ahí está, estrenándose para una de las discográficas independientes más importantes de España como es B-Core.

Con dos discos a sus espaldas (“Monochrome” y “S/T”), “Himnos Olímpicos” presenta una estructura similar a los anteriores, pero mejorando sustancialmente lo hecho. 6 temas largos, larguísimos, que mezclan la intensidad y la dureza del hardcore y el post-rock y la espiritualidad envolvente del rock progresivo. Con bandas como A Room With A View, Jesu, Sonic Youth, Mogwai, Fugazi, Spacemen 3, Innocent X, Jim O’Rourke, Madee o los últimos Standstill como principales referentes musicales, Pupille ha sabido crear un disco conceptual dividido en dos partes: sus himnos olímpicos y sus marchas olímpicas.

Escuchar “Himnos Olímpicos” de un tirón es tarea ardua, no por la calidad intrínseca del propio cd, sino por lo condensado de su calidad sonora. Una verdadera obra de arte en la que destacan cada uno de los 42 minutos de producción. Oscuramente épicos, los temas de “Himnos Olímpicos” recurren a la técnica y a la elegancia para llevar de viaje al oyente.

Empezando por “Himno I: ¿Hay Alguien Ahí?”, desgarrador e hipnótico (a mi parecer el mejor tema del disco), donde la banda hace alarde del domino de la técnica y la capacidad para atrapar. Lógico que el disco enganche, pues si uno es capaz de adentrarse en un laberinto, lo más probable es que se quede ahí, y si uno posee la capacidad de escuchar y gozar de las composiciones de Pupille, es decir, de entrar en el laberinto, tiene todos los números para quedarse.

Sin querer menospreciar las canciones marcadas como “marcha”, me quedaría con los tres himnos. El primero es el ya comentado “Himno I: ¿Hay Alguien Ahí?”, después viene “Hinmo II: Autoayuda”, 2 tema más largo del disco, el cual resulta pausadamente inquietante, apoyándose en la guitarra. El tema se contonea y se instala poco a poco en el cerebro gracias a su hipnotizante melodía, hasta que inesperadamente se desata una bocanada hardcore tan poderosa como la convicción de que Pupille es un gran grupo y una de las sorpresas más agradables de este 2005. El disco concluye con la sexta canción y último himno del disco: “Himno III: El Universo Tiene Infinitos Sistemas: 72”, curioso y metafísico nombre que hace honor al tema, pues del mismo modo, los más de 11 minutos que dura, están plagados de bizarros pasajes de guitarra, exceletes líneas de bajo que machacan la mente y una batería repleta de maestría, la cual juega con el punk, el pop, el jazz y el metal.

“Himnos Olímpicos” es en mi opinión, el mejor disco nacional de post-rock en todo lo que llevamos de año (y no me extrañaría que estuviese entre los mejores del año en global). Intenso, pasional, oscuro, emocionante, inquietante, sorprendente, variado, técnico... ¿le falta algo? Tal vez una producción de lujo (no es que esté mal producido, sino que se merece algo mejor, con más medios, porque la labor de Diego Güiz es encomiable). Una última conclusión: los himnos olímpicos de Pupille son dignos de medalla.


Lo Mejor: Intensidad, técnica, oscuridad, variedad, originalidad, pasión, sorpresas... todo compactado en un disco de post-rock merecedor de oro.

Lo Peor: Muy denso, complejo. No tener vocalista puede ser un handicap.
 


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