Harmlessness
ZONA-ZERO
85
5 VOTOS
82
+
The World is a Beautiful Place And I Am No Longer Afraid to Die Harmlessness
Publicación:
Septiembre 2015
Sello:
Epitaph
Productor:
Género:
punk-core
Estilos:
emo

Tracklist

  • 01. You Can't Live There Forever
  • 02. blank #11
  • 03. January 10th, 2014
  • 04. The Word Lisa
  • 05. Rage Against the Dying of the Light
  • 06. Ra Patera Dance
  • 07. Mental Health
  • 08. Wendover
  • 09. We Need More Skulls
  • 10. Haircuts for Everybody
  • 11. Willie (For Howard)
  • 12. I Can Be Afraid of Anything
  • 13. Mount Hum

Análisis

por el 09 Oct 2015
1368 lecturas
Whenever, if Ever”, el disco de debut que The World Is a Beatiful Place & I Am No Longer Afraid to Die editaron en 2013, marcó un hito en lo que se dio en denominar “emo revival”. Dentro de un género a menudo olvidado, y quizá con cierto motivo marginado, estos ocho chicos de Connecticut consiguieron lo que ya parecía una utopía: volver a poner al emo en el punto de mira. Bebiendo sin disimulo de fuentes noventeras, en aquel álbum consiguieron actualizar un sonido que igualmente seguía sonando tan nostálgico y melancólico como en sus orígenes. 

Mucho se ha escrito sobre la banda en estos dos años que han pasado desde la edición de aquel debut, y no es para menos. No solo han generado un interés inusitado dentro de su escena, sino que ellos tampoco parecen sentirse incómodos ante tanta expectación. Su actitud en las redes sociales es digna de estudio pues las han usado para trollear a sus fans, trollearse a sí mismos e incluso trollearse entre ellos. Una estrategia que irónicamente les ha funcionado, y todo ello sin perder ese aura de chicos sencillos de pueblo que simplemente se dedican a hacer la música con la que se sienten identificados.

Pero esa explosión inicial no se ha traducido en la moda renovada del emo que muchos vaticinaban. Bandas afines como Prawn, Modern Baseball o Tiny Moving Parts no se han beneficiado de esa exposición y el género sigue más o menos anclado en el mismo ostracismo de los últimos años. No ayudó que el propio grupo que nos ocupa, el llamado a abanderar esta nueva oleada, publicara el año pasado “Between Bodies”, un disco o EP en el que el protagonismo del artista de spoken word Chris Zizzamia eclipsó por completo su buen hacer a los instrumentos, convirtiéndose inmediatamente en un experimento fallido pese a albergar buenos momentos.

Con todas las miradas sobre ellos esperando bien su consagración, bien su definitiva caída en el olvido, sale este segundo álbum oficial de la banda. “Harmlessness” recupera la frescura de “Whenever, if Ever”, pero esto por fortuna no se queda en una mera continuación. The World Is a Beautiful Place & I Am No Longer Afraid to Die han dado un paso a un lado y su estilo ya no se puede definir tan inequívocamente como emo noventero con violines y crescendos. El regusto indie les ha poseído y hoy suenan como una banda intentando llevar más allá su propio estilo, buscando un espacio más amplio en el que expandirse. Y es que, por lo visto en sus dos primeras referencias, queda claro que el género se les queda pequeño.

Su talento se muestra ahora en su máxima expresión, sin el corsé de un estilo que está condenado desde hace demasiado tiempo. “Harmlessness” se nos presenta como un disco de rock con pretensión atemporal, sirviéndose de una sensibilidad pop que les he llevado a prescindir casi por completo de los registros gritados de su vocalista. En ocasiones, el único referente cercano dentro de su escena madre podrían ser Brand New, otra de esas bandas a las que la etiqueta se les quedó pequeña.

Y eso que el tono predominante en el álbum sigue siendo grave, con momentos de luminosidad muy bien localizados. Sin embargo las canciones parecen desarrollarse de otra manera, como si el grupo se limitara a buscar lo que requieren las canciones liberándose de todo lo que se supone que deberían ser. Y eso es algo que beneficia al conjunto pues, de nuevo, el disco fluye a la perfección y aunque hay algunos picos de emotividad la calidad de las composiciones es homogénea y encajan a la perfección unas con otras.

Otra cosa que definitivamente sigue intacta es la pretenciosidad que ha caracterizado al grupo desde sus inicios. Uno no termina con un disco con dos temas de más de siete minutos si no pensara que lo que tiene entre manos es épico. Y, desde luego, los preciosistas arreglos de violín siguen presentes para informarnos de que esta banda quiere ir un paso más allá. Pero es tal la calidez que desprenden estas canciones, la candidez que supura cada nota, que lo que podría pasar por un ejercicio meramente formal se transforma en un caudal de emociones que capturan al oyente y no le dejan ir. 

Sería difícil entonces destacar unos momentos sobre otros, pero si hubiera que hacerlo podríamos empezar por el delicado comienzo con “You Can't Live There Forever” que llega a recordar incluso a la etapa más tardía y pastelosa (por qué no decirlo) de unos Aereogramme. Lo cual nos recuerda que esa influencia post-rockera siempre ha estado ahí y no se ha ido a ningún sitio. Deberíamos seguir sin duda por la monumental “January 10th, 2014”, la estrella del disco que ya disfrutamos como primer adelanto. Una oda a la autodenominada “Diana, la cazadora”, mujer que decidió tomarse la justicia por su mano asesinando a varios conductores de autobús en Ciudad Juárez como represalia por las múltiples violaciones que se cometen en dicho transporte público con la connivencia, e incluso la participación, de estos en teoría servidores públicos.

Seguiríamos con “The Word Lisa” y su repentina explosión de alegría, los deliciosos contrastes de “Rage Against the Dying of the Light”, la preciosa melodía de “Mental Health”, el pegajoso crescendo de “Wendover” y esto sería cuestión de nombarlas todas así que casi mejor que lo escuches por ti mismo porque este es probablemente uno de los discos más trabajados que vayan a salir este año. Sin apenas darnos cuenta, pasa una canción tras otra en la que no hay nada prescindible y ahí reside su gradeza.

Así que si alguien seguía preguntándose si el emo estaba muerto, existen dos maneras de responderle. La corta, que no. La larga, que sí; pero no porque ya no aparezcan buenas bandas del estilo sino porque las que son buenas de verdad no merecen la penitencia de quedarse encerradas en un nicho tan reducido. The World Is a Beautiful Place & I Am No Longer Afraid to Die demuestran que no es que el público no estuviera interesado en estos sonidos, el problema era que no había un grupo ahí fuera que le hiciera darse cuenta de que, en realidad, tienen aún mucho que ofrecer.


Lo Mejor: Cómo va fluyendo una canción tras otra sin que flojee ninguna.

Lo Peor: No hay nada que merezca la pena señalar en este apartado.
 


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