When the Cellar Children See The Light Of Day
ZONA-ZERO
85
4 VOTOS
85
+
Mirel Wagner When the Cellar Children See The Light Of Day
Publicación:
Agosto 2014
Sello:
Sub Pop
Productor:
Vladislav Delay
Género:
otras tendencias
Estilos:
folk, blues

MEDIA

Tracklist

  • 01. 1 2 3 4
  • 02. The Dirt
  • 03. Play
  • 04. Ellipsis
  • 05. Oak Tree
  • 06. Play
  • 07. In My Father's House
  • 08. Dreamt of a Wave
  • 09. The Devil's Tongue
  • 10. What Love Looks Like
  • 11. Taller Than Tall Trees
  • 12. Goodnight

Miembros

  • Mirel Wagner: voz, guitarra

Análisis

por el 22 Sep 2014
3734 lecturas
Si todos los grandes cantautores de la historia tienen algo en común es que nacieron con una guitarra bajo el brazo, o al menos así nos hacen sentir al escucharles. Que fue la vida quien les llevó hasta ahí, y que a esa vida le cantan siempre que pueden, o podían. Y también que probablemente todos ellos tengan alguna o gran parte de culpa en que muchas otras personas nazcan o se críen con unas cuerdas entre los dedos, como de una razón de ser más que de un instrumento se tratara. Como del amor a un sonido que se transmite de guitarra a oído insaciablemente.

En el caso de Mirel Wagner, sea por lo que fuere, la impresión es la misma. Ya naciera con la pasión en sus manos desde pequeña, o fuera algo casual y progresivo (la cual parece ser razón principal, ya que tuvo clases musicales de violín desde los 7 años), o pura ilusión o costumbre, o ni siquiera recuerde el primer día que cogió una guitarra. El caso es que bendito el día en que esta cantautora etíope (aunque residente desde siempre en Finlandia) decidió dar rienda suelta a su melancolía afilada y componer con ella, haciendo de esto su modo de vida. Y esto nos lleva a presentar hoy su nuevo y segundo disco, “When The Cellar Children See The Light Of Day”, debut con el importante sello Sub Pop, y todo un alarde de himnos al desaliento que tuvieron en su primer disco “Mirel Wagner”, una gran llama que ardía y que quemaba todo a su paso, y que denotaba que una humilde y austera pero brillante estrella había nacido en el firmamento de la canción folk.

En este disco la empatía hacia su guitarra y su voz también quema, pero donde había un incendio ahora se consumen cenizas. Mirel nos habla de la sensación futil de tocar fondo (“You can’t breathe the dirt, even if you wanna / but you’ll be in the dirt”). Nos habla de abandonos y de sueños en la ligeramente sesentera “Oak Tree” (esos mínimos coros), o sobre su infancia en una lenta y suave “In my father’s house”. Nos secuestra un poco el corazón con esa maravillosa melodía en “The Devil’s Tongue”, mientras nos habla del pasado (algo siempre presente en sus letras) y sobre la pérdida de seres queridos.

Las canciones de Mirel son esqueléticas y ásperas, tanto que huelen a miedo de uno mismo, a desazón, a esas sensaciones que uno siempre tiene en algún momento con las luces apagadas, en soledad. Ese desasosiego recorriéndolo todo. “This pain I breathe / has poisoned me” recita en “What love looks like”, una canción que rezuma desamor, y donde sus cuerdas vocales y ese aire envenenado que le duele al respirar se encuentran para cantarlo tal como ella lo hace, de esa manera tan grave y tenue, tan inigualable y única.

Y es que es un puro vicio escuchar este tipo de artistas y de discos donde casi se toma aliento al mismo compás del que lleva el micro y los acordes, donde parece que el estudio donde se grabó fuera a quebrarse en cualquier momento desde sus cimientos. Como si el cielo fuera a caerse sobre el mundo al finalizar el siguiente verso. Tal como si al final de “Goodnight”, esa nana decrépita de buenas noches que finaliza el disco, todo fuera a venirse abajo, desde las estrellas hasta nosotros mismos.

Pocas veces asistimos a un ejercicio tan duro y tan introspectivo de desnudez de un artista, con versos que de tan simples y directos no podrían esconder ni la más piadosa de las mentiras, donde lo que hay es lo que existe, y nada más que una historia, una melodía y entre esa calma tensa donde Mirel se queda contigo, te cuenta sus historias, te pasa el bourbon y allá os quedáis, mirando al oscurecido horizonte desde el típico porche de la típica casa del desierto, como si fuera un paisaje hecho a la medida del momento, de sus composiciones y de sus historias.


Lo Mejor: Perderse en discos así... y dar gracias de poder hacerlo.

Lo Peor: Tener que pensar en algo malo, porque no lo encuentro. Lo único: que no es el primer disco (insuperable).
 


COMENTARIOS

1 Comentarios

  • 80 Bueno
    USER_AVATAR
    Sickman
    No había oído hablar de esta chica en mi vida...y menudo descubrimiento!
 

DISCOGRAFÍA

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