CRÓNICA

¿Ni descanso, ni paz?
La Polla Records, El Drogas, Lendakaris Muertos, Kaotiko, Cerveza Suicida
17 de Diciembre de 2021 por Jorge Azcona Pabellón Buesa Arena (Vitoria-Gasteiz) 1153 lecturas

Con año y medio de retraso sobre el horario previsto, un par de aplazamientos y otros tantos cambios de recinto en pocos meses se celebró, por fin, la primera de las dos fechas que La Polla Records tenían pendiente con su público, el de casa, desde que anunciaran su último tramo de reunión y antes de cerrar este capítulo definitivamente. La sexta ola pandémica y sus múltiples variantes siguen haciendo de las suyas y raro es ver una gira actual en pie, pero los estrictos protocolos (y la suerte) hicieron que pudiésemos estar hoy aquí.

Ante el panorama que observamos nada más llegar solo unos pocos debieron disfrutar de la madrugadora actuación de Cerveza Suicida, quienes ganaron el estar hoy aquí presentando su nuevo EP gracias al Gazte Talent (concurso de jóvenes bandas locales) de 2019. Y es que, para cuando logramos sortear todos los obstáculos de un viernes laboral (transportes hasta la bandera), el Covid (con el pasaporte en pleno funcionamiento) y las colas que un evento grande en plena pandemia genera, Kaotiko se encontraban ya en plena faena. Los que recogieran el testigo de los últimos La Polla bajo el nombre de Kaos Etiliko (sobre todo para la última generación) están plenamente asentados en la escena tras 20 años de carrera y 8 discos de estudio como Kaotiko, y aunque actualmente se encuentran encerrados en un estudio de grabación dando forma a su nuevo álbum no dudaron en darse un auto-homenaje, venir a animar el ambiente de un cartel que estaba hecho para ellos y, de paso, empezar a subir la temperatura del frío pabellón, que falta hacía.

Pero para fiesta la que montan Lendakaris Muertos en todos y cada uno de sus bolos. Ya sea en festival, concierto propio o abriendo como hoy, lo del cuarteto navarro es sinónimo de diversión, adrenalina y poner al personal "en modo Dios". Es cierto que su sarcástica visión del punk, más preocupada por meter el dedo en la llaga que en trascender, es capaz de provocar amor y odio a partes iguales, pero si te decantas por lo primero es imposible quedarse quieto y no transportarte a una vieja normalidad cuando suenan pildorazos tan cachondos como "Estamos en esto por las drogas", "Fuimos ikastoleros" con el bajista Jokin enfundado bajo un pasamontañas (si es que para provocar no es necesario un gran atrezzo), "Gora España", "ETA, deja alguna discoteca" u "Oso panda".

El segundo y último representante pamplonica de un cartel que parecía hermanar la conexión navarro-alavesa en clave de punk rock no podía ser otro que El Drogas, invitado especial de La Polla Records en todas las fechas de despedida desde aquél 2019. Tampoco hace ni tres meses que pisó Vitoria en uno de los conciertos organizados por el Azkena Rock Festival a modo de Special Edition, pero esto no parece importar cuando hablamos del señor Enrique Villarreal, uno de esos artistas que han compartido historia, experiencias y media vida de escenarios junto a los de Salvatierra. Pero también con su público. Este, que poblaba la pista y las gradas del Buesa Arena ya casi al completo, recibió con entusiasmo a su infalible banda completada por Txus Maraví, Brigi de Koma y Flako y un repertorio más eléctrico de lo que viene haciendo últimamente (con su último "El largo sueño de una polilla" en formato acústico), pero también diferente respecto al que vimos en aquellas noches del BEC hace un par de años. Esta vez optó por dar variedad a su repertorio, alternando momentos íntimos ("En punto muerto") con otros más movidos ("Están para violarlas" o "Come elefantes") del ampliamente representado "Demasiado tonto en la corteza", y algún extracto de Txarrena como "Así" e incluso de La Venganza de la Abuela sin olvidarse de Cicatriz y su "Aprieta el gatillo", uno de los emblemas de la movida de esta ciudad. En verdad se echaron en falta muchos temas de Barricada, que en noches como esta saben a gloria, pero si algo caracteriza a Enrique es su constante evolución y, sobre todo, no hipotecarse a un repertorio eterno.

Aunque alguno que haya visto 30 veces a La Polla Records hubiera querido esto mismo para el día de hoy, con un par de cambios en el set al menos, todos sabíamos que no iba a ser muy diferente a lo vivido en su primer tramo de reunión y, por lógica, en lo recogido en "Levántate y muere", directo grabado en el BEC de Barakaldo. Tanto, que para cuando "Memoria de muerte", "Así es la vida", "Lucky man for you" y "Nuestra alegre juventud" siguieron de un plumazo a la inicial y emblemática "Salve", con todo el pabellón coreando aquello de mater misericordia como toda la vida se ha hecho, no hubo ninguna duda de ello. ¿Que queremos jugar a buscar las 7 diferencias? El despliegue escénico fue algo más discreto -sin pantallas por tratarse de un recinto menor- , el efecto sorpresa está más diluido que la primera vez y la banda, renovada por las circunstancias, tan solo cuenta con Abel y el propio Evaristo como miembros clásicos. Siendo un poquito picajosos da que pensar que esto tenga que ser así en una gira de despedida y bajo el nombre de La Polla Records, pero solo ellos sabrán qué ha pasado aquí en realidad. Sea como fuere, el respetable disfrutó igualmente tanto de temas añejos como "Chica ye-yé", "Los siete enanitos", "Come mierda" o "El congreso de los ratones", como de otros más actuales a lo "Maigenerasion" o "Que turututu, Ay que tururu", siendo nuevamente un pequeño cónclave en el que padres con cientos de conciertos a sus espaldas daban el testigo a hijos que nunca pudieron ver a la banda.

Intercambiando, ahora sí, posiciones respecto al repertorio original y con la esperanza de que el sonido nos dejara disfrutar de los punteos en algún momento, fue avanzando un concierto a velocidad de crucero y en el que tan solo unos pequeños interludios -en forma de pachanga sanferminera esta vez- daban algo de tregua. "Ellos dicen mierda" y "No somos nada" se ganaron, como de costumbre, las mayores ovaciones de la noche, el espontáneo de "La solución final" la estampa más escatológica y genuina (con su falda escocesa y lo que ella esconde), y la entrada de "Radio crimen" -uno de sus temas más acertados, por otra parte- la avanzadilla de lo que estaba por venir. Y es que, tras su proclama y un veloz "Toda la puta vida igual", dos miembros de la plataforma Bizitza saldrían a leer un comunicado posicionándose contra el certificado Covid y dividiendo al público entre algunos aplausos y bastantes silbidos. Lejos de colocarte en un bando u otro, no deja de ser curioso cuando todos los allí presentes teníamos que presentarlo en la misma entrada (o PCR/prueba de antígenos, en su defecto).

En lo que sí estaremos todos de acuerdo es que, tras este lapsus, el concierto entró en una dinámica peligrosa, esfumándose la química entre el público y la banda en lo que dura un chasquido de dedos, y despachando esta el último cartucho preparado para la ocasión rápidamente. Un bloque de temas donde no faltaron "Johnny" o "La llorona" pero sí otros tan hímnicos como "Gol en el campo", "Iván" y... ¡"Txus"!, por cierto. Una muesca más para que el personal saliera con cierto sabor agridulce de lo que sería una despedida realmente extraña.

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